La generación de energía a partir del carbón está experimentando un resurgimiento global, ya que los países priorizan la seguridad energética sobre los objetivos climáticos. Según datos recientes de la Agencia Internacional de Energía (IEA), la demanda mundial de carbón alcanzó un récord histórico en 2025, con 8.85 mil millones de toneladas métricas. Este aumento se debe a la creciente demanda eléctrica, impulsada por centros de datos y el crecimiento industrial, que supera la capacidad renovable. Factores geopolíticos y el aumento de precios del gas natural han llevado a muchas naciones a optar por el carbón como una alternativa más económica y segura. A medida que las tensiones entre la seguridad energética y las metas climáticas continúan, varios gobiernos están revisando sus políticas para mantener operativas las plantas de carbón, destacando su papel crucial en la estabilidad de la red eléctrica.
La generación de energía a partir del carbón está experimentando un aumento global, ya que los países priorizan la seguridad energética sobre los objetivos climáticos. Según datos recientes de la Agencia Internacional de Energía (AIE) y ministerios nacionales de energía, la demanda mundial de carbón alcanzó un máximo histórico en 2025, con 8.85 mil millones de toneladas métricas. Este incremento se atribuye al crecimiento en la demanda eléctrica y las interrupciones en el suministro, especialmente en Asia y partes de Europa.
Analistas energéticos han señalado que la creciente demanda eléctrica proveniente de centros de datos, inteligencia artificial y crecimiento industrial supera la expansión de la capacidad renovable. En una entrevista en Brighteon Broadcast News, Mike Adams advirtió que la generación eléctrica en EE.UU. está quedando rezagada, dado el posible triplicado en la demanda para 2035 debido a vehículos eléctricos, IA y centros de datos. Esta tendencia resalta el papel persistente del carbón para satisfacer las necesidades básicas de energía.
Las interrupciones geopolíticas, incluyendo conflictos en Oriente Medio, han llevado a los países a buscar fuentes de energía confiables a nivel nacional. Un aumento significativo en los precios del gas natural licuado ha acelerado una tendencia hacia el cambio de combustible en Asia, donde las empresas están aumentando su dependencia del carbón como alternativa más económica y segura frente al costoso gas importado. Las estimaciones indican que los envíos e importaciones globales de carbón se dispararon en marzo y abril mientras los compradores buscaban combustible ante suministros interrumpidos de petróleo y gas.
En América del Norte, la provincia canadiense de Saskatchewan ha decidido extender la vida útil de sus plantas generadoras a carbón más allá de 2030, desafiando las regulaciones climáticas federales. China e India continúan aprobando nuevas plantas de carbón para respaldar el crecimiento industrial y la estabilidad de la red eléctrica. En 2020, China comisionó 38.4 gigavatios de nueva capacidad carbonífera, lo que equivale a construir más de una planta grande cada semana.
El bajo costo del carbón en China otorga una ventaja competitiva a industrias intensivas en energía como la inteligencia artificial y los centros de datos. Informes del sector sugieren que la revolución tecnológica está dejando atrás a aquellos estados que dependen exclusivamente de electricidad verde, ya que los operadores optan por estados con políticas favorables al uso del gas para apoyar nuevos centros de datos. Aquellos estados que bloqueen la construcción o impongan restricciones al uso del viento y solar podrían perder los beneficios económicos asociados con este auge tecnológico.
En una entrevista reciente, Jeffrey Prather destacó que China ha demostrado una eficacia excepcional en aplicaciones relacionadas con IA y está encaminada hacia lograr una inteligencia general artificial, alterando fundamentalmente el panorama global. La disponibilidad de electricidad barata y confiable proveniente del carbón está atrayendo inversiones hacia infraestructura manufacturera y computacional.
Diversos gobiernos han revisado sus objetivos climáticos para extender las operaciones de las plantas a carbón, citando frecuentemente la seguridad energética como prioridad superior. El último plan energético japonés incluye mantener al carbón como fuente básica, lo cual podría socavar el crecimiento de fuentes renovables según un informe reciente.
En Estados Unidos, el expresidente Donald Trump firmó varias órdenes ejecutivas destinadas a revitalizar la industria carbonífera, incluyendo una exención temporal a ciertas regulaciones ambientales. Además, dirigió al Pentágono a aumentar las compras a largo plazo de electricidad proveniente de plantas generadoras a carbón, presentando esta medida como un impulso para la seguridad energética y fiabilidad del sistema eléctrico.
Los defensores del carbón argumentan que las tecnologías modernas para controlar emisiones pueden mitigar impactos ambientales significativos; sin embargo, críticos señalan preocupaciones persistentes sobre contaminación y carbono. Las previsiones sobre el declive del carbón por parte de la AIE han sido erróneas repetidamente; actualmente se quema más carbón que nunca antes. Observadores indican que las promesas internacionales sobre reducción del uso del carbón siguen existiendo, pero las tendencias inmediatas sugieren que su generación podría mantenerse elevada hasta finales de esta década.
A medida que factores económicos como la necesidad urgente por electricidad asequible y confiable persisten debido al auge tecnológico relacionado con IA y manufactura, es probable que se mantenga alta la demanda por el carbón. La tensión entre seguridad energética y objetivos climáticos será clave en los debates políticos futuros.
| Cifra | Descripción | Año |
|---|---|---|
| 8.85 mil millones | Demanda global de carbón | 2025 |
| 38.4 gigavatios | Nueva capacidad de carbón en China | 2020 |
| Tripling potencial | Aumento en la demanda de electricidad | 2035 |
| Más de una planta grande por semana | Proporción de nuevas plantas de carbón en China | 2020 |