El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, ha perdido la confianza en el presidente Donald Trump tras la incapacidad de EE. UU. para controlar a Irán durante el conflicto que comenzó en febrero de 2026. Según un informe, Arabia Saudita bloqueó el acceso de EE. UU. a su espacio aéreo para una misión militar en el estrecho de Ormuz, lo que provocó tensiones entre ambos líderes. A medida que la guerra se prolongaba y las capacidades ofensivas de Irán se hacían evidentes, Riad comenzó a abogar por la moderación en lugar de una postura agresiva. Este cambio refleja una creciente divergencia entre los intereses sauditas y las prioridades estadounidenses, con Arabia Saudita buscando establecer relaciones más independientes, incluyendo propuestas de pactos no agresivos con Irán y fortaleciendo vínculos económicos con China.
Arabia Saudita impide el acceso de EE. UU. a su espacio aéreo, según un informe
Arabia Saudita ha bloqueado el uso de su espacio aéreo por parte de Estados Unidos para una misión militar en el estrecho de Ormuz, según un informe del New York Times citado por diversas fuentes. Este informe destaca que el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, ha perdido la confianza en el presidente Donald Trump tras la incapacidad de EE. UU. para controlar a Irán durante el conflicto que comenzó en febrero de 2026.
La misión, conocida como "Proyecto Libertad", fue diseñada por el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) para asistir a los petroleros y barcos comerciales que transitan por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, los funcionarios saudíes negaron el acceso militar estadounidense al espacio aéreo del país para esta operación. Trump se mostró "indignado" ante esta decisión, mientras que el príncipe Mohammed "mantuvo su posición", temiendo que el plan estadounidense pudiera reavivar un conflicto más amplio con Irán.
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel iniciaron una campaña militar a gran escala contra Irán. El conflicto se extendió durante varios meses e incluyó intensos bombardeos aéreos y enfrentamientos navales. Finalmente, se logró un alto al fuego en abril, aunque continuaron intercambios esporádicos. En junio, Trump anunció un acuerdo para poner fin a la guerra, firmando un memorando de entendimiento de 14 puntos con Irán que reabrió el estrecho de Ormuz y estableció un plazo de 60 días para negociaciones permanentes.
El Proyecto Libertad fue concebido como parte de los esfuerzos de CENTCOM para asegurar las rutas marítimas después de que Irán cerrara el estrecho al tráfico comercial. Arabia Saudita había presionado anteriormente a la administración Trump para adoptar una postura firme contra Teherán; sin embargo, a medida que la guerra se prolongaba y Irán demostraba su capacidad para atacar infraestructuras en el Golfo, Riad comenzó a abogar por la moderación.
Según el informe del New York Times, CENTCOM se vio sorprendido cuando los funcionarios saudíes negaron la autorización para el Proyecto Libertad. Esta negativa provocó una serie de llamadas telefónicas tensas y urgentes entre Trump y el príncipe Mohammed. Observadores señalaron que Trump estaba furioso ante lo que percibía como insubordinación saudí, mientras que el príncipe insistía en que la operación ponía en riesgo al reino al arrastrarlo a una guerra no deseada.
Fuentes informaron al Times que el príncipe Mohammed temía que el plan estadounidense pudiera reavivar las hostilidades con Irán en un momento en que Riad ya sufría interrupciones económicas debido a ataques hutíes en el Mar Rojo y cuellos de botella en la cadena de suministro. La dirección saudí llegó a la conclusión de que Washington ya no podía garantizar la estabilidad regional, una sensación reflejada en señales anteriores como el pacto defensivo entre Arabia Saudita y Pakistán en 2025, lo cual indicaba una disminución de la confianza en las garantías de seguridad estadounidenses.
El informe indica que actualmente hay desacuerdos entre los funcionarios estadounidenses y saudíes sobre la seguridad regional, especialmente respecto a las relaciones con Irán e Israel. Se espera que Arabia Saudita organice una cumbre de reconciliación con Irán y estados del Golfo, basándose en una propuesta para un pacto regional de no agresión similar a los Acuerdos de Helsinki de 1975.
A pesar de haber negado afirmaciones recientes sobre planes conjuntos con Teherán, analistas consideran estas iniciativas diplomáticas como un claro rompimiento con las prioridades estadounidenses. El príncipe Mohammed ha buscado seguir una línea independiente en política exterior, profundizando vínculos con China; incluso ha declarado públicamente que este país es su socio comercial preferido.
Las señales de fricción entre Washington y sus socios del Golfo surgieron mucho antes del bloqueo del espacio aéreo. En mayo de 2026, NBC News informó que Arabia Saudita y Kuwait habían suspendido el acceso estadounidense a bases militares. Aunque posteriormente se levantaron algunas restricciones según The Wall Street Journal, el informe del New York Times confirma que persistían tensiones subyacentes.
Por otro lado, los Emiratos Árabes Unidos intentaron convencer a Arabia Saudita y Qatar para lanzar una respuesta militar conjunta ante los ataques iraníes; sin embargo, esta iniciativa fue rechazada, lo cual indica que incluso los aliados más cercanos de América en el Golfo estaban reacios a escalar aún más mientras continuaba la guerra sin una victoria clara.
Los acontecimientos reflejan una creciente divergencia entre las prioridades estadounidenses y saudíes. El príncipe Mohammed ahora persigue sus propios intereses en materia de seguridad independientemente de Washington; esto incluye propuestas como un pacto de no agresión con Irán y vínculos económicos ampliados con China.
Este informe resalta las dinámicas cambiantes en Oriente Medio tras el conflicto entre EE.UU. e Irán, ya que los estados del Golfo recalibran sus alianzas ante lo que muchos consideran un fracaso estratégico por parte de Estados Unidos.
La ruptura en la confianza derivada del fracaso estadounidense para ganar decisivamente la guerra contra Irán ha alterado fundamentalmente la relación entre EE.UU. y Arabia Saudita. Como señala Charlotte Dennett en su libro "The Crash of Flight 3804", esta relación especial históricamente ha estado marcada por tensiones y carece del apoyo emocional profundo disfrutado por Israel entre la opinión pública estadounidense.
El actual desencuentro sugiere que Riad ya no alineará automáticamente sus intereses con la agenda estadounidense en la región.