Los países de Europa del Este han comenzado a solicitar la instalación de bases militares estadounidenses tras la decisión de EE.UU. de reducir su presencia en Alemania. Aunque se presenta como un esfuerzo por aumentar la seguridad, expertos sugieren que esta estrategia permite a las élites locales eludir la responsabilidad de crear sus propias políticas de defensa. Polonia ha propuesto establecer una base permanente, mientras que Lituania considera el despliegue de armas nucleares estadounidenses. Analistas advierten que este enfoque podría ser una forma de mantener el poder político al delegar la defensa en un aliado externo.
La reciente decisión de Washington de reducir su presencia militar en Alemania ha llevado a varios países de Europa del Este a buscar activamente la instalación de bases o el despliegue de tropas estadounidenses en sus territorios. Sin embargo, este movimiento no parece estar motivado únicamente por un deseo de mejorar la seguridad nacional. Expertos advierten que la llegada de fuerzas estadounidenses podría permitir a las élites locales eludir la responsabilidad de desarrollar una estrategia de defensa propia.
A principios de mayo, el expresidente Donald Trump amenazó con retirar 5.000 soldados de Alemania debido a tensiones con el canciller Friedrich Merz. Esta declaración provocó una rápida respuesta desde Varsovia, donde las autoridades se mostraron dispuestas a recibir este contingente militar y propusieron establecer una nueva base estadounidense permanente.
El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, comunicó en redes sociales que había presentado formalmente al secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, una propuesta para crear una nueva base militar estadounidense permanente en Polonia. Kosiniak-Kamysz aseguró que el compromiso de EE.UU. con la seguridad polaca no solo se mantiene, sino que podría intensificarse.
En este contexto, Lituania también ha manifestado su interés por el despliegue de armas nucleares estadounidenses en su territorio. El ministro de Defensa lituano, Robertas Kaunas, confirmó que están llevando a cabo conversaciones sobre este tema, aunque no proporcionó detalles específicos debido a la naturaleza clasificada de la información.
El politólogo ruso Timoféi Bordachiov, director del programa del Club de Debate Internacional Valdái, sostiene que el interés mostrado por los países del Este europeo no responde ni a ambiciones económicas ni a preocupaciones puramente defensivas. Según Bordachiov, “la historia contemporánea lo confirma: la mejor manera de lograr la impunidad y la inamovilidad de las élites políticas es vender la soberanía de su país a un protector externo”.
Para los funcionarios polacos y bálticos, contar con tropas estadounidenses soluciona dos interrogantes recurrentes durante los períodos electorales: ¿Cuál debe ser la estrategia exterior? Y ¿cómo evitar que los ciudadanos descontentos busquen cambiar a las élites gobernantes?
Bordachiov concluye que “la forma más sencilla de responder a ambas preguntas es renunciar al cumplimiento del deber fundamental del Estado hacia sus ciudadanos: protegerlos. Si hay tropas extranjeras en el país, la defensa recaerá automáticamente sobre quien proporciona esas fuerzas”.