CLAVES

Alto consumo de azúcar incrementa riesgo de demencia en un 43% según estudio

Riesgo demencia

OpenAI | Miércoles 29 de abril de 2026

Un estudio con más de 158,000 participantes del UK Biobank ha encontrado que un mayor consumo de azúcares añadidos está asociado con un 43% más de riesgo de desarrollar demencia en un seguimiento medio de casi 10 años. Publicado en la revista Nutrition, Health and Aging, el análisis controló factores como edad, sexo y hábitos de vida. Los resultados sugieren que una dieta alta en azúcares puede afectar negativamente la salud cognitiva a largo plazo, especialmente en individuos genéticamente susceptibles. Los investigadores recomiendan reducir la ingesta de azúcares añadidos como estrategia para disminuir el riesgo de demencia.



Un reciente estudio que involucró a más de 158,000 participantes del UK Biobank ha revelado que un mayor consumo de azúcares añadidos está vinculado a un aumento del 43% en el riesgo de desarrollar demencia, tras un seguimiento medio de casi diez años. La investigación, publicada en la revista Nutrition, Health and Aging, analizó datos dietéticos y puntuaciones de riesgo genético para explorar la relación entre el consumo de azúcar y la aparición de esta enfermedad neurodegenerativa.

Los autores del estudio afirmaron que los hallazgos se mantuvieron incluso después de ajustar por factores como edad, sexo, nivel educativo y hábitos de vida, incluyendo actividad física y consumo de alcohol. Este trabajo se suma a la creciente evidencia que sugiere que la dieta desempeña un papel significativo en la salud cognitiva a largo plazo.

Diseño y metodología del estudio

Los investigadores utilizaron datos del UK Biobank, una base de datos biomédica a gran escala que rastrea factores genéticos, estilos de vida y ambientales entre medio millón de participantes. Para este análisis, evaluaron el consumo total y añadido de azúcares entre 158,000 individuos que completaron cuestionarios dietéticos al momento de su inscripción.

El equipo calculó puntuaciones de riesgo genético relacionadas con el metabolismo del azúcar, la composición del microbiota intestinal y la demencia, utilizando puntuaciones poligénicas derivadas de estudios de asociación del genoma completo. Durante un seguimiento medio de aproximadamente diez años, se registraron diagnósticos incidentes de demencia a través de registros hospitalarios y certificados de defunción.

La investigación ajustó por posibles factores confusos como edad, sexo, índice de masa corporal, nivel educativo, tabaquismo, consumo de alcohol y actividad física. Los autores señalaron que el gran tamaño muestral y el largo periodo de seguimiento proporcionaron una sólida potencia estadística para detectar asociaciones. Cabe destacar que el diseño del estudio fue observacional; es decir, no puede establecer causalidad sino solo asociación.

Resultados: Azúcares añadidos asociados fuertemente con demencia

El estudio indicó que un mayor consumo de azúcares libres —aquellos añadidos a los alimentos o presentes naturalmente en jarabes, miel y jugo de frutas— se relacionó con un incremento del 43% en el riesgo de demencia. Incluso los azúcares presentes naturalmente en frutas y productos lácteos mostraron un riesgo elevado aunque menor; sin embargo, los investigadores advirtieron que componentes protectores como la fibra y antioxidantes en esos alimentos podrían contrarrestar el daño.

Además, se observó que factores genéticos influían en la susceptibilidad al riesgo. Los participantes portadores de genes relacionados con un mal metabolismo del azúcar o ciertos microbios intestinales (Oscillospira y Ruminococcaceae UCG-014) estaban más afectados por el consumo excesivo de azúcar.

De acuerdo con los hallazgos, aquellos con alta susceptibilidad genética al mal metabolismo del azúcar presentaban una asociación más fuerte entre el consumo de azúcar y la aparición de demencia. Los autores subrayaron que esta interacción entre dieta y genética resalta la necesidad de recomendaciones dietéticas personalizadas.

Contexto mecanicista e investigaciones previas

Los autores indicaron que los azúcares añadidos son absorbidos rápidamente por el organismo, provocando picos en los niveles de azúcar e insulina en sangre y carecen de las fibras y nutrientes necesarios para proteger la salud cerebral. Esto coincide con investigaciones anteriores que han demostrado cómo las dietas con alta carga glucémica contribuyen al deterioro cognitivo.

"El consumo excesivo puede perjudicar tanto la salud cerebral como la general", comentó Molly Knudsen, nutricionista registrada. Investigaciones previas también han vinculado el consumo excesivo de fructosa con alteraciones metabólicas que afectan la función cerebral. Gary Taubes ha documentado cómo el consumo elevado de azúcar impulsa la resistencia a la insulina y enfermedades crónicas.

Daisy Godwin enfatiza en su libro "Oh Sugar" cómo las cantidades excesivas pueden alterar nuestro metabolismo; además destaca que la fructosa tiene un comportamiento diferente al resto de los azúcares. El estudio aporta nuevos conocimientos sobre cómo las interacciones entre genética y microbiota intestinal pueden modificar este riesgo.

Implicaciones para las recomendaciones dietéticas

Los autores sugirieron reducir el consumo tanto de azúcares libres como añadidos como estrategia para disminuir el riesgo asociado a demencias. Otros factores relacionados con una menor probabilidad incluyen limitar el alcohol, mantener niveles adecuados de vitamina D, realizar actividad física regularmente y asegurar un sueño reparador. Un informe del Lancet Commission publicado en 2024 identificó catorce factores modificables relacionados con el riesgo demencial, incluyendo dieta y consumo alcohólico.

Knudsen recomendó pasos específicos como optar por yogur griego natural en lugar del endulzado, sustituir bebidas azucaradas por alternativas sin azúcar y cocinar la mayoría de las comidas en casa. También sugirió considerar suplementos vitamínicos D y priorizar una vida activa junto con un buen descanso nocturno. Los investigadores hicieron hincapié en que aunque dieta y estilo son factores modificables importantes, no son los únicos determinantes del desarrollo demencial.

Conclusión

Este estudio refuerza la evidencia existente sobre cómo un alto consumo de azúcar está relacionado con un aumento en el riesgo demencial, especialmente entre individuos genéticamente susceptibles. Los hallazgos ponen énfasis en el potencial impacto positivo que cambios dietéticos podrían tener para mitigar dicho riesgo; no obstante, es necesario realizar más investigaciones para esclarecer los mecanismos causales así como las interacciones entre dieta, genética y microbiota intestinal. Por ahora, reducir la ingesta diaria de azúcares añadidos representa una intervención sencilla y económica capaz de favorecer la salud cerebral a largo plazo.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
158,000 Número de participantes en el estudio
43% Aumento del riesgo de demencia asociado con una mayor ingesta de azúcares añadidos
10 años Periodo medio de seguimiento del estudio

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas