CLAVES

España y Francia compiten por el mercado de portaaeronaves

Tras la cancelación del contrato galo con Rusia y el triunfo español en Turquía, llega el asalto a India

Martes 02 de junio de 2015
Tras la difícil situación en la que se encuentra la venta de dos buques militares galos a Rusia y la contratación por Turquía de un barco similar de diseño español a finales de abril, se encona al máximo la competencia que Francia y España mantienen en el mercado de exportación de unidades anfibias portaaeronaves en torno a las 25.000 toneladas. La siguiente batalla será por cuatro buques para la India.

Hasta el momentos, el astillero español Navantia ha logrado contratos por cuatro de estos barcos frente a cinco de la compañía gala, también pública, DCNS. Pero este tipo de ventas, en un mercado ya de por sí restringido, son más ‘de Estado’ que empresariales. En ellas muchas veces resultan más determinantes las razones y apoyos políticos que la calidad objetiva de los buques.

Así, las opciones españolas siempre parecen menores, dada la tibieza que los gobiernos de Madrid acostumbran mostrar en el respaldo a estas ventas. Ello frente a un ejecutivo galo para el que la industria de defensa es un orgullo nacional y uno de los sectores productivos y exportadores por excelencia, por el que no duda en ‘partirse el pecho’.

Pero los últimos acontecimientos pueden estar volviendo estas tornas, ya que las opciones francesas en Turquía y en Rusia se han convertido en rehenes de la propia política exterior de París. Mientras, Madrid parece algo más sensible a la importancia del concurso indio, que desequilibrará definitivamente el mercado a favor de uno de los dos contendientes.

Buques polivalentes más rentables

Los buques que ahora compiten se desarrollaron durante la pasada década para responder a las nuevas demandas estratégicas de las potencias medias, que exigían barcos multipropósito, relativamente baratos y con dotaciones reducidas. Estas unidades ofrecen a la vez mejor capacidad para desembarcos y la posibilidad de sustituir a los caros portaaeronaves; pueden además transportar gran cantidad de carga y apoyar zonas de catástrofe y operaciones humanitarias.

Navantia diseñó y construyó el ‘Juan Carlos I’ (26.000 toneladas) para la Armada española. Entregado en 2010, tiene una dotación de solo 250 hombres pero sirve de base para una brigada completa de infantería de marina. Además transporta y opera aviones de aterrizaje vertical aparte de helicópteros. La Armada ha sustituido con él al portaaviones ‘Príncipe de Asturias’ y desearía contar con una segunda unidad, aunque los presupuestos no lo han permitido hasta ahora.

La francesa DCNS desarrolló el buque clase ‘Mistral’ (21.000 toneladas), con menor capacidad para tropas y material y solo para helicópteros. La Marina Nacional gala encargó tres de estas unidades, comenzadas a entregar en 2006. Corea del Sur e Inglaterra diseñaron y construyeron también sus propios buques, pero más pequeños y limitados en sus capacidades anfibias y aéreas. Otros países solo cuentan con proyectos sobre papel.

En cuanto al mercado de exportación que se abría, la Marina belga mostró interés temprano por el buque español, aunque finalmente descartó la adquisición por motivos presupuestarios. En el último año, algunas voces en la OTAN han propugnado la entrega a Bélgica de uno de los buques franceses construidos por para Rusia.

La primera gran batalla exportadora entre los modelos español y francés se produjo en el concurso de la Marina Australiana (RAN) para dos buques, ‘Canberra’ y ‘Adelaide’, que deberían construirse en un 35% en astilleros locales. El Gobierno australiano contrató en 2007, por 1.411,6 millones de euros, la opción española, considerada más idónea y mejor. Influyo también la posibilidad abierta de una mayor cooperación naval entre ambos países; de hecho Australia construye igualmente destructores basados en el F-105 español.

La entrega del ‘Camberra’ a la RAN se produjo en noviembre de 2014, mientras que recibirá el ‘Adelaide’ este año. Una curiosa coincidencia de fechas con las que Francia no podrá cumplir en su contrato con Rusia.

