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El estado del estado (74): El problema de Occidente (XIII)
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El estado del estado (74): El problema de Occidente (XIII)

Por Carlos González
sábado 12 de diciembre de 2020, 06:00h

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Otro de los temas que puede enseñarnos mucho acerca de las Élites, y sus distintas posiciones y comportamientos, tal como no demuestra Yony, sale del análisis de sus ascensos o caídas. ¿O no hay cambios de élites y solo hay transformación?

En realidad a esto suele llamarse, Permeabilidad social. ¿Qué es esta? Es la posibilidad de que haya verdadero ascenso en las posiciones sociales. La posibilidad de que los hijos de obreros y pequeños empresarios o comerciantes asciendan a lo más alto del GSO. Y que no sean uno o dos por suerte, sino capas enteras de nacidos en las clases sociales inferiores que puedan, con esfuerzo y sacrificio, ascender a las superiores.

En base a lo anterior podemos decir que hay Permeabilidad social cuando con estudio y dedicación los nacidos en la parte baja pueden acceder ellos, o sus hijos, a la alta. Y, por el contrario, no la hay cuando todo está anquilosado y definido de nacimiento y los de abajo, estudien lo que estudien, o trabajen y ahorren lo que quieran, nunca, nunca, podrán ascender arriba.

Yony nos dice que si estudiamos este concepto nos explicaremos la gran mayoría de revoluciones y movimientos sociales profundos. Porque cuando se produce ese tapón de ascenso es cuando esos GSO saltan por los aires. Véase la historia. Por el contrario las sociedades que mejor permiten esa permeabilidad son los que mejor se equilibran, se transforman y mejoran, y alcanzan niveles superiores de convivencia entre sus miembros.

La pregunta que ya se ha hecho con anterioridad, y al comienzo de este artículo, es un poco más profunda, ¿Hay cambio de élites, o solo se transforman? La historia nos demuestra hasta la actualidad que si analizamos a los Cortés, Pizarro, Lenin, Mao, o Rousseau, Marx o Confucio y Buda, alguno de ellos puede que sea hijo de un pobre o analfabeto, pero en realidad casi todos ellos suelen ser hijos de familias venidas a menos, de caída social, o que no gozan de una posición de mando directo, pero todos son hijos de la vieja élite. Cuando estudiamos su biografía todos han adquirido buenos estudios en épocas en las cuales los índices de analfabetismo eran del 90% de la población. Todos ellos acudieron no solo a centros superiores sino a las propias universidades. Suelen ser incluso hijos díscolos, o rebeldes de sus propias familias, muchos de ellos provienen de la misma aristocracia que está al lado mismo del liderazgo físico del momento, junto a reyes, emperadores o máximos dirigentes religiosos o culturales. Piénsese en el mismo Mahoma, o el príncipe Siddhartha (Buda).

Si analizamos la Transición Española podemos comprobar que la mayoría de los que la protagonizaron eran universitarios y estudiosos provenientes del Régimen. Hijos de notarios, jueces, abogados, empresarios, cuando no directamente hijos de Coroneles y de Generales defensores del más férreo dogma Franquista.

Parece que hay una revolución en el interior de esas élites, y puede que sean los hijos nacidos en sus senos los que protagonizan o se suman a esas nuevas revoluciones, lo que nos demuestra que puede que sean las mismas élites las que realizan esos cambios, por ello solo se transforman. La frase a la que ha dado lugar es a la de… “Que todo cambie para que en el fondo todo permanezca igual”. Estúdiese en profundidad la Transición Española.

Nos dice Yony que todo esto es de estricto sentido común. Si estudiamos los apuntes de Charles Darwin, veremos que toda la naturaleza es una constante evolución con selección de los mejores. Es normal que se haya producido una selección de los hijos de esas élites, porque están mejor alimentados, mejor formados y se casan entre ellos, también con mujeres de élite, por ello serán sus nietos, defiendan la ideología que defiendan, los que se conviertan en las nuevas élites, sigan el nuevo o viejo credo. En el fondo todo suele quedar en familia.

Los conocimientos nos demuestran que hay unas élites naturales, genéticas, un “Genotipo”, que a su vez, se van uniendo y formando mejor entre ellos, con lo que las circunstancias de la vida, lo que se llama el “Fenotipo”, también provoca que sigan o pasen a ser de nuevo los componentes de las nuevas élites aunque pasen a llamarse de otra manera o parezca que se ha producido una revolución, y han desaparecido los antiguos.

Basta un simple estudio, ¿Cuántos hijos de nobles y del “Viejo régimen” Francés, antes de 1.789, o hijos de nobles y grandes comerciantes de las colonias americanas contra el imperio británico, o de nobles y grandes comerciantes Rusos de antes de la revolución de octubre del 17, no los vemos de nuevo, tras la revolución, ocupando altos puestos dentro del nuevo gobierno, y pasando a ser, ahora con otra denominación, las nuevas élites?

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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