Un nuevo estudio revela que más del 90% de los productos de extensiones de cabello analizados contienen químicos asociados con el cáncer, la alteración hormonal y daños reproductivos. Investigadores encontraron cientos de sustancias químicas en estos productos, muchas de las cuales no se pueden identificar debido a la falta de datos de seguridad pública. Las extensiones sintéticas, especialmente aquellas con tipos de fibra no divulgados, presentan los niveles más altos de sustancias peligrosas. Este hallazgo es particularmente preocupante para las mujeres afroamericanas, quienes utilizan extensiones a una tasa significativamente mayor que otros grupos, exponiéndose a mezclas químicas nocivas. La industria de la belleza, valorada en miles de millones, carece de regulaciones federales adecuadas sobre pruebas de seguridad y divulgación de ingredientes, lo que plantea serias preguntas sobre la seguridad del consumidor y la necesidad urgente de mayor transparencia y regulación.
Un reciente estudio científico ha revelado que más del 90% de los productos de extensiones de cabello analizados contienen químicos relacionados con el cáncer, la alteración hormonal y daños reproductivos. Los investigadores identificaron cientos de sustancias químicas, muchas de las cuales no pudieron ser clasificadas debido a la falta de datos de seguridad pública, lo que pone de manifiesto una grave crisis de transparencia en la industria.
Los productos sintéticos, especialmente aquellos con tipos de fibra no divulgados, mostraron los niveles más altos de sustancias peligrosas, incluyendo estabilizadores plásticos en concentraciones inseguras. Este hallazgo es particularmente preocupante para las mujeres afroamericanas, quienes utilizan extensiones de cabello a una tasa siete veces mayor que las mujeres blancas, enfrentando así una exposición desproporcionada y prolongada a estas mezclas químicas.
La investigación, llevada a cabo por científicos del Silent Spring Institute, examinó 43 productos populares de extensiones de cabello, desde cabello trenzado sintético hasta alternativas de cabello humano y fibras vegetales. Utilizando técnicas avanzadas de análisis, se detectaron 933 firmas químicas distintas. Alarmantemente, el 91% de los productos contenía al menos un químico listado en las listas de peligros autorizadas como la Proposición 65 de California, que identifica carcinógenos conocidos y tóxicos reproductivos.
Entre los hallazgos más preocupantes se encontraban compuestos organotínicos, utilizados como estabilizadores plásticos, encontrados en algunos productos sintéticos a niveles que violarían los límites de seguridad establecidos por la Unión Europea. Las pruebas en laboratorio indicaron que estos químicos podrían filtrarse al entrar en contacto con agua caliente. Además, el análisis reveló indicadores de retardantes de llama y tratamientos repelentes al agua asociados con problemas en el desarrollo. Lo más inquietante es que solo se pudieron identificar alrededor del 20%% de los químicos encontrados; el restante 80%% son compuestos industriales no listados en bases científicas públicas, dejando a los consumidores expuestos a un mar de sustancias desconocidas.
La preocupación por la salud pública se ve amplificada por datos demográficos sobre el uso del producto. Encuestas indican que más del 70%% de las mujeres afroamericanas en Estados Unidos utilizan extensiones al menos una vez al año, una tasa más de siete veces superior a otros grupos. Estos productos suelen llevarse durante semanas o meses consecutivos, descansando sobre el cuero cabelludo durante el sueño, duchas y peinados con calor. Esto crea múltiples vías para la exposición química a través de la absorción cutánea, la inhalación de vapores provenientes de fibras calentadas y el contacto mano-boca.
Los químicos identificables en el estudio están asociados con una serie de graves consecuencias para la salud:
Estos patrones de exposición contribuyen a una carga química acumulativa que recuerda problemas históricos con otros productos cosméticos comercializados para mujeres afroamericanas, como los relajantes capilares químicos ahora vinculados al cáncer uterino en miles de demandas.
Los hallazgos subrayan una brecha crítica en regulación. La industria global de extensiones capilares, valorada en $14 mil millones, carece completamente de requisitos federales para pruebas de seguridad o divulgación obligatoria de ingredientes. Afirmaciones como «no tóxico» o «libre de ftalatos» resultaron ser engañosas tras pruebas laboratoriales. Los productos sin divulgación sobre fibras—frecuentemente los más asequibles—tendieron a tener las cargas químicas más altas. Esto deja a los consumidores y estilistas que manejan estos productos diariamente navegando un mercado con escasa información confiable para tomar decisiones más seguras.
El estudio concluye con un llamado a una mayor transparencia y supervisión, abogando por la divulgación completa del contenido e imposiciones sobre los químicos más peligrosos—normativas ya aplicadas a muchos otros bienes consumibles. Algunas iniciativas estatales, como la prohibición en Washington sobre ciertos químicos en cosméticos, apuntan hacia un posible cambio. Por ahora, los expertos sugieren que los consumidores busquen marcas que se sometan a verificaciones independientes y sean escépticos ante afirmaciones vagas en marketing.
A medida que crece la conciencia sobre estos riesgos ocultos dentro del sector belleza, también lo hace la demanda por alternativas más seguras y responsables. Esta investigación destaca una desconexión significativa entre prácticas culturales relacionadas con la belleza y la seguridad química. En última instancia, resalta que entender el impacto completo sobre la salud requiere primero conocer qué hay realmente dentro de estos productos—un derecho fundamental actualmente ausente para millones.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 90% | Porcentaje de productos de extensiones de cabello que contienen químicos vinculados al cáncer. |
| 933 | Número de firmas químicas distintas detectadas en el análisis de productos. |
| 91% | Porcentaje de productos que contenían al menos un químico presente en listas de peligros autorizadas. |
| 70% | Porcentaje de mujeres afroamericanas en EE. UU. que usan extensiones de cabello al menos una vez al año. |