OPINIÓN

Del kaos al logos (II): Kaos

Carlos González | Viernes 19 de octubre de 2018
Es cierto que ahora lo escribimos con letras latinas, Caos. Pero he querido mantener la posible escritura griega, en la que no cabe la C, y por eso le denomino, Kaos.

En dicha mitología el Kaos era un dios primigenio, incluso anterior a los demás dioses. Era como un caldo de cultivo originario. Pero no quiero hablar de Mitologías, de hecho todos estos artículos son para su superación. Lo que quiero estudiar es que Kaos es lo anterior al Logos. Primero es el Caos y después surge el orden.

En esta serie de artículos el denominado desorden, es en realidad la ausencia de cualquier orden. Es la vida sin consciencia. Es el actuar natural con los impulsos de la propia energía creadora. Son las reacciones Físico-Químicas que dan lugar a todo el devenir de la constante dinamicidad del mundo. Es el principio y ley primera de los conflictos, la Ley de la Expansión Constante. El crecimiento continuo de cualquier actividad natural. La fuerza del movimiento energético que hace que todo esté en movimiento y a la vez con carácter expansivo. Es la energía del Bing Bang.

Como ahora estamos estudiando la evolución de la Consciencia de la mente Humana, hay Kaos en un niño que reacciona por los meros comportamientos instintivos, frio calor, hambre saciedad, compañía o soledad. No sabe nada, no es consciente de nada, no puede adoptar decisión alguna. No puede planificar lo más mínimo porque no sabe absolutamente nada de su entorno. Lo mismo podemos apreciar en un enfermo mental o en una persona afectada por demencia senil o Alzheimer.

También podemos hablar de una situación sin orden mental en aquella persona ausente de la más mínima formación que vive en una aldea super-apartada y que excepto las acciones que sus mayores le mandan ejecutar no es consciente de nada más. No ha recibido formación sobre el bien y el mal y su actuar es casi instintivo.

En el desarrollo de las civilizaciones, la consciencia, por lo menos la general, va surgiendo cuando se comparte en grupo, aunque solo sea en las más elevadas élites, una serie de conocimientos que son enseñados a los alumnos y entran en ese grupo selecto que domina esos resortes. En un principio la escritura era uno de esos arcanos. Para los que desconocen ese orden en los signos, como los jeroglíficos egipcios hasta la Piedra de Rosetta, eran un misterio, un Kaos.

A través de la historia, y en todas las culturas, se daba paso a la Iniciación, y los del grupo elegido pasaban a denominarse iniciados. Eran aquellos a los que se hacía partícipes de una serie de conocimientos que ya les hacían conscientes de una serie de “Verdades” que les diferenciaban absolutamente, y para siempre, de todos aquellos que aún permanecían en el Kaos y vivían ajenos a esa verdad. Su actuar era a ciegas, sin orden alguno.

Forma parte de esa falta de orden mental propio aun la mayoría de los comportamientos humanos. No dominamos nuestro deseo de hambre y saciedad, nos viene dado. Comemos cuando tenemos hambre y hasta donde nuestras sensaciones nos dicen basta. Lo mismo sucede con los latidos de nuestro corazón o la actividad de los pulmones. Menos aún sabemos por qué nos gusta una chica o un chico y porqué nos excitamos de una u otra forma en su presencia o frente a su simple mirada. Es algo ajeno a nosotros y nos provoca esos impulsos. Todo ello sin hablar de los sentimientos de afecto que se crean con nuestros padres, familiares o profesores. Todo ello nos deviene obligado por el comportamiento instintivo de la propia organización corporal. El código genético impreso en nuestras células y que actúan para nosotros fuera de nuestra voluntad consciente. Mientras que ellas sí que saben que actúan en función al orden que a través de los millones de años de elaboración de la Especie, y su constante evolución. En ellas se ha ido creando e imprimiendo ese código de actuación y ese orden que hace que realicen esas funciones vitales con la precisión de una perfecta máquina. Cuando no sucede así surgen los desequilibrios corporales, las enfermedades y generalmente la destrucción de toda esa organización automática de células a lo que denominamos, cuerpo.

En definitiva Kaos es el comportamiento instintito de la naturaleza sin toma de conciencia humana alguna y sin ser en absoluto consciente de nuestro actuar y sin que almacenemos resultado alguno que podamos en el futuro aplicar para modificar ese comportamiento inicial que nos llevó a un mal resultado, a un dolor.

Cuando superamos ese Kaos inicial y automático para nosotros, es cuando a través del conocimiento del resultado de unas decisiones, sabemos planificar y adoptamos comportamientos que nos llevaran a aplicar un orden previamente establecido.

En ese momento ya llegó el Logos, el cual solo reside en nuestra mente. Es el que nos hace Humanos y nos saca de la Animalidad.

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