OPINIÓN

Pedro Sánchez o la vergonzosa humillación de nuestra democracia

José Tomás Cruz | Miércoles 02 de enero de 2019
A este paso, el prestigio de nuestra democracia acabará por los suelos. Ya son varios los medios, redes sociales, etc. en los cuales, a nuestro peculiar Marco Polo se le equipara con el innombrable Zapatero, y tal comparación rompe todos los moldes de la categoría y eficacia política… Existen ciertos temas que ni como broma deberían ser tolerados.

Entrando en materia, el propio presidente de Aragón, Javier Lamban, recientemente tuvo la decencia y el pundonor de advertir que no admitirá “transacciones” con los separatistas. En línea similar, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, dejó muy clara su postura sobre el conflicto afirmando que todo es tratable, siempre y cuando se actúe dentro del marco constitucional. Nadie entiende a que esperan los restantes presidentes del PSOE para adherirse a las declaraciones de sus compañeros.

¿Hasta que punto resulta admisible que la ciudadanía de Barcelona se viese obligada a soportar otra jornada de movilizaciones para que se celebrase un Consejo de Ministros en dicha Ciudad, con los consiguientes cortes de tráfico y carreteras, heridos, detenciones, etc.?

En otro orden , la afirmación de que Pedro Sánchez está “convencido” de que es la persona más adecuada para resolver el conflicto, a la vista de los acontecimientos, suena a solemne idiotez. ¿A que espera este iluminado para decretar la aplicación del artículo 155 en Cataluña con todas las consecuencias? Sobre convocatoria de generales mejor no opinar, toda vez que lo que le parece oportuno hoy es descartado mañana.

El Jefe del Ejecutivo podrá permitirse todas las licencias y estupideces que se le ocurran, pero no puede entenderse que tal empecinamiento repercuta en la violencia protagonizada por los CDR y otros grupos radicales del separatismo.

¿Qué tipo de diálogo es el pretendido por Sánchez estando en plena vigencia nuestra Constitución? ¿Cómo se puede intentar negociar algo totalmente al margen de la ley? ¿Cabrá la posibilidad de que su irreprimible ambición le esté afectando al cerebro?

En la comedia de enredo que estamos viviendo, nadie ha entendido cual es el papel interpretado por los convidados de piedra al margen del de figurantes a modo de pares políticos, cuando la realidad es que el encuentro había sido anunciado entre el presidente del Gobierno y un presidente de Autonomía.

Tras el inútil encuentro y posterior fin de cena ofrecida por la Patronal Catalana, el presidente Torra se permitió nada menos que insultar a toda la ciudadanía española, descalificando nuestra democracia franquista, y todo ello ante la mirada de estupor del presidente del Gobierno tragando sapos, si bien no todo quedó ahí cuando Elsa Artadi acusó al Ejecutivo de causar inconvenientes a los ciudadanos.

La desafortunada y pobre estrategia de Sánchez intentando acercarse al independentismo, supuso el mayor despropósito que puede cometer un presidente de Gobierno, y no solo para los españoles en general, sino contra su propio partido en particular (PSOE). Sánchez, presa de su desmedida ambición es un caos para España. Si el PSOE no rectifica en sus cesiones al independentismo, sus candidatos quedaran expuestos a ser abrasados en las urnas. En cinco meses se celebraran elecciones autonómicas y municipales, y la debacle puede ser tremenda, corriendo el peligro de que el partido pase a la categoría de testimonial, tal como ya le sucedió a los socialistas franceses e italianos... ¡¡Tiempo al tiempo!!

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