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Silencio inquietante en proyecto secreto del Pentágono para controlar drones con la mente

Tecnología militar

OpenAI | Lunes 04 de mayo de 2026

El programa N3 (Next-Generation Nonsurgical Neurotechnology) de DARPA, destinado a desarrollar un dispositivo portátil que permite a los soldados controlar drones y armas con sus pensamientos, ha entrado en un estado de silencio tras alcanzar la fase final de pruebas humanas en 2023. A pesar de las promesas de un enlace directo entre la mente humana y las máquinas sin necesidad de cirugía, no se han publicado resultados ni explicaciones sobre el futuro del proyecto. La falta de transparencia genera preocupaciones sobre el uso potencial de esta tecnología en combate y los riesgos asociados si cayera en manos equivocadas. Este desarrollo se produce en un contexto donde se han reportado otros avances militares secretos, lo que plantea interrogantes sobre la ética y la seguridad de estas innovaciones.



Un programa secreto de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA), conocido como N3 (Neurotecnología No Quirúrgica de Nueva Generación), ha suscitado inquietudes tras su silencio repentino. Este proyecto buscaba desarrollar un dispositivo portátil que permitiera a los soldados controlar drones y armas con sus pensamientos, sin necesidad de cirugía cerebral. Aunque llegó a su fase final de pruebas humanas en 2023, desde entonces no se han divulgado resultados ni explicaciones sobre su estado actual.

El dispositivo estaba diseñado para escanear las ondas cerebrales de un soldado y traducir sus pensamientos en comandos para máquinas como drones de ataque o sistemas de defensa. Además, podría enviar señales e información desde las máquinas al cerebro humano, estableciendo así un vínculo bidireccional entre mente y máquina. Seis instituciones académicas estadounidenses recibieron financiación para este proyecto, y uno de los equipos confirmó que estaban probando un sistema llamado «SharpFocus» en sujetos humanos para lograr una estimulación cerebral de alta resolución.

Fase III y el misterio del silencio

Después de alcanzar la Fase III, correspondiente a ensayos humanos, DARPA dejó de actualizar al público sobre el avance del programa. La página web del proyecto ahora indica que está «completo» y «ya no se mantiene». Cuando se solicitó información adicional, DARPA ofreció una respuesta vaga, afirmando que «no operacionaliza tecnologías» y que los equipos de investigación tendrían más detalles en 2026. El público estadounidense, cuyos impuestos financiaron esta investigación, carece de información sobre si estos dispositivos realmente funcionaron o si están siendo utilizados en combate.

Este informe sobre el programa silencioso coincide con afirmaciones sobre otras armas futuristas estadounidenses. Funcionarios han presumido del uso de «armas sónicas» desconocidas durante una incursión en Venezuela, que supuestamente causaron sensaciones extremas en las personas afectadas. De manera similar, la CIA habría utilizado una herramienta secreta llamada «Ghost Murmur», capaz de localizar a una persona a kilómetros de distancia mediante el escaneo de su latido cardíaco.

La falta de transparencia genera preocupación

A medida que la Casa Blanca destaca el despliegue por parte de Estados Unidos de armas militares futuristas nunca antes vistas en el campo de batalla, surgen nuevos detalles sobre el intento clandestino del país por fusionar soldados y máquinas. DARPA ha sido históricamente reconocida como la «fábrica de ideas» del Departamento de Guerra, responsable del desarrollo tecnológico revolucionario como Internet y aviones sigilosos.

El programa N3 fue diseñado específicamente para proporcionar a los miembros del servicio militar un dispositivo portátil capaz no solo de leer señales cerebrales sino también enviar mensajes desde drones al cerebro humano. Sin embargo, tras su anuncio inicial en 2018, el proyecto ha permanecido inexplicablemente en silencio después de llegar a su fase final.

A partir de julio de 2023, no ha habido noticias oficiales sobre el destino del programa ni sobre si los soldados estadounidenses están utilizando esta tecnología para controlar aeronaves militares con sus pensamientos.

Implicaciones éticas y riesgos potenciales

A pesar del potencial asombroso que esta tecnología podría ofrecer a los soldados —como controlar enjambres de drones sin necesidad de teclado— también plantea serias preocupaciones. ¿Qué sucederá si esta tecnología cae en manos enemigas? Sin transparencia en estos desarrollos tecnológicos, los riesgos permanecen desconocidos y profundamente inquietantes.

Las interfaces cerebrales actuales son principalmente utilizadas por pacientes médicos o limitadas a entornos laboratoriales debido a la necesidad de implantes quirúrgicos invasivos. DARPA pretendía crear una tecnología cerebral poderosa pero segura y práctica para su uso por personas sanas, comenzando con fines militares pero posiblemente extendiéndose a aplicaciones más amplias en el futuro.

Las preguntas sobre las implicaciones éticas y la preservación de la autonomía humana son apremiantes. Con una interfaz neural no quirúrgica, un soldado podría coordinar ataques o defender sistemas informáticos sin realizar ningún movimiento físico o verbal. Sin embargo, ¿qué salvaguardias existen para evitar que tales dispositivos sean utilizados contra ciudadanos? Y ¿cuáles son los efectos a largo plazo en la salud mental y física al tener una máquina constantemente leyendo y escribiendo en el cerebro humano?

A medida que el programa N3 permanece envuelto en misterio, resulta crucial que la población estadounidense reciba claridad sobre si estos sistemas armados controlados por la mente están siendo implementados actualmente en zonas conflictivas alrededor del mundo.

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