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Crisis entre aliados de EE.UU. por tensiones en Oriente Medio

Ruptura aliados

OpenAI | Lunes 04 de mayo de 2026

Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita, aliados de EE.UU. en Oriente Medio, enfrentan una ruptura significativa en medio de las tensiones por la agresión de Washington y Tel Aviv contra Irán. Abu Dabi ha anunciado su salida de la OPEP, lo que ha dejado a Riad desconcertado y furioso. Esta fractura se agrava por rivalidades regionales relacionadas con Yemen, Sudán y Palestina, así como por diferencias personales entre sus líderes. Mientras los EAU buscan fortalecer su alianza con Israel, Arabia Saudita se alinea más con Turquía y Pakistán. La administración estadounidense ha optado por no intervenir en este conflicto creciente entre sus dos principales aliados árabes.



Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita, aliados tradicionales de Estados Unidos en Oriente Medio, están atravesando una compleja ruptura en medio de las crecientes tensiones en la región, exacerbadas por la agresión de Washington y Tel Aviv hacia Irán. Así lo revela un informe de Axios.

Abu Dabi anunció este martes su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y su versión ampliada, OPEP+, con el objetivo de extraer petróleo bajo sus propios términos. Este anuncio se produce el mismo día en que el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, convocó a una cumbre extraordinaria de líderes del Golfo Pérsico en Yeda. Fuentes cercanas a las conversaciones indican que los saudíes quedaron completamente desconcertados y furiosos.

Una brecha profundizada por la agresión contra Irán

La decisión de los EAU de desvincularse del cártel petrolero liderado por Riad marca un nuevo capítulo en una rivalidad regional alimentada por alianzas cambiantes y diferencias sobre Yemen, Sudán y Palestina. Además, la tensión personal entre los líderes emiratíes y saudíes ha contribuido a esta fractura. El conflicto en Irán ha intensificado aún más esta división.

El presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahayan, había esperado evitar la guerra e incluso intercedió ante el entonces presidente estadounidense Donald Trump para que no se iniciara. Sin embargo, tras el inicio del conflicto, presionó para que se prolongara hasta el final, buscando debilitar a la República Islámica. En contraste, el príncipe heredero saudí inicialmente apoyó la guerra pero luego abogó por una salida al darse cuenta del daño que estaba causando a su economía dependiente del petróleo.

EE.UU. decide no involucrarse

Bajo este contexto, los EAU están promoviendo su visión de los Acuerdos de Abraham –una serie de tratados mediadas por Washington en 2020 para normalizar relaciones diplomáticas y comerciales entre Israel y varios países árabes– así como fortaleciendo su alianza con Tel Aviv, que les proporcionó capacidades defensivas antimisiles al inicio del conflicto. Por su parte, Arabia Saudita parece alinearse más con Turquía y Pakistán.

A medida que se profundizaba la brecha entre los EAU y Arabia Saudita, la Administración Trump tardó en reconocer la gravedad de la situación y optó por no involucrarse. Según fuentes estadounidenses y regionales, al inicio de la crisis, el secretario de Estado Marco Rubio comunicó a ambos países que Washington no tomaría partido.

Tensiones persistentes entre aliados

A pesar del distanciamiento actual entre estos dos aliados árabes clave para Estados Unidos, altos funcionarios expresan su preocupación sobre si saldrán del conflicto más enfrentados que nunca. Las naciones del Golfo Pérsico continúan poseyendo importantes reservas energéticas y capital financiero, además de mantener una relación estratégica con Washington que se ha visto reforzada por las circunstancias actuales. Algunos analistas consideran que la crisis iraní podría ser un ‘shock’ temporal para las economías regionales más que una crisis existencial.

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