El jefe militar de Uganda, Muhoozi Kainerugaba, ha negado las acusaciones de que soldados agredieron a Barbara Kyagulanyi, esposa del líder opositor Bobi Wine, durante un asalto en su hogar. Bobi Wine, quien se encuentra escondido tras las elecciones disputadas del 15 de enero, afirmó que su esposa fue amenazada con armas y sufrió agresiones físicas por parte de los militares. Desde el hospital, Barbara describió cómo hombres en uniforme la atacaron y la dejaron con traumas físicos y psicológicos. Kainerugaba ha exigido la rendición de Wine y ha emitido amenazas contra él. La situación refleja un contexto de represión hacia los opositores en Uganda bajo el gobierno del presidente Yoweri Museveni.
El jefe del ejército de Uganda, Muhoozi Kainerugaba, ha rechazado las acusaciones de que soldados agredieron a Barbara Kyagulanyi, esposa del líder opositor Bobi Wine, durante un asalto a su hogar. Según las declaraciones de Wine, quien se encuentra en paradero desconocido, su esposa fue amenazada con armas por militares que la sometieron y le robaron documentos y objetos electrónicos. Además, afirmó que su residencia sigue rodeada por fuerzas militares.
Desde el hospital, Barbara Kyagulanyi relató que los oficiales exigían información sobre el paradero de su esposo y la golpearon cuando se negó a responder. Este incidente se produce tras la reciente victoria electoral del presidente Yoweri Museveni, padre de Kainerugaba, cuya legitimidad ha sido cuestionada por Wine debido a alegaciones de fraude.
El lunes, Kainerugaba utilizó la plataforma X para afirmar: «Mis soldados no agredieron a Barbie [esposa de Bobi Wine]». En sus comentarios, enfatizó: «Primero que todo, no golpeamos a mujeres. No valen nuestro tiempo. Estamos buscando a su cobarde esposo, no a ella».
Desde que Museveni fue declarado ganador de las elecciones del 15 de enero, Kainerugaba ha exigido la entrega de Wine y ha emitido amenazas de muerte en su contra. En respuesta a estas intimidaciones, Wine expresó que Kainerugaba aún lo busca «y emite amenazas para hacerme daño», agradeciendo al público por mantenerlo a salvo.
Bajo el impacto emocional del ataque nocturno, Barbara Kyagulanyi compartió desde su cama de hospital cómo un grupo de hombres irrumpió en su casa; algunos vestían uniformes militares y la hostigaron físicamente. Relató que uno de los agresores le propinó un golpe en la cara y le desgarró el labio. También describió cómo fue levantada por la cintura mientras otro hombre la estrangulaba.
Añadió que uno de los oficiales le arrancó la blusa, dejándola parcialmente desnuda antes de devolverle la prenda más tarde. Durante el ataque sufrió golpes en el rostro y daños físicos significativos; incluso llegó a desmayarse tras la experiencia traumática. Según Wine, su esposa fue trasladada al hospital con lesiones tanto físicas como psicológicas.
Desde las elecciones, el partido opositor ha denunciado una persecución sistemática contra sus seguidores por parte de las fuerzas de seguridad. Kainerugaba informó recientemente que 30 partidarios del Partido Nacional de Unidad (NUP), liderado por Wine, fueron asesinados y otros 2,000 han sido detenidos.
Además, el legislador Muwanga Kivumbi, cercano a Wine, fue arrestado bajo acusaciones relacionadas con violencia electoral, lo cual fue negado por el partido. La Sociedad Jurídica de Uganda condenó lo que calificó como una «ola continua de detenciones, torturas y desapariciones forzadas» dirigidas hacia líderes y simpatizantes opositores.
«Nadie debería ser víctima de violencia por parte de las fuerzas de seguridad bajo el pretexto de la seguridad nacional», declaró la sociedad jurídica este domingo. Desde la independencia del país, Uganda no ha experimentado una transferencia pacífica del poder presidencial; Museveni asumió el cargo como líder rebelde en 1986 y cumplirá 45 años en el poder al final del próximo mandato en 2031.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 30 | Número de opositores asesinados por fuerzas de seguridad. |
| 2000 | Número de opositores detenidos desde la elección. |
| 45 | Años que Museveni habrá servido al final de su próximo mandato. |