La ONU ha advertido sobre las "consecuencias catastróficas" que podría traer la reanudación de hostilidades a gran escala entre Estados Unidos e Irán. António Guterres, secretario general de la ONU, expresó su profunda preocupación por la escalada militar en el Golfo y llamó a ambas partes a actuar con moderación y retomar negociaciones diplomáticas. La situación se intensificó tras recientes ataques de EE.UU. contra objetivos iraníes en respuesta a acciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Guterres enfatiza que el retorno a las hostilidades afectaría gravemente la paz regional y la economía global.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha emitido una grave advertencia sobre las posibles consecuencias devastadoras que podría acarrear la reanudación de las hostilidades a gran escala entre Estados Unidos e Irán. Según su portavoz, Stéphane Dujarric, Guterres se muestra profundamente preocupado por la escalada y el resurgimiento de los enfrentamientos militares en el Golfo Pérsico.
El comunicado destaca un llamado urgente a todas las partes involucradas para que actúen con moderación y eviten nuevas escaladas del conflicto. “Es crucial que se tomen medidas inmediatas para reducir la tensión”, señala Dujarric.
Guterres enfatiza que el retorno a las hostilidades a gran escala tendría consecuencias catastróficas no solo para los pueblos de la región, sino también para la paz y seguridad internacionales, así como para la economía global. Además, reafirma la necesidad de restablecer la plena libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.
Dujarric subraya que el secretario general insta a ambas partes del conflicto a reanudar urgentemente las negociaciones y abordar los temas pendientes por medio de la diplomacia.
Este comunicado llega en un momento crítico, marcado por una nueva escalada militar entre EE.UU. e Irán. Recientemente, el Mando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que sus fuerzas atacaron 140 objetivos iraníes durante la noche del sábado al domingo, lo que representa la tercera ronda de agresiones contra Irán. Estos ataques fueron desencadenados tras un incidente en el que la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica detuvo un buque extranjero en el estrecho de Ormuz.
La serie de ataques comenzó el 8 de julio, cuando Washington reanudó los bombardeos con el objetivo de “imponer altos costos” a Teherán por supuestos ataques a embarcaciones mercantes en esa zona estratégica.
Como respuesta, Irán lanzó misiles balísticos contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania y llevó a cabo bombardeos con drones dirigidos a sistemas militares en Kuwait y Baréin. Estas acciones reflejan una escalada significativa en las tensiones entre ambos países y ponen en riesgo aún más la estabilidad regional.