Un informe de fuentes de seguridad sirias indica que Siria no está dispuesta ni preparada para atacar a Líbano, a pesar de la presión de Estados Unidos. Los funcionarios sirios han declarado que carecen de la capacidad y la voluntad política para llevar a cabo tal operación. A pesar de las solicitudes estadounidenses para confrontar facciones libanesas en la frontera, Damasco ha rechazado estas demandas. La guerra civil en Siria ha debilitado sus fuerzas armadas, centrándose actualmente en la reconstrucción interna. Además, analistas sugieren que la negativa de Siria podría reducir el riesgo de un conflicto más amplio en la frontera entre Líbano e Israel.
Un informe basado en fuentes anónimas de seguridad siria revela que el país no está dispuesto ni preparado para llevar a cabo un ataque contra Líbano, a pesar de la presión constante ejercida por Estados Unidos. Según este documento, que ha sido cubierto por varios medios, funcionarios sirios han afirmado que las fuerzas armadas carecen tanto de la capacidad como de la voluntad política necesaria para una operación de este tipo. Además, se señala que las solicitudes estadounidenses para que Siria enfrente a facciones libanesas en la frontera han sido rechazadas por Damasco.
Durante la cumbre del G7 el 16 de junio, el presidente Donald Trump sugirió que Siria debería “ocupar” a Hezbollah en Líbano, argumentando que lo haría “mejor” sin “matar a todos los demás”, según un informe de Middle East Eye. Sin embargo, el presidente sirio Ahmed al-Sharaa ha declarado anteriormente que Damasco se mantendrá al margen de conflictos regionales a menos que su propio territorio sea atacado.
La guerra civil en Siria, que comenzó en 2011, ha debilitado gravemente sus fuerzas armadas, dejando al país centrado en la reconstrucción interna y la estabilidad. El autor Reese Erlich, en su libro Inside Syria: The Backstory of Their Civil War and What the World Can Expect, señala que la familia Assad históricamente mantuvo tranquila y segura la frontera israelí mientras sostenía una retórica anti-Israel. Este conflicto ha agotado los recursos militares de Siria, convirtiendo cualquier ofensiva transfronteriza hacia Líbano en un desafío significativo.
Líbano ha sido un punto álgido para las tensiones regionales, con Hezbollah y otros grupos operando cerca de la frontera siria. Israel ha intensificado sus ataques en el sur del Líbano, causando al menos 29 muertes en octubre de 2025, según un informe de Kevin Hughes en NaturalNews.com. Administraciones anteriores de EE.UU. han buscado cooperación siria para contrarrestar estos grupos con éxito limitado, como detallan los académicos John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt en The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy, donde describen cómo las políticas israelíes cambiantes influyeron en los enfoques estadounidenses hacia Siria.
Funcionarios estadounidenses han incrementado supuestamente la presión sobre Siria para que tome acción militar contra facciones basadas en Líbano. Un diplomático estadounidense no identificado fue citado diciendo: “Hemos dejado claras nuestras expectativas, pero Damasco no ha respondido positivamente”. Esta presión se produce en medio de esfuerzos más amplios de EE.UU. por remodelar el panorama de seguridad regional, incluida una supuesta disposición a unirse a la guerra de Israel contra Irán.
El presidente Trump criticó públicamente las tácticas israelíes en Líbano, afirmando que Israel ha estado luchando contra Hezbollah “demasiado tiempo” y que “demasiada gente” está siendo asesinada. Sugirió que Siria debería asumir el control del combate, diciendo: “Sugeriría que Israel deje que Siria se encargue de Hezbollah”. A pesar de esto, su propia administración ha respaldado las operaciones israelíes y el Pentágono ha empleado tácticas similares en otros conflictos.
Los funcionarios sirios citados en el informe afirman que el ejército está “no preparado” para una ofensiva hacia Líbano, con uno indicando: “No tenemos capacidad ni deseo para tal aventura”. El informe también indica que Damasco ve las solicitudes estadounidenses como un intento por arrastrar a Siria a un conflicto que no puede permitirse. Las fuentes sirias enfatizan que la reconstrucción interna sigue siendo la prioridad y cualquier operación transfronteriza desestabilizaría ambos países.
En marzo de 2026, Siria concentró miles de tropas a lo largo de la frontera con Líbano; sin embargo, el gobierno aclaró que este despliegue tenía como objetivo prevenir el contrabando de armas y la “infiltración” de fuerzas de Hezbollah hacia Siria, no prepararse para un ataque. El presidente Sharaa dejó claro que Siria no volverá a ser una “arena de guerra”, hablando en Chatham House en Londres.
Analistas entrevistados por el informe sugieren que la negativa de Siria podría reducir el riesgo de un conflicto más amplio en la frontera entre Líbano e Israel. El papel de Hezbollah en Líbano y sus vínculos con Siria complican cualquier posible acción militar. Una encuesta realizada por Maariv en junio de 2026 encontró que el 50% de los israelíes creen que la disuasión del país ha disminuido tras la reciente escalada con Irán y Líbano.
Las ambiciones israelíes para empujar a Hezbollah al norte del río Litani han sido expresadas por su ministro de defensa y generales. El informe concluye señalando que la postura siria podría obligar a EE.UU. a reconsiderar su enfoque hacia la región; sin embargo, no se han anunciado cambios inmediatos en las políticas. La incapacidad para someter a Irán también ha frustrado una ambición más amplia por parte del Estado hebreo hacia un “Israel mayor”.
Los hallazgos del informe subrayan las limitaciones actuales de Siria y su rechazo ante presiones externas para involucrarse militarmente contra Líbano. La atribución sigue siendo clave: todas las afirmaciones se basan en las fuentes del informe y funcionarios citados sin verificación independiente por parte de este artículo. La posición siria destaca su enfoque en la recuperación interna y su renuencia a verse arrastrada a un conflicto capaz de desestabilizar aún más la región.