El concurso ruso se inició en 2009 con concurrencia de Navantia. Sin duda, la mayor eficacia política y económica en el apoyo de las autoridades galas permitió ganar a Francia en diciembre de 2010. Por el contrario, la oferta española fue seleccionada en diciembre de 2013 por Turquía como modelo para su nuevo barco. Su ventaja determinante frente a las demás opciones fue tratarse de un buque probado y diseñado para operar los nuevos aviones americanos de aterrizaje vertical F-35B.

En el caso turco, los astilleros galos ni llegaron a estar en la lista corta final. Ankara no perdona a Francia su postura ante el denominado ‘genocidio armenio’, y no parece casual que la firma del contrato definitivo -demorada 17 meses-, se haya producido solo dos semanas después de que el presidente francés, François Hollande, interviniera en el acto del centenario de la masacre celebrado el pasado 24 de abril en la capital armenia, Ereván.

El acto de Erevan fue, además, la última ocasión en la que el dignatario galo se reunió con su homólogo Vladímir Putin para dar casi por definitivamente suspendida la entrega de los dos portahelicópteros tipo Mistral a Rusia.

Lo que en 2010 fue un éxito clamoroso de las relaciones exteriores galas, después de Ucrania se ha convertido en un clamoroso problema. La cuestión es qué va a hacer Francia ahora con el ‘Vladivostok’ y el ‘Sevastopol’. La prensa gala ha llegado a hablar de desguazarlos o hundirlos, pero no parece que el presidente Hollande quiera aceptar el coste y el desprestigio internacional que ello supondría.

La solución más evidente y menos ventajosa para España, es que intente vender estos buques a un tercer país. Pero esto no va a resultar fácil, ya que el diseño de los barcos se adaptó específicamente para la Marina rusa y llevan una importante cantidad DE sistemas de esa procedencia. Precisamente, la discusión económica en torno a este material es lo que complican más las negociaciones para suspender el contrato. Rusia, exige, entre otras cosas, tener capacidad de veto respecto a terceros países que pudieran finalmente recibir estos buques.

Se ha comentado en prensa que Francia podría intentar vender los dos portahelicópteros a China, a raíz de la primera visita, entre el 9 y el 15 de mayo, de un buque Mistral de la marina gala al puerto de Shanghái. Una opción que aunque aceptara Pekín y aprobara Moscú, es difícil que no fuera vetada por Washington a tenor de la tensión reinante en el Mar de la China.

India quiere rearmarse

Así las cosas, se afronta el concurso de la India, convocado en diciembre de 2013 para elegir un modelo de buque sobre el que desarrollar cuatro unidades específicas, valoradas en unos 1.900 millones de euros. Dos de los navíos serían construidos en la India, en tanto los otros dos lo serán en el país de origen de los buques.

En este momento concurren a la licitación tres compañías indias, asociadas respectivamente a la española Navantia, a la francesa DCNS, y a la empresa de ingeniería Alion Science and Technology Corporation, de Estados Unidos, que oferta un diseño de barco sobre planos.

Esta operación se enmarca en otra mucho más amplia que comprende la adquisición masiva de buques y aviones de todo tipo por parte India para su fabricación local bajo licencia, a fin de fomentar una industria de armamento propia. Dada la magnitud de toda la operación, el Gobierno español, y especialmente los ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa, se han implicado más activamente en el apoyo institucional a la industria.

La disponibilidad inmediata de los buques no entregados a Rusia podría ser una ventaja para Francia. Pero no parece que India pudiera estar interesada en recibir barcos llenos de sistemas rusos. Aunque el país asiático ha empleado muchos equipos militares de esa procedencia, no es lógico que ahora que precisamente quiere renovar su flota lo haga.

El Mistral francés también se adaptaría mejor a los requerimientos de tonelaje y capacidades de carga requeridas para los futuros navíos hindúes, pero la oferta española aportaría, por un lado, la capacidad de emplear aviones Harrier –que utiliza la India- desde los buques.

Por otra parte, España dispone con el contrato de Turquía de la más moderna experiencia tanto de adaptación del modelo propio a una versión ligeramente más pequeña, como de desarrollo de un programa de transferencia de tecnología y asistencia técnica para la construcción por astilleros locales.

El concurso, para el que los tres consorcios ya han presentado sus ofertas técnicas y económicas, podría resolverse este verano aunque aún no se conoce una fecha concreta.

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