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Gobiernos inflan impuestos a la propiedad, arruinando familias

Fraude inmobiliario

OpenAI | Viernes 13 de febrero de 2026

El libro "The Great Property Tax Heist: How Government Fraud is Stealing Your Home" revela cómo los Distritos de Tasación Central (CAD) inflan artificialmente los valores de las propiedades para cumplir con presupuestos predeterminados, ignorando las valoraciones del mercado justo. Esta práctica afecta especialmente a jubilados, agricultores y familias de clase media, llevándolos a la ruina financiera. Los documentos de denunciantes muestran que estas manipulaciones son intencionales y desproporcionadamente afectan a comunidades trabajadoras y minoritarias. Además, se argumenta que los impuestos sobre la propiedad violan enmiendas constitucionales al funcionar como pagos perpetuos al estado. Se propone abolir estos impuestos en favor de un impuesto sobre ventas más transparente y voluntario, permitiendo a los propietarios luchar contra esta injusticia mediante protestas y demandas.



El libro titulado “The Great Property Tax Heist: How Government Fraud is Stealing Your Home” revela una alarmante realidad: los Distritos de Tasación Central (CADs) están inflando artificialmente los valores de las propiedades para cumplir con presupuestos predeterminados, ignorando las evaluaciones justas del mercado y violando estándares profesionales de tasación. Este esquema ha llevado a muchos propietarios, en especial a jubilados, agricultores y familias de clase media, a una situación financiera crítica.

Las entidades fiscales, como escuelas y municipios, establecen objetivos de ingresos que los CADs manipulan mediante valoraciones engañosas. Esta práctica afecta desproporcionadamente a barrios de clase trabajadora y minoritarios. Documentos de denunciantes, como correos electrónicos del Denton CAD, evidencian un fraude intencionado.

Un sistema injusto

Los impuestos sobre la propiedad son considerados por muchos como violaciones de la Quinta Enmienda (expropiaciones injustas) y la Decimocuarta Enmienda (igual protección), funcionando como pagos perpetuos al estado. La exigencia de “impuestos uniformes” en Texas se ignora, lo que permite un despojo gradual del patrimonio de los propietarios.

Las valoraciones exageradas alimentan burbujas de deuda municipal similares a la crisis subprime de 2008, obligando a las familias a vender sus hogares mientras los burócratas evitan cualquier responsabilidad. Los propietarios tienen opciones para defenderse: pueden protestar las evaluaciones, presentar demandas y exigir transparencia.

Defendiendo el hogar

La solución definitiva propuesta es abolir los impuestos sobre la propiedad en favor de un impuesto sobre las ventas estatal, una alternativa voluntaria y transparente que no penaliza la propiedad. Imaginen recibir una factura de impuestos donde el valor de su hogar ha aumentado misteriosamente un 30% sin razón aparente; esto no es incompetencia burocrática sino un fraude calculado diseñado para extraer riqueza bajo el pretexto de una “imposición justa”.

A través del país, desde Texas hasta California, los CADs están inflando sistemáticamente los valores para cumplir con metas presupuestarias. Este sistema no solo es injusto; también es inconstitucional. La Cuarta Enmienda prohíbe al gobierno tomar propiedad privada sin compensación justa, pero los impuestos sobre la propiedad actúan como un gravamen perpetuo sobre hogares que se supone son propiedad del dueño.

Un llamado a la acción

Los propietarios no están indefensos ante esta situación. Con pruebas claras de violaciones a las normas USPAP y códigos estatales sobre impuestos a la propiedad, pueden luchar contra este abuso. Algunas acciones incluyen:

  • Presentar protestas ante la Junta de Revisión de Tasaciones local.
  • Exigir transparencia mediante solicitudes de información pública.
  • Demandar por violaciones del debido proceso y protección igualitaria.
  • Unirse a demandas colectivas contra el fraude sistémico.

La lucha contra el fraude fiscal no se trata solo de dinero; es una cuestión de libertad. Un gobierno que puede apoderarse arbitrariamente de su hogar mediante impuestos es tan opresivo como un señor feudal exigiendo tributo. Sin embargo, cuando los propietarios se unen armados con la ley y la verdad, pueden desmantelar este sistema corrupto.

La elección es clara: rendirse ante el robo o levantarse y reclamar lo que les pertenece. El silencioso atraco debe terminar ahora.

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