La DEA ha declarado al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como su máxima prioridad, debido a la grave amenaza que representa el tráfico de fentanilo en Estados Unidos. Terry Cole, director de la agencia, enfatizó que estos cárteles han devastado comunidades y familias, y que la población estadounidense merece una respuesta contundente para eliminar esta amenaza. Esta declaración se produce en un contexto de creciente presión por parte del gobierno estadounidense sobre el narcotráfico, con un enfoque en la necesidad de neutralizar a estas organizaciones criminales. La cooperación entre EE.UU. y México en temas de seguridad sigue siendo un punto conflictivo, ya que el gobierno mexicano rechaza cualquier intervención directa de fuerzas estadounidenses en su territorio.
El director de la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA), Terry Cole, ha declarado que el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) son las principales prioridades de la agencia. Esta afirmación surge en un contexto donde el tráfico de fentanilo se considera una amenaza sin precedentes para el país.
“El fentanilo es una amenaza como nunca antes habíamos visto. Los cárteles mexicanos, específicamente el Cártel de Sinaloa y el CJNG, son la prioridad número uno de la DEA”, afirmó Cole en un mensaje difundido por la Embajada de EE.UU. en México. El funcionario destacó que esta crisis ha destruido familias y devastado comunidades, poniendo a prueba a las fuerzas del orden en todos los niveles.
Cole también enfatizó que la población estadounidense “espera y merece que la DEA elimine esta amenaza”, subrayando que este objetivo es fundamental en la estrategia de la agencia para combatir el tráfico de opioides sintéticos.
Estas declaraciones se producen en un momento de creciente presión por parte de la Administración del expresidente Donald Trump sobre los cárteles mexicanos. En meses recientes, Trump ha insistido en que el narcotráfico representa una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., exigiendo una respuesta más contundente por parte del gobierno mexicano.
En 2025, Trump incorporó a los cárteles como una prioridad dentro de su estrategia nacional contra el terrorismo, planteando la necesidad de neutralizar estas organizaciones para evitar que introduzcan drogas, armas o víctimas de trata en territorio estadounidense.
Por su parte, el Gobierno mexicano ha rechazado cualquier posibilidad de intervención directa por parte de fuerzas estadounidenses en su territorio, defendiendo que la cooperación en materia de seguridad debe llevarse a cabo con pleno respeto a la soberanía nacional. A pesar de esto, el combate al narcotráfico sigue siendo uno de los principales puntos conflictivos en las relaciones entre ambos países.