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Empleado del NIH expuesto a virus mortal genera alarma por seguridad biológica

Bioseguridad Montana

OpenAI | Viernes 22 de mayo de 2026

Un empleado del Instituto Nacional de Salud (NIH) en un laboratorio de Montana pudo haber estado expuesto a la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una enfermedad viral sin cura y con una tasa de letalidad de hasta el 50%. Este incidente resalta preocupaciones sobre la bioseguridad, ya que expertos indican que accidentes en laboratorios ocurren un promedio de cinco veces por semana en EE. UU., Canadá y el Reino Unido. A diferencia de Canadá, Estados Unidos carece de un sistema federal centralizado para rastrear incidentes en laboratorios. Aunque el NIH confirmó que no hubo infección ni transmisión, el evento pone de manifiesto la falta de transparencia y los riesgos asociados a los laboratorios que manejan patógenos peligrosos. La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es transmitida por garrapatas y puede causar síntomas graves, con altas tasas de mortalidad entre los infectados.



Un empleado de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) en un laboratorio de Montana podría haber estado expuesto a la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una enfermedad viral sin cura y con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 50%. Según expertos, este tipo de accidentes en laboratorios se producen, en promedio, cinco veces por semana en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido.

La exposición ocurrió en noviembre cuando se rompió accidentalmente el equipo de protección personal durante el manejo del patógeno. El empleado fue aislado y monitoreado en un centro médico especializado. Las autoridades del NIH confirmaron que no hubo infección ni transmisión.

El laboratorio Rocky Mountain, ubicado en Hamilton, Montana, es una instalación de Biosafety Level 4 financiada por los contribuyentes. Históricamente, se ha centrado en condiciones infecciosas transmitidas por garrapatas, como la fiebre manchada de las Montañas Rocosas y la enfermedad de Lyme. Este centro realiza investigaciones sobre algunos de los patógenos más peligrosos del mundo desde principios del siglo XX.

Incidentes «sorprendentemente comunes»

Richard Ebright, Ph.D., biólogo molecular en Rutgers University, afirmó que el incidente relacionado con la CCHF no es un caso aislado. Los expertos indican que los accidentes en laboratorios que resultan en infecciones adquiridas dentro del laboratorio o liberaciones son “sorprendentemente comunes”.

“El incidente de CCHF … fue solo uno de un promedio de cinco eventos similares que ocurren cada semana en EE.UU., Canadá y el Reino Unido”, comentó Ebright.

Los datos más recientes disponibles, reportados al Programa Federal Select Agent en 2022, indican que se produjeron 143 liberaciones en laboratorios que resultaron en exposición ocupacional. Además, una revisión realizada en 2024 publicada en The Lancet documentó 309 infecciones adquiridas en laboratorios relacionadas con 51 patógenos y 16 incidentes reportados de escape accidental entre 2000 y 2021.

Preocupaciones por la supervisión fragmentada

A diferencia de Canadá, que exige un informe nacional obligatorio sobre incidentes de bioseguridad a través del programa Laboratory Incident Notification Canada, Estados Unidos carece de un sistema federal centralizado para rastrear todos los incidentes laboratoriales a través de agencias e instituciones.

“No existe una base de datos nacional porque no es obligatorio informar sobre todas las filtraciones”, explicó Alina Chan, Ph.D., especialista en vectores y ingeniería genética.

La investigadora Shayna Korol, escribiendo para el Bulletin of the Atomic Scientists, señaló que la notificación de accidentes, exposiciones y posibles violaciones de contención en EE.UU. carece de “un registro federal” más allá de un conjunto restringido de patógenos regulados y “no hay un registro oficial” para muchos laboratorios de alta contención.

Puntos de vista contradictorios entre expertos

No todos los especialistas coinciden sobre la gravedad del riesgo. El Dr. William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas del Vanderbilt University Medical Center, aseguró que estos tipos de peligros son tratados con vigilancia adecuada.

“Cuando hay una fuga, hay una respuesta”, afirmó Schaffner. “El historial general es una afirmación de que este sistema está funcionando alrededor del mundo”.

