CLAVES

Ocho bebidas populares que dañan la salud intestinal, advierten nutricionistas

Bebidas dañinas

OpenAI | Lunes 02 de febrero de 2026

Expertos en nutrición advierten sobre ocho bebidas populares que pueden dañar la salud intestinal, incluyendo leches vegetales y refrescos dietéticos. Estos productos a menudo contienen aditivos que afectan negativamente el microbioma intestinal, alterando la composición de las bacterias y aumentando la inflamación. Las bebidas alcohólicas también son problemáticas, ya que incrementan la permeabilidad intestinal. Para mantener una buena salud digestiva, se recomienda optar por opciones más simples como agua, tés de hierbas y bebidas fermentadas. La clave está en evitar los ingredientes dañinos presentes en muchas bebidas comercializadas como saludables.



Los expertos en nutrición han lanzado una advertencia sobre una serie de bebidas populares que podrían estar perjudicando la salud intestinal. Desde la leche de avena hasta los refrescos dietéticos, se ha descubierto que muchas de estas opciones comerciales contienen aditivos capaces de dañar el revestimiento del intestino. Los edulcorantes artificiales presentes en las bebidas dietéticas pueden alterar la composición de las bacterias intestinales, mientras que el alcohol incrementa la permeabilidad intestinal y promueve inflamaciones nocivas. Para mantener un intestino saludable, se recomienda optar por bebidas más simples como agua, tés herbales o opciones fermentadas.

Es común prestar atención a lo que comemos, incluso tomando probióticos, pero ¿qué sucede con las bebidas que consumimos a diario? Los nutricionistas advierten que algunas de estas elecciones cotidianas pueden estar desmantelando nuestra salud intestinal. Desde lattes de leche de avena hasta refrescos dietéticos, estos productos pueden interrumpir el delicado microbioma del intestino, provocando hinchazón, inflamación y problemas de salud a largo plazo. La preocupación ya no se limita solo al alcohol y los refrescos azucarados; un creciente número de investigaciones señala una variedad más amplia de culpables dietéticos, lo que obliga a los consumidores conscientes a examinar críticamente todo lo que contienen sus vasos.

Los disruptores ocultos en tu bebida

La lista de bebidas problemáticas incluye algunos elementos básicos del bienestar moderno. Por ejemplo, la leche de avena comercial, especialmente las versiones «barista». Según la terapeuta nutricional Hanieh Vidmar, «la leche de avena no es inherentemente mala, pero muchas versiones comerciales ‘barista’ están altamente procesadas y contienen aceites añadidos, gomas y enzimas». Estos aditivos, incluidos ciertos emulsionantes, están siendo estudiados por su potencial para dañar el revestimiento protector del intestino y aumentar su permeabilidad.

Asimismo, los jugos concentrados promocionados como potenciadores de la «salud intestinal» también están bajo sospecha. El nutricionista registrado Rob Hobson advierte que «son altamente concentrados, ácidos y bajos en fibra», lo que puede irritar el revestimiento estomacal. Incluso el café sin filtrar puede ser problemático para algunos, ya que «estimula el sistema digestivo, aumentando la acidez estomacal y la motilidad intestinal», lo cual puede causar acidez o agravar síntomas del síndrome del intestino irritable, señala la doctora Federica Amati.

Los refrescos dietéticos endulzados con edulcorantes artificiales como sucralosa o aspartame también alteran las bacterias intestinales. Hobson explica que «edulcorantes como sucralosa, sacarina y aspartame han demostrado en estudios tanto humanos como animales alterar la composición y función de las bacterias intestinales». Las bebidas azucaradas no son mejor opción; según Lambert, las dietas ricas en azúcares añadidos están «asociadas con una reducción en la diversidad bacteriana».

El profundo impacto del alcohol y el problema de los batidos proteicos

El alcohol sigue siendo uno de los disruptores más documentados para el intestino. Hobson afirma que este «aumenta la permeabilidad intestinal, promueve la inflamación y altera el equilibrio de las bacterias intestinales». La cerveza puede ser especialmente problemática debido a su mezcla de alcohol, carbohidratos fermentables y carbonatación. El daño es sistémico; como explica la investigadora Carrie Daniel-MacDougall, el alcohol cambia el equilibrio bacteriano y puede llevar a un «intestino permeable», permitiendo que toxinas ingresen al torrente sanguíneo y vinculándose a un mayor riesgo de cáncer.

Aun productos considerados saludables como los batidos proteicos y las bebidas energéticas entran en esta lista negra. Muchos batidos proteicos contienen «edulcorantes artificiales, emulsionantes y alcoholes de azúcar que son mal tolerados por el intestino», indica Vidmar. Las bebidas energéticas combinan cafeína, edulcorantes y acidez en una mezcla capaz de perturbar el microbioma e incrementar el reflujo.

Entonces, ¿cuáles son las mejores opciones para beber? Los expertos coinciden en señalar que lo más sencillo suele ser lo más saludable. Vidmar aconseja: «Las bebidas más saludables para el intestino son generalmente las menos emocionantes». Estas suelen ser bajas en aditivos y endulzantes, facilitando así su manejo por parte del sistema digestivo. Agua, tés herbales y bebidas fermentadas como kombucha o kéfir son algunas recomendaciones destacadas.

La verdad simple es que la salud intestinal prospera a menudo con lo básico. Se trata menos de encontrar una bebida milagrosa y más sobre evitar consistentemente aquellos productos comunes que causan daños invisibles. Tu microbioma no necesita emoción; requiere estabilidad y protección frente a los mismos productos frecuentemente comercializados para mejorar su condición.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas