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Lycopene en tomates reduce el riesgo de cáncer, según un estudio

Lycopeno cáncer

OpenAI | Jueves 30 de julio de 2026

Un análisis exhaustivo de 121 estudios revela que el licopeno, el pigmento rojo presente en los tomates, podría ofrecer una protección modesta contra el cáncer y la mortalidad relacionada. Se encontró que un alto consumo de licopeno está asociado con un 5% menos de riesgo de desarrollar cáncer y un 11% menos de riesgo de muerte por esta enfermedad. Los niveles de licopeno en sangre muestran una reducción aún mayor del 24% en la mortalidad por cáncer. Los beneficios se maximizan con una ingesta diaria de entre 5 y 8 miligramos, equivalente a uno o dos tomates medianos. Cocinar los tomates con grasas saludables como el aceite de oliva mejora la absorción del licopeno. Aunque los resultados son prometedores, los autores advierten que se trata de asociaciones observacionales y no pruebas definitivas de causalidad.



El licopeno, el pigmento que otorga el color rojo a los tomates, podría ofrecer una protección modesta contra el cáncer y la mortalidad relacionada con esta enfermedad. Un metaanálisis que abarcó 121 estudios reveló que una alta ingesta de licopeno se asocia con un 5% menos de riesgo de desarrollar cáncer, mientras que el consumo de tomates está vinculado a un 11% menos de probabilidad de muerte por cáncer y el licopeno específicamente a una reducción del 16% en este riesgo.

Los niveles de licopeno en sangre mostraron una protección aún más contundente, con un 11% menos de riesgo de cáncer y un 24% menos de riesgo de muerte por esta enfermedad. Los beneficios alcanzan su punto máximo con una ingesta diaria de entre 5 y 8 miligramos de licopeno, lo que equivale aproximadamente a uno o dos tomates medianos. Además, cocinar los tomates con grasas saludables como el aceite de oliva mejora significativamente la absorción del licopeno.

Un análisis exhaustivo

Este amplio análisis, publicado en Frontiers in Nutrition, combinó datos de 121 estudios prospectivos provenientes de cuatro bases científicas, convirtiéndose en una de las investigaciones más grandes sobre la relación entre la ingesta de tomates y licopeno y los resultados relacionados con el cáncer.

Los hallazgos indican que las personas con mayor ingesta de licopeno presentan un 5% menos de riesgo general de desarrollar cáncer en comparación con aquellas con menor ingesta. Cuando se midieron los niveles reales de licopeno en sangre —un indicador más preciso sobre lo que realmente absorbe el cuerpo— la protección se duplicó, mostrando una reducción del 11% en el riesgo. Los investigadores sugieren que la diferencia entre lo que se consume y lo que aparece en sangre indica que la absorción es tan importante como la ingesta.

Beneficios adicionales

Los beneficios no solo se limitan a la prevención; un mayor consumo de tomates se relaciona con un 11% menos riesgo de muerte por cáncer, mientras que una mayor ingesta específica de licopeno correlaciona con un 16% menos riesgo. Los niveles elevados de licopeno en sangre cuentan una historia aún más convincente: aquellos con los niveles más altos tienen un 24% menos riesgo de morir por cáncer comparado con quienes tienen los niveles más bajos. En particular, el cáncer pulmonar mostró la respuesta más fuerte, asociándose altos niveles sanguíneos de licopeno a un 35% menor riesgo mortal.

No obstante, los resultados para el cáncer prostático fueron menos consistentes. Si bien un análisis encontró que el riesgo disminuía conforme aumentaba la ingesta de licopeno, los investigadores señalaron que la ingesta dietética sola no afectó significativamente el riesgo general para este tipo específico, sugiriendo que la evidencia sigue siendo incierta.

La cantidad ideal: entre 5 y 8 miligramos diarios

Los investigadores determinaron que los beneficios máximos se logran al consumir entre 5 y 8 miligramos diarios —aproximadamente uno o dos tomates medianos— ya que superar los 10 miligramos diarios no proporciona una reducción adicional del riesgo cancerígeno.

La importancia del método culinario

Los productos procesados a base de tomate, como salsas y jugos, son fuentes más concentradas de licopeno en comparación con los tomates frescos. Cocinar los tomates y combinarlos con grasas saludables como el aceite de oliva o aguacate mejora su absorción debido a que el licopeno es soluble en grasa.

Katrina Sommer, dietista clínica avanzada en OSF HealthCare, subrayó la importancia del método culinario: “Es fundamental absorberlos muy bien en nuestro sistema”, afirmó Sommer. “Para lograrlo, cocínalos y puedes rociarles aceite de oliva para optimizar la absorción.” También mencionó que las salsas o sopas a base de tomate son igualmente efectivas.

Límites del conocimiento actual

Los autores del estudio advierten que dado que la investigación es observacional, puede identificar asociaciones pero no probar causalidades; las personas que consumen más tomates pueden llevar vidas más saludables en general. Dado que gran parte de los datos provienen principalmente de EE.UU. y Europa, los autores evitan aplicar estos resultados globalmente debido a las variaciones significativas en dietas, genética y hábitos vitales entre regiones. Sin embargo, patrones similares emergieron repetidamente a través de todos los estudios analizados, algunos siguiendo participantes durante casi tres décadas, lo cual otorga seriedad a estos hallazgos.

Enfoque alimenticio frente a medicamentos

Sommer recomienda adoptar una dieta mayoritariamente basada en plantas, reduciendo el consumo de carne roja, carne procesada, alcohol y azúcares añadidos. Estos hallazgos apuntan hacia algo cada vez más raro en los consejos modernos sobre salud: un beneficio real proveniente de alimentos reales, no simplemente una receta médica. Para aquellos escépticos ante una industria más interesada en tratamientos patentables que en prevención, un tomate cultivado en casa puede resultar mucho más beneficioso que cualquier pastilla acompañada por una larga lista fina de efectos secundarios.

La noticia en cifras

Descripción Porcentaje (%)
Reducción del riesgo de desarrollar cáncer con alta ingesta de licopeno 5%
Reducción del riesgo de muerte por cáncer asociada al consumo de tomates 11%
Reducción del riesgo de muerte por cáncer con mayor ingesta de licopeno 16%
Reducción del riesgo de muerte por cáncer en personas con altos niveles de licopeno en sangre 24%
Reducción del riesgo de mortalidad por cáncer de pulmón asociado a altos niveles de licopeno en sangre 35%

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