OPINIÓN

Políticos, empresarios, salarios y dignidad

José Tomás Cruz | Jueves 11 de octubre de 2018
Como por desgracia le sucede a miles de españoles, todos tenemos amigos a cuyos hijos les ocurre algo muy similar a lo que padecen los nuestros, muchos de los cuales, con las carreras terminadas y habiendo superado la treintena, hasta ahora, no han sido capaces de encontrar un puesto de trabaja que les permita abandonar sus hogares, en la mayoría de los cosos por sentirse incapaces de afrontar el pago de un alquiler.

Otros, con algo más de suerte, lo intentaron pero al cabo de escaso tiempo todo fue inútil regresando en manadas, originado por sus más que cutres sueldos percibidos y con la frustración de sentirse fracasados.

Tan abracadabrante historia, con matices, aunque no demasiados, es la que sufren legiones de jóvenes españoles, y no tan jóvenes, a los que no les ha sido posible encontrar un empleo remunerado, y no supuestamente para ejercer lo que aprendieron en sus respectivas licenciaturas y posteriores másteres sino para cometidos muy inferiores donde tampoco encontraron oportunidad. