OpenAI ha anunciado que restringirá el lanzamiento de su nueva serie de modelos GPT-5.6 a un grupo selecto de usuarios aprobados por la administración Trump, marcando la primera vez que la compañía lanza un modelo insignia bajo solicitud del gobierno de EE. UU. Este movimiento se produce en medio de un aumento en la supervisión gubernamental sobre los sistemas avanzados de inteligencia artificial y sus riesgos para la seguridad nacional, tras una orden ejecutiva que establece un marco para evaluar estos sistemas. Expertos han criticado esta intervención, argumentando que podría perjudicar la competitividad de EE. UU. frente a China, que avanza rápidamente en el desarrollo de IA. OpenAI también ha firmado un contrato de 200 millones de dólares con el Pentágono para proporcionar herramientas de IA para estrategias en el campo de batalla y ciberseguridad. La situación pone de relieve las tensiones entre la seguridad nacional y la innovación rápida en el sector tecnológico.
OpenAI ha dado a conocer el 26 de junio que limitará la vista previa de su nueva serie de modelos GPT-5.6 a un grupo reducido de usuarios aprobados por la administración Trump. Esta decisión marca un hito, ya que es la primera vez que OpenAI lanza un modelo insignia bajo la solicitud del gobierno estadounidense.
La compañía, conocida por su desarrollo de ChatGPT, presentará una vista preliminar limitada de los modelos Sol, Terra y Luna, siendo Sol el nuevo modelo principal. Este cambio ocurre en un contexto de creciente escrutinio gubernamental sobre los sistemas avanzados de inteligencia artificial y los riesgos para la seguridad nacional.
Esta acción se produce tras una orden ejecutiva firmada por Trump en junio, que establece un marco para evaluar los sistemas avanzados de inteligencia artificial en términos de riesgos para la seguridad nacional. La iniciativa, denominada Misión Génesis, busca acelerar el dominio estadounidense en IA, comparando su urgencia con la del Proyecto Manhattan.
En días recientes, Anthropic desactivó el acceso a sus modelos Fable 5 y Mythos 5 solo tres días después de su lanzamiento, tras recibir una directiva del gobierno estadounidense para retirarlos del servicio. Esta orden fue emitida luego de que investigadores de Amazon descubrieran una vulnerabilidad.
Funcionarios de la Casa Blanca han indicado que están colaborando con laboratorios líderes en IA para abordar los desafíos relacionados con la escalabilidad de esta tecnología; sin embargo, no se han proporcionado detalles específicos al respecto.
Expertos en ciberseguridad, como Alex Stamos de Stanford University, han señalado que las acciones del gobierno carecen de fundamento factual y podrían perjudicar la competitividad estadounidense frente a China. Stamos calificó esta intervención como "lo más tonto que podrían hacer" si su objetivo es superar a China.
El inversor David Sacks mencionó que el CEO de Anthropic expresó preocupaciones que llevaron a un aumento del escrutinio, describiendo a Mythos como poseedor de capacidades cibernéticas avanzadas. Algunos analistas argumentan que restringir el acceso a estos modelos frena la innovación y concede terreno a desarrolladores chinos que ya han replicado modelos avanzados estadounidenses.
OpenAI ha declarado que el modelo Sol es más eficaz para detectar vulnerabilidades que para llevar a cabo ataques cibernéticos y asegura que no supera su umbral de riesgo. La empresa reconoce que existen riesgos imprevistos y ha implementado un lanzamiento gradual con salvaguardias más robustas.
El CEO Sam Altman tuvo conversaciones con el Secretario de Comercio Howard Lutnick sobre este lanzamiento, lo cual forma parte de las discusiones continuas entre ejecutivos de IA y funcionarios de la administración Trump sobre preocupaciones relativas a la seguridad nacional.
Aparte, OpenAI ha firmado un contrato por 200 millones de dólares con el Pentágono para proporcionar herramientas de IA destinadas a estrategias en el campo de batalla y ciberseguridad.
Las restricciones impuestas han suscitado críticas entre quienes sostienen que ralentizan la innovación en EE.UU. y otorgan ventaja a los desarrolladores chinos. Algunos observadores advierten que China está emergiendo como líder en investigación sobre IA y que los modelos open-source y rentables provenientes de empresas chinas rivalizan con los gigantes estadounidenses.
A pesar del periodo limitado establecido por OpenAI para estas pruebas, no se ha fijado una fecha final. La situación refleja una tensión entre las preocupaciones por la seguridad nacional y el impulso hacia un avance rápido en IA. Expertos han advertido sobre los riesgos catastróficos asociados al desarrollo descontrolado de esta tecnología.
El papel del control gubernamental en equilibrar seguridad e innovación sigue siendo objeto de debate.