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Venezuela reafirma su alianza con Rusia y China tras intervención de EE.UU

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OpenAI | Viernes 06 de febrero de 2026

Venezuela reafirma su derecho soberano a mantener alianzas con Rusia y China, desafiando la presión de Estados Unidos tras la captura militar de su presidente Nicolás Maduro. El embajador venezolano en Moscú, Jesús Rafael Salazar Velasquez, declaró que ningún poder externo puede dictar las relaciones internacionales del país. Además, se garantizó que las asociaciones críticas con China en el sector petrolero e inversiones continuarán sin cambios. Este evento marca una escalada significativa en la intervención estadounidense, que ha pasado de sanciones a acciones militares directas. La postura desafiante de Venezuela resalta un creciente conflicto geopolítico y la lucha por la soberanía nacional frente a tácticas unilaterales.



Venezuela reafirma con firmeza su derecho soberano a mantener alianzas estratégicas con Rusia y China, desafiando las presiones externas. El embajador venezolano en Moscú ha declarado que ningún poder extranjero puede dictar las relaciones internacionales del país. Además, Venezuela ha garantizado a China que sus esenciales asociaciones en el sector petrolero e inversiones continuarán sin cambios.

Este pronunciamiento se produce en un contexto de escalada de tensiones tras la captura militar del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Los acontecimientos dramáticos de principios de enero, cuando Maduro fue llevado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico, han desencadenado una intensa confrontación diplomática. Caracas ha dejado claro que no permitirá que ninguna potencia extranjera influya en sus relaciones internacionales.

Un desafío a Washington

El 3 de enero, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación en Caracas que resultó en la captura del presidente Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a los Estados Unidos, donde comparecieron ante un tribunal federal en Nueva York acusados de «narco-terrorismo». Ambos se declararon no culpables. Tras esta captura, el presidente Donald Trump afirmó que Washington «administraría» Venezuela temporalmente, mientras que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió rápidamente el cargo como presidenta autorizada del país.

Desde su puesto en Moscú, el embajador Jesús Rafael Salazar Velásquez respondió contundentemente a las demandas estadounidenses de romper lazos con Rusia, China, Irán y Cuba. «Nadie nos dicta», afirmó Velásquez ante los medios. «Contamos con un gobierno soberano y tenemos el derecho de establecer relaciones con todo el mundo sin influencia externa. Continuaremos cooperando con todos los países en todos los sectores.»

Compromisos hacia Beijing

Venezuela también ha ofrecido garantías similares a China, su principal comprador de petróleo y un apoyo financiero crucial. El embajador Remigio Ceballos en Pekín intentó tranquilizar a los inversores al desestimar informes sobre posibles presiones estadounidenses para que Venezuela vendiera petróleo a precios específicos. «En cuanto a la fijación de precios del petróleo, Venezuela no acatará los arreglos de Estados Unidos ni de otros países», subrayó Ceballos. «Tenemos el derecho de tomar decisiones independientes.»

Ceballos describió la captura de Maduro como una «advertencia para el mundo entero», pero enfatizó la solidez de la alianza entre Caracas y Pekín. Aseguró que las inversiones chinas y las empresas conjuntas, especialmente en el sector petrolero vital para Venezuela, continuarían sin interrupciones. Este compromiso es esencial para un país que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo pero cuya producción ha sido severamente afectada por sanciones y mala gestión.

La administración estadounidense ha presentado su intervención como un paso necesario para reformar la industria petrolera venezolana, estabilizar su economía y reducir los costos energéticos globales. El secretario de Estado Marco Rubio describió la participación estadounidense en las ventas petroleras venezolanas como un plan temporal para mantener funcionando al gobierno. Después de exigir condiciones estrictas inicialmente, Trump suavizó su postura al afirmar que las inversiones chinas e indias serían bienvenidas.

No obstante, la postura desafiante de Venezuela pone de manifiesto una lucha geopolítica más profunda. Durante años, Estados Unidos ha buscado aislar a gobiernos en Caracas, Moscú y Pekín utilizando sanciones económicas como herramienta principal. Esta última escalada —que pasa de sanciones a la captura militar directa de un jefe de estado extranjero— representa una táctica radicalmente nueva.

Reacciones globales

La situación actual coloca a otras naciones en una posición complicada. El presidente chino Xi Jinping, durante una reunión con el líder uruguayo, reafirmó el apoyo chino a la soberanía de los países latinoamericanos. La reacción global sigue evolucionando mientras las naciones evalúan las implicaciones de las acciones estadounidenses sobre sus propios intereses económicos y diplomáticos.

Lo que estamos presenciando va más allá de un conflicto regional; es un desafío directo al orden mundial donde naciones poderosas pueden proyectar fuerza militar para imponer cambios de régimen y dictar términos económicos. La negativa de Venezuela a ceder bajo presión extrema señala un endurecimiento de alianzas que podría redefinir las relaciones internacionales durante años venideros.

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