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Kennedy lanza nueva guía alimentaria enfocada en alimentos frescos y proteínas, combate los ultraprocesados

Guía alimentaria

OpenAI | Viernes 09 de enero de 2026

El Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., ha anunciado una drástica revisión de las pautas dietéticas federales, invirtiendo la pirámide alimenticia tradicional. Las nuevas directrices priorizan el consumo de proteínas, grasas saludables y alimentos integrales, mientras que se enfocan en reducir los productos ultraprocesados. Este cambio afectará directamente la alimentación en escuelas, bases militares y programas de nutrición federal. Kennedy declaró el fin de la "guerra contra las grasas saturadas", argumentando que las políticas anteriores promovieron alimentos dañinos y contribuyeron al aumento de enfermedades crónicas. Se establece un límite firme para el azúcar añadido en las comidas escolares, con el objetivo de mejorar la salud pública y transformar la cultura alimentaria en Estados Unidos. Las reacciones han sido mixtas, recibiendo elogios por su enfoque en alimentos integrales, aunque algunos expertos critican la inclusión destacada de carnes rojas y grasas saturadas.



El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., ha presentado unas nuevas directrices dietéticas que redefinen radicalmente las recomendaciones del gobierno sobre la alimentación de los estadounidenses, invirtiendo la tradicional pirámide alimenticia y poniendo fin a lo que él califica como décadas de engaños impulsados por las corporaciones.

Las nuevas pautas, que estarán en vigor hasta 2030, fueron anunciadas en una rueda de prensa en la Casa Blanca. Kennedy describió estos cambios como el “más significativo reinicio de la política nutricional federal en la historia”. La directriz central es clara: priorizar proteínas, grasas saludables, lácteos, verduras y frutas. La representación gráfica es una pirámide invertida, donde los granos ocupan la sección más pequeña en la parte inferior.

Este cambio tendrá un impacto directo en decenas de millones de estadounidenses. Las directrices establecerán el estándar para los programas federales de nutrición, determinando lo que se sirve en comedores escolares, bases militares, instalaciones para veteranos y programas como WIC, SNAP y Head Start. Kennedy enmarcó esta medida como una batalla crucial por la salud pública, afirmando que estas pautas “revolucionarán la cultura alimentaria de nuestra nación y harán a América saludable nuevamente”.

Una clara repudiación de políticas anteriores

La evaluación del secretario sobre el pasado fue contundente. “Durante décadas, los estadounidenses han enfermado mientras los costos de atención médica han aumentado. La razón es clara: el duro hecho es que nuestro gobierno nos ha estado mintiendo para proteger las ganancias corporativas”, afirmó Kennedy. Argumentó que la política federal había promovido alimentos procesados perjudiciales y “había cerrado los ojos ante las consecuencias desastrosas”.

Al abordar la pirámide invertida, Kennedy ofreció una corrección clara. “La gente puede pensar que la nueva pirámide está al revés”, dijo. “Pero en realidad estaba al revés antes; solo la hemos enderezado”. Afirmó explícitamente que el modelo anterior “desalentaba erróneamente” las grasas saludables y las proteínas. “Estamos poniendo fin a la guerra contra las grasas saturadas”, declaró Kennedy.

Las directrices definen los alimentos “reales” como aquellos mínimamente procesados, “preparados con pocos ingredientes y sin azúcares añadidos, aceites industriales, sabores artificiales o conservantes”. Se fomenta el consumo de “grasas saludables” provenientes de alimentos integrales como huevos, mariscos, carne, lácteos enteros, nueces y aceitunas. Se recomienda una ingesta específica de proteínas: entre 1.2 y 1.6 gramos por kilogramo de peso corporal al día.

Afrontando los alimentos ultraprocesados y el azúcar

Un enfoque importante es un ataque directo a los productos ultraprocesados y a los azúcares añadidos. “Por primera vez, las directrices dietéticas abordan directamente los alimentos ultraprocesados y establecen límites firmes para el azúcar añadido en la adquisición federal, lo que impulsará una reducción significativa del azúcar añadido en las comidas escolares”, indicó Kennedy. La gráfica de la pirámide excluye completamente los azúcares añadidos, recomendando su evitación especialmente entre los niños.

Las autoridades citaron datos alarmantes para justificar esta urgencia. El comisionado de la FDA, Marty Makary, mencionó estudios que muestran que más de la mitad de las calorías consumidas por los estadounidenses provienen de alimentos ultraprocesados. Kennedy describió esto como una amenaza a la seguridad nacional: “Si un adversario extranjero buscara destruir la salud de nuestros hijos, debilitar nuestra economía o socavar nuestra seguridad nacional, no habría mejor estrategia que volvernos adictos a los alimentos ultraprocesados”.

Los cambios también transformarán el panorama alimenticio para las familias de bajos ingresos. Con más de 40 millones de estadounidenses beneficiándose del programa SNAP, funcionarios del USDA anunciaron nuevos "estándares de abastecimiento" que exigirán a las tiendas participantes "duplicar el tipo de alimentos básicos que ofrecen", prometiendo opciones más saludables al alcance de todas las familias americanas.

Reacciones mixtas

Las nuevas directrices han recibido elogios por parte de algunas figuras del ámbito sanitario. El Dr. Andrew Huberman comentó que el enfoque “parece acertado”, sugiriendo solo ajustes menores. La Asociación Médica Americana celebró el énfasis en evitar alimentos procesados y bebidas azucaradas. El excomisionado de la FDA, Dr. David Kessler, declaró a The Associated Press: “Debería haber un amplio acuerdo sobre que comer más alimentos integrales y reducir carbohidratos altamente procesados es un avance importante”.

No obstante, persisten críticas. Algunos expertos en nutrición expresaron su decepción porque se destaca prominentemente el consumo de carne roja y fuentes ricas en grasas saturadas. Aunque Kennedy abogó por poner fin a la guerra contra las grasas saturadas, las directrices mantienen el límite existente que establece que estas no deben exceder el 10% del total diario de calorías.

Por ahora, el mensaje desde lo alto es inequívoco: el gobierno federal ha cambiado oficialmente su postura al promover una dieta basada en alimentos integrales y proteínas animales mientras identifica los productos procesados como culpables principales del deterioro en la salud nacional. Este movimiento desafía décadas de sabiduría dietética convencional y sienta las bases para una transformación fundamental en lo que se sirve desde bandejas escolares hasta mesas familiares. El éxito de este reinicio y su impacto en la salud del país serán medidos en los años venideros.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
2030 Duración de las nuevas directrices
1.2-1.6 g/kg Recomendación de ingesta de proteínas diaria
10% Porcentaje máximo de calorías provenientes de grasas saturadas
40 millones Número de estadounidenses en el programa SNAP

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