MALDITA HEMEROTECA

Marlaska: De defender llamar 'putero y borracho' al Rey a ser adalid contra la libertad de expresión

(Foto: Casa Real).
Carlos Pérez | Sábado 25 de abril de 2020

La designación de Fernando Grande-Marlaska como ministro fue, cuando menos, controvertida. Si bien, ahora que se ha convertido en el adalid contra las 'fake news' y las noticias que crean "desafección" contra el Gobierno, cabe recordar su postura hace no tantos años...



Corría el año 2013 cuando el entonces presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, avaló los insultos al Rey emérito, Juan Carlos I, por considerar que se trataba de "libertad de expresión".

El titular de Interior emitió un voto particular en el que se oponía a la condena de un militar retirado, el coronel Amadeo Martínez Inglés, por escribir un artículo en el que denominaba a la Familia Real de "despreciable", mientras que al ahora Rey Emérito le califica de "corrupto máximo, genocida, putero, borracho y cabrón".

"Cuanto más arriba en la pirámide de poder, mayor sometimiento al control"

Marlaska consideraba por entonces "inaceptable" que los miembros de la Casa Real se beneficiasen de una "protección ampliada de su derecho al honor", sino que debían someterse "a un mayor escrutinio de la opinión pública", y sostenía que la democracia "demanda una opinión plural, informada y formada".

"La política significa un cuestionamiento permanente de la legitimidad de ejercicio de los poderes instituidos", por lo que a Marlaska le pareció correcto que se empleasen los términos de "pérfida bocamanga del genocida Franco" para describir a Juan Carlos I, además de ser considerado como "último representante en España de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes que a lo largo de los siglos han conformado la foránea estirpe real borbónica".

Todo esto, respaldado por una opinión que no se sale de la libertad de expresión de un ex coronel, pese a que Marlaska es ahora el 'icono' de una campaña orquestada por el Gobierno contra la 'desinformación', que incluso llegó a instar a la Guardia Civil a calmar el clima de "desafección" contra el Ejecutivo, coartando así lo que tanto defendía cuando era juez.

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