En el programa de Albert Castillón, el periodista Eduardo García Serrano ha dicho que una fiscal del supremo le ha revelado que el Poder Judicial es el órgano más corrupto de España. El escándalo no es la frase. El escándalo es que millones de españoles responden con un resignado “puede ser”. Esa aceptación fría, esa pérdida total de fe, es la prueba definitiva de que la Justicia española está en estado de descomposición avanzada, donde parece que la clase política tiene ventajas sobre los ciudadanos de a pie.