OPINIÓN

El estado del estado (XVIII): La libertad (2ª parte)

Carlos González | Miércoles 01 de julio de 2020
En las culturas más avanzadas no tiene sentido alguno seguir persiguiendo… Mitos. Ahora ya sabemos que para entenderse los seres humanos formados y con conocimientos de la vida política, económica y social, han de usar lenguajes racionales.

Que sean fácilmente identificables y sometidos a medias concretas que puedan ser entendidas. Continuar hablando del “Espíritu Santo”, o de “Libertad, Igualdad o Solidaridad” es hablar en términos abstractos, indemostrables, no susceptibles de ser cuantificados, por ello solo pueden llegar al corazón, y es con su proclamación con lo que se motiva a los seres humanos –casi siempre a los más incautos- y se les lleva a donde se quiere. Al final, con esas mismas palabras se justifica la más abominable de las barbaries, la estupidez más incalificable o la satrapía más inmunda. Ah, y casi siempre si levantamos la alfombre comprobamos claramente los intereses económicos que favorecen únicamente a los que están siempre detrás de esas palabritas. Que, ¡qué curioso!, siempre son para conceder privilegios a favor de quien las esgrime.

Es verdad objetiva que hasta la actualidad todas las culturas y civilizaciones se construyeron entorno a “Mitos”. Es posible que solo a través del Mito de “La pureza de la Virgen María” se ha llevado la educación a las mujeres convenciéndolas que deben abandonar el mundo animal de los meros instintos y ser dueñas racionales de sus deseos y llevar a cabo los mismos dentro de un orden de limpieza y amor a su pareja. Pero ese mito ya era Heleno, el Partenón fue dedicado a la “No parida” –Parthe-non- y por ello a la mujer virgen, limpia y pura. Todo ello cuatrocientos años antes del Cristianismo y Mil quinientos antes de que la iglesia católica declarase el culto divino a la madre de Jesús. Que ¡qué curioso!, sirvió para que la iglesia Griega (el patriarca de Constantinopla) se separase de la Romana y surgiese el cisma de Oriente (1.061).

También es cierto que si una sociedad sigue la creencia de que un poder divino ha nombrado a sus líderes terrenales, ya sean políticos o religiosos, y se les debe obediencia ciega en función a esas creencias, después ha de nacer –y describirse así- otra que diga que el “Hombre es libre por naturaleza y no le debe sumisión a nadie”. Pero eso ya pasó, era una creencia, y surgió otra en contra. Hoy ya nadie puede pensar que le debe obediencia a otro por nacimiento. Todos sabemos que debemos organizar nuestras sociedades y la imprescindible convivencia dentro de ellas, con equilibrio y respeto mutuo. Buscando siempre el mejor funcionamiento público armonioso. Pero ya se deben abandonar aquellas ideas de ruptura con las creencias anteriores. Seguir pregonando hoy las ideas de la Revolución francesa ya no tiene sentido alguno porque ya estamos en el S. XXI y ya sabemos que todos somos Seres Humanos paritarios y hemos de organizarnos para convivir y sobrevivir, o solo nos queda destrozarnos a dentelladas.

También es verdad que esos Mitos han servido para unir las culturas, los que creían en el mismo mito se unían y organizaban entorno a ellos, y que, además, eran una fundamentación clara y profunda del poder, después de todo “El Papa es el representante de Dios en la tierra” ¿Hay algún incauto que ose contradecir su poder? Ha habido varios, todos terminaron en la hoguera.

Aún hoy, en el planeta Tierra hay mucha gente, y además se proclama la más adelantada, que sustenta que debemos organizarnos entorno a esos Mitos, “Libertad, Igualdad, Solidaridad”, y que la fundamentación del poder social ha de basarse en proclamar esas palabras constantemente. Por eso , cuando Fidel Castro fusilaba a miles de personas porque atentaban contra la libertad de los cubanos, pues estaban bien fusilados. Y cuando ahora dicen que no puede salir de Cuba y que ha de trabajar comiendo lo que hay, también es por la Libertad y la igualdad, y cuando cierran un medio de comunicación que critica al régimen, pues también es porque atenta contra la Libertad.

Cuando EEUU echó a los ingleses era por la Libertad, pero cuando invade un país o derroca gobiernos democráticos como el de Allende, también es por la Libertad. Y, por supuesto, cuando Stalin o Mao, o Pol Pot, masacraron a millones de ciudadanos y mataron de hambre a poblaciones, ¡y naciones! enteras como a toda Ucrania, ¿A alguien se le ocurre dudar que no fue en nombre de la Libertad la Igualdad y la Solidaridad? Y, cuando recientemente la libertaria Francia hundió de un bombazo al barco Rainbow Warrior, y además en un puerto de otro país , ¿No lo hizo en nombre de la solidaridad de los pueblos?.

Lo que no entiendo es como puede haber tanto intelectual que se declare inteligente y sigua defendiendo esa creencia, esa organización social y la fundamentación del poder absoluto en decir públicamente tres palabras Mágicas. ¿Es que seguimos en los tiempos del “Ábrete Sésamo”, y del “Abra Cadabra”? ¿Basta decir dos o tres palabrejas y ya todo vale?.

En fin.

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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