La revisión publicada por The Lancet concluyó que es esencial “una mejora continua” en la gestión biosanitaria y los estándares de reporte, señalando que la subnotificación y la supervisión inconsistente probablemente oscurecen la verdadera magnitud del problema.

¿Qué es la fiebre hemorrágica Crimea-Congo?

CCHF es una enfermedad viral transmitida por garrapatas común principalmente en partes de África, Asia, Medio Oriente y Europa Oriental y Meridional. La enfermedad puede provocar fiebre alta, dolor intenso de cabeza, vómitos y hemorragias internas. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades informan que hasta el 50% de los pacientes hospitalizados pueden morir a causa de esta enfermedad.

No existe cura aprobada ni vacuna disponible según la Organización Mundial de la Salud. La transmisión entre humanos puede ocurrir a través del contacto con sangre contaminada o fluidos corporales.

Respuesta del NIH

Los funcionarios del NIH afirmaron que el empleado no se infectó ni hubo transmisión alguna.

“El empleado fue inmediatamente aislado y monitoreado bajo atención apropiada en un centro médico especializado antes de confirmar que no había ocurrido ninguna exposición o transmisión real”, declaró el NIH. “En ningún momento hubo riesgo para el público o para otros empleados”.

Marshall Bloom, director asociado para gestión científica del RML, confirmó que el empleado permaneció sano y no mostró evidencia alguna de infección. “Han regresado al trabajo desde hace algún tiempo”, indicó Bloom por correo electrónico.

Una historia marcada por la falta de transparencia

Este incidente surge en medio de crecientes preocupaciones sobre la transparencia en las instalaciones investigativas encargadas del manejo de patógenos peligrosos. Como documenta la periodista investigativa Alison Young en su nuevo libro “Pandora’s Gamble: Lab Leaks, Pandemics, and a World at Risk”, las violaciones a las normas seguridad suelen mantenerse ocultas al público e incluso a agencias gubernamentales.

Por ejemplo, una violación a la seguridad ocurrida en 2019 en un laboratorio University of Wisconsin-Madison, donde se experimentaba con un virus H5N1 creado artificialmente nunca fue divulgada a las autoridades locales o estatales. De manera similar, un estallido ocurrido en 2018 en una instalación investigativa del Ejército estadounidense ubicada en Fort Detrick, Maryland fue inicialmente desestimado como si no hubiera habido ninguna violación a la seguridad; sin embargo, existían evidencias claras indicando que miles de galones de aguas residuales no esterilizadas probablemente ingresaron a una vía pública.

Los autores del estudio “Indicadores epidemiológicos sobre brotes accidentales originados en laboratorios” advirtieron que las liberaciones accidentales siguen siendo un riesgo global constante. En su análisis indicaron: “la pregunta no es si un patógeno escapará sino cuál será ese patógeno y qué medidas están implementadas para contener esa fuga con consecuencias serias”.

A medida que proliferan los laboratorios altamente seguros alrededor del mundo y tras el impulso global hacia nuevas construcciones biológicas provocado por la pandemia COVID-19, el debate sobre transparencia y supervisión nunca ha sido tan urgente. Desde 2009, la Oficina General de Responsabilidad ha emitido hallazgos y recomendaciones sobre la supervisión fragmentada; sin embargo poco ha cambiado hasta ahora.

A medida que investigadores demandan sistemas más robustos para reportar incidentes e investigar sus causas raíz, el público sigue mayormente desinformado acerca de la verdadera frecuencia y naturaleza de los incidentes laboratoriales ocurridos tras puertas cerradas dentro instalaciones diseñadas para estudiar algunos patógenos más peligrosos del planeta.

Fuentes para este artículo incluyen: ChildrensHealthDefense.org MontanaRightNow.com TheGuardian.com

La noticia en cifras

Cifra Descripción
50% Tasa de fatalidad del fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHF).
5 Promedio de incidentes de accidentes de laboratorio que ocurren por semana en EE.UU., Canadá y el Reino Unido.
143 Número de liberaciones de laboratorio reportadas que resultaron en exposición ocupacional en 2022.
309 Número total de infecciones adquiridas en laboratorios documentadas entre 2000 y 2021.

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