Colombia se ha unido formalmente al Escudo de las Américas, una coalición militar liderada por EE.UU. con el objetivo de combatir el narcotráfico y otras amenazas criminales en la región. El presidente Abelardo de la Espriella anunció esta integración durante su discurso inaugural, mientras que el secretario de Guerra estadounidense, Peter Hegseth, destacó la solicitud de Bogotá para realizar operativos militares conjuntos. Esta decisión coincide con un compromiso de EE.UU. de invertir 1.000 millones de dólares en la seguridad colombiana, siguiendo estrategias similares a las del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Sin embargo, el ministro de Defensa colombiano aclaró que estas acciones respetarán la soberanía nacional y que cualquier presencia militar extranjera requiere autorización del Senado, aunque el presidente puede actuar en receso legislativo con el aval del Consejo de Estado. La cooperación internacional es vista como esencial para enfrentar el crimen organizado que afecta al país.
Colombia ha oficializado su ingreso al Escudo de las Américas, una coalición militar promovida por Estados Unidos con el objetivo declarado de combatir a los cárteles del narcotráfico y otras organizaciones criminales que, según Washington, representan una amenaza para la seguridad regional.
La noticia fue anunciada por el presidente Abelardo de la Espriella durante su discurso inaugural, aunque fue el secretario de Guerra estadounidense, Peter Hegseth, quien comunicó desde Panamá que Bogotá había solicitado realizar operativos militares conjuntos “para destruir terroristas y redes terroristas”. Este anuncio se produjo en el marco de un encuentro entre representantes de los 19 países miembros del bloque.
El mismo día en que De la Espriella asumió la presidencia, el Departamento de Estado de EE.UU. anunció una inversión de 1.000 millones de dólares para respaldar la política de seguridad del nuevo mandatario. Este enfoque, según De la Espriella, busca emular las estrategias implementadas por el expresidente Álvaro Uribe Vélez para enfrentar a las insurgencias de izquierda en un conflicto armado que ha perdurado casi siete décadas en Colombia.
Las declaraciones de Hegseth generaron controversia y llevaron al ministro de Defensa colombiano, Jorge Eduardo Mora, a aclarar los límites y alcances de esta nueva alianza militar. Mora argumentó que “las amenazas transnacionales no reconocen fronteras y ningún Estado puede enfrentarlas solo”, subrayando que las decisiones tomadas por su administración se basan en el “respeto irrestricto por la soberanía nacional” y están orientadas a fortalecer las responsabilidades soberanas del país.
A pesar del respaldo del Pentágono, es importante destacar que la Constitución colombiana establece que solo el Senado puede autorizar la presencia de tropas extranjeras. Sin embargo, si el Senado está en receso legislativo, esta autorización podría recaer en el presidente, siempre con el aval del Consejo de Estado.
El presidente del Senado, Honorio Henríquez, también se pronunció sobre este tema. Aunque reconoció los límites constitucionales respecto a la intervención extranjera, enfatizó la necesidad de cooperar con EE.UU. para combatir el crimen organizado. “Es importante la cooperación internacional que podamos recibir”, afirmó Henríquez, añadiendo que cualquier apoyo tecnológico sería fundamental para enfrentar las estructuras criminales que amenazan al Estado colombiano.