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Melania Trump rechaza vínculos con Epstein y pide testimonios de sobrevivientes en medio de controversia política

Melania Epstein

OpenAI | Lunes 13 de abril de 2026

Melania Trump ha negado públicamente cualquier vínculo con Jeffrey Epstein, calificando los rumores como "mentiras malintencionadas". En una declaración inusual, la Primera Dama admitió haber tenido un único intercambio de correos electrónicos en 2002 con Ghislaine Maxwell, pero rechazó cualquier asociación más profunda y desmintió que Epstein la presentara a Donald Trump. Además, Melania instó al Congreso a celebrar audiencias públicas para que las sobrevivientes de la red de tráfico sexual de Epstein testifiquen bajo juramento. Su llamado ha generado reacciones mixtas; mientras algunos demócratas lo apoyan, sobrevivientes y defensores critican la sinceridad de su solicitud, argumentando que muchos ya han testificado sin obtener justicia. La intervención de Melania Trump en este escándalo político destaca las divisiones sobre responsabilidad y transparencia en uno de los casos criminales más notorios de la historia reciente.



Melania Trump ha desmentido públicamente los rumores que la vinculan con Jeffrey Epstein, calificando estas afirmaciones de «mentiras malintencionadas». En una declaración sorprendente, admitió haber tenido un único intercambio de correos electrónicos en 2002 con Ghislaine Maxwell, describiéndolo como una «respuesta educada» a un artículo, pero negó cualquier asociación más profunda. Además, refutó las afirmaciones de que Epstein la presentó a Donald Trump.

En un giro inesperado, Melania instó al Congreso a llevar a cabo audiencias públicas donde las sobrevivientes del escándalo de tráfico sexual de Epstein pudieran testificar bajo juramento. Sin embargo, tanto las sobrevivientes como sus defensores expresaron dudas sobre la sinceridad de esta solicitud, señalando que muchas ya han testificado mientras que documentos clave siguen ocultos.

Un llamado a la justicia

A pesar de que algunos demócratas apoyaron su propuesta para las audiencias, las críticas no se hicieron esperar. El abogado Arick Fudali, que representa a once sobrevivientes, acusó a la administración de no actuar con transparencia y de eludir responsabilidades.

La declaración de Melania ha reavivado el escándalo Epstein, que ha implicado a figuras prominentes como Bill Clinton y Bill Gates. Los comentarios pasados de Donald Trump alabando a Epstein como un «tipo magnífico» han resurgido, complicando aún más la narrativa en torno al caso.

Las palabras de Melania representan una postura pública poco habitual para la Primera Dama, quien generalmente mantiene un perfil bajo. La incertidumbre persiste sobre si su llamado a las audiencias resultará en acciones concretas o si será visto simplemente como una maniobra política.

Desmintiendo vínculos

Durante su intervención en el vestíbulo principal de la Casa Blanca, Melania descalificó las acusaciones que la relacionan con Epstein como «infundadas», acusando a sus críticos de carecer de «estándares éticos, humildad y respeto». «Las mentiras que me vinculan con el despreciable Jeffrey Epstein deben terminar hoy», afirmó. «No me opongo a su ignorancia, sino que rechazo sus intentos malintencionados de difamar mi reputación».

Reconoció haber mantenido solo un correo electrónico con Maxwell en 2002—una respuesta cortés a un artículo publicado por New York Magazine—pero insistió en que se trataba únicamente de una «correspondencia casual». Este correo electrónico ha circulado en línea desde su divulgación junto con otros documentos relacionados con Epstein.

Reacciones mixtas ante el llamado

El inesperado llamado al Congreso por parte de Melania ha generado reacciones encontradas. Mientras algunos legisladores demócratas respaldaron la idea y pidieron acción inmediata al presidente de la Cámara Baja, otros cuestionaron la sinceridad detrás del pedido. Las sobrevivientes han manifestado que ya han cumplido su parte al testificar y ahora es el turno de quienes están en posiciones de poder para asumir responsabilidades.

A medida que el escándalo sigue afectando el panorama político estadounidense, las declaraciones de Melania Trump han puesto nuevamente el foco sobre uno de los capítulos más oscuros y complejos en la historia reciente del país. La pregunta sobre quién realmente debe rendir cuentas continúa sin respuesta mientras se profundizan las divisiones sobre justicia y responsabilidad.

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