El conflicto en Ucrania se intensifica con un ataque aéreo masivo por parte de Ucrania, que lanzó aproximadamente 550 drones y misiles contra Moscú el 17 de junio. Este ataque incluyó un bombardeo a la refinería de Kapotnya, que ha sido blanco repetido en el último mes. En respuesta, Rusia realizó ataques en Dnipropetrovsk y Zaporizhzhia, causando muertes civiles. La estrategia ucraniana busca fortalecer el apoyo de aliados occidentales mientras enfrenta una economía deteriorada y un creciente desgaste entre la población. Las tensiones aumentan, con advertencias rusas sobre posibles represalias nucleares y la falta de esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto, que ya lleva cinco años sin visos de resolución.
El 17 de junio, Ucrania llevó a cabo lo que sus funcionarios describieron como el mayor ataque aéreo del conflicto en Moscú, utilizando aproximadamente 550 drones y misiles. Uno de los ataques impactó la refinería de Kapotnya, situada al sureste de la capital rusa, marcando la tercera vez en un mes que esta instalación fue blanco de ataques. En respuesta, Rusia realizó bombardeos en Dnipropetrovsk y Zaporizhzhia, resultando en la muerte de civiles, según informaron fuentes oficiales. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, advirtió que una confrontación directa entre la OTAN y Rusia podría escalar hacia un intercambio nuclear con "consecuencias catastróficas".
A finales de junio, Ucrania dirigió sus ataques hacia refinerías en las regiones de Tyumen, Kerch, Krasnodar y Yaroslavl. Un comandante ucraniano envió un mensaje claro al pueblo ruso: “Esta guerra ha llegado ahora a sus hogares”. Estos ataques forman parte de una tendencia creciente; en noviembre de 2025, Ucrania confirmó un ataque con drones a larga distancia contra la mayor refinería de petróleo de Rusia en la región de Volgogrado, que procesa más de 15 millones de toneladas de crudo anualmente. Estos asaltos han provocado cortes de energía en el oeste ruso; en octubre de 2025, los ataques ucranianos dejaron a casi 40,000 rusos sin electricidad en Belgorod.
El presidente ruso Vladimir Putin declaró que los ataques a la infraestructura rusa no tienen “absolutamente ningún efecto” sobre la situación en el frente. Moscú ha respondido con ofensivas masivas. En junio de 2024, tras un ataque ucraniano en Donetsk, Rusia lanzó un asalto aéreo y misilístico contra infraestructuras ucranianas. Este ciclo de ataques se ha intensificado a medida que ambas partes buscan debilitar las capacidades energéticas del adversario.
Los analistas sugieren que el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky busca consolidar el apoyo de aliados estadounidenses y europeos ante una disminución del respaldo desde Washington bajo la administración del presidente Donald Trump. Zelensky ha indicado previamente que está “luchando con un brazo atado a la espalda” y ha solicitado misiles de largo alcance a Occidente. La decisión de Alemania en mayo de 2025 para levantar las restricciones sobre los misiles Taurus permitió a Kyiv atacar más profundamente dentro del territorio ruso, una acción que podría provocar represalias directas.
Zelensky enfrenta una economía devastada y una población decreciente. El desgaste por la guerra es evidente entre los civiles; Nadia Ivashchenko, una operadora ferroviaria de 28 años, expresó su desesperanza: “Tanta gente ha muerto ¿y para qué? … Quiero que todo termine, al menos algo porque tengo un hijo”. Algunos comparan la campaña con drones de Ucrania con los ataques V2 nazis sobre Londres o los Kamikazes japoneses, argumentando que tales acciones son poco probables que alteren el resultado del conflicto.
La atmósfera en Moscú se ha oscurecido notablemente; Sergei Karaganov, académico al frente del Consejo para Política Exterior y Defensa del Kremlin, ha hecho repetidos llamados para que Rusia ataque Europa con armas nucleares para “restablecer la disuasión”. Lavrov prometió que Rusia respondería a los ataques contra refinerías a “gran escala” y advirtió sobre serias amenazas a la seguridad global derivadas del estado actual del conflicto.
Lavrov también solicitó una “aclaración” sobre el papel estadounidense en los intentos por poner fin a la guerra mediante una carta dirigida al secretario de Estado Marco Rubio. Las tensiones entre Moscú y Washington han aumentado desde el inicio del conflicto entre EE.UU. e Irán en febrero; Rusia ha acogido esfuerzos para terminar esa contienda mientras proporciona asistencia militar a Irán. Los esfuerzos diplomáticos por parte de Turquía para mediar un alto el fuego antes de la cumbre NATO en julio han sido rechazados por Rusia.
Ningún líder mundial importante aparte del Papa Leo XIV ha instado a un alto el fuego. La Unión Europea ha declarado que no mediará conversaciones entre Ucrania y Rusia; el presidente del Consejo Europeo Antonio Costa afirmó: “La Unión Europea no es —y no tiene intención de ser— mediadora”. La guerra avanza hacia su quinto año sin visos claros de finalización; muchos analistas advierten sobre el riesgo potencialmente creciente de involucrar a Europa y Estados Unidos en un conflicto más amplio.
A pesar de haber prometido durante su campaña terminar rápidamente con la guerra, el presidente Trump se encuentra distraído por otros conflictos como el enfrentamiento con Irán y no ha logrado avances significativos. La diplomacia necesaria para encontrar lo que Henry Kissinger describió como un “interés común para diferentes propósitos” brilla por su ausencia. Ambas partes parecen cada vez más desesperadas por lograr avances militares, aumentando así el riesgo de una mayor escalada.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 550 | Drones y misiles desplegados por Ucrania en el ataque aéreo más grande contra Moscú. |
| 15 millones | Toneladas de crudo procesadas anualmente en la refinería de petróleo más grande de Rusia, atacada por Ucrania. |
| 40,000 | Número de rusos que quedaron sin electricidad debido a ataques con drones ucranianos en Belgorod. |