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Medvedev advierte que Rusia responderá con tácticas nucleares si NATO arma a Ucrania

Amenaza nuclear

OpenAI | Jueves 26 de febrero de 2026

Dmitry Medvedev, Deputy Chairman of Russia's Security Council, has issued a stark warning that Russia will retaliate with tactical nuclear strikes if NATO supplies nuclear weapons or technology to Ukraine. This statement follows claims from Russia’s Foreign Intelligence Service that France and the U.K. are secretly exploring ways to provide Ukraine with nuclear components, potentially violating non-proliferation treaties. Medvedev emphasized that such actions would be seen as a direct transfer of nuclear arms to a nation at war, threatening not only Ukraine but also the supplying nations. The situation is exacerbated by Ukraine's historical context of relinquishing its nuclear arsenal in 1994, raising concerns about its security amid ongoing aggression from Russia. As tensions escalate, Western leaders face a critical dilemma between bolstering Ukraine's defenses and avoiding further conflict.



Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, ha emitido una advertencia contundente: Moscú responderá con ataques nucleares tácticos si la OTAN decide transferir armas nucleares o tecnología a Ucrania. Este anuncio se produce en un contexto de creciente tensión entre Rusia y Occidente, donde las acusaciones de que Francia y el Reino Unido estarían explorando formas de dotar a Ucrania con componentes nucleares han generado alarma.

Medvedev, en su declaración del 24 de febrero, enfatizó que tal transferencia constituiría un acto directo de entrega de armamento nuclear a un país en guerra. Además, caracterizó al gobierno ucraniano como un «régimen nazi», una etiqueta que el Kremlin ha utilizado para justificar su operación militar especial. El funcionario ruso dejó claro que cualquier movimiento en esta dirección podría llevar a Moscú a utilizar «todos los medios a su disposición», incluyendo ataques nucleares no estratégicos contra objetivos militares ucranianos y, si fuera necesario, contra las naciones proveedoras.

Las acusaciones y la respuesta internacional

La afirmación del Servicio Federal de Inteligencia de Rusia (SVR) sugiere que tanto Francia como el Reino Unido están considerando proporcionar a Ucrania componentes nucleares bajo la fachada de desarrollo interno. Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, calificó estas supuestas intenciones como «muy peligrosas» y una violación potencial de los acuerdos internacionales sobre no proliferación.

A pesar de las alegaciones rusas, Alemania ha decidido no participar en tales planes. Por su parte, funcionarios rusos han manifestado su intención de llevar este asunto ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Agencia Internacional de Energía Atómica. En contraste, canales ucranianos han desestimado las acusaciones como desinformación rusa, señalando los obstáculos logísticos que harían impracticable el despliegue efectivo de tales armas.

Históricamente, Ucrania renunció a su arsenal nuclear heredado tras la disolución de la Unión Soviética en 1994 bajo el Memorando de Budapest, recibiendo garantías vagamente formuladas por Estados Unidos, Reino Unido y Rusia que se desmoronaron después de la anexión rusa de Crimea en 2014. El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky ha insinuado recientemente la posibilidad de reconsiderar el estatus no nuclear del país si se bloquea su acceso a la OTAN.

La amenaza nuclear y sus implicaciones

Las advertencias sobre una posible escalada nuclear por parte de Medvedev no son nuevas; desde el inicio del conflicto ha reiterado esta posibilidad. En ocasiones anteriores, incluso sugirió que ataques con misiles occidentales en territorio ruso podrían desencadenar represalias nucleares. El presidente ruso Vladimir Putin también ha reforzado esta postura al prometer respuestas «catastróficas» ante cualquier uso por parte ucraniana de una bomba radiológica.

Los líderes occidentales se enfrentan ahora a una difícil decisión: mientras buscan fortalecer las defensas ucranianas frente a la agresión rusa, proveer tecnología nuclear podría provocar el conflicto que intentan evitar. Algunos analistas consideran que las amenazas rusas son maniobras destinadas a fracturar la unidad occidental; sin embargo, el aumento militar ruso —que incluye misiles hipersónicos y una reserva militar considerable— indica una preparación para un conflicto prolongado.

A medida que Londres y París consideran posibles despliegues militares en Ucrania y Washington muestra reticencias ante nuevos compromisos, la línea entre disuasión y desastre se vuelve cada vez más difusa. La comunidad internacional observa con preocupación cómo se desarrollan estos acontecimientos críticos.

A pesar de insistir en que no busca una guerra nuclear, Rusia culpa a Occidente por empujar al mundo hacia un punto crítico. Con cada escalada —ya sea real o percibida— aumentan las probabilidades de un error catastrófico.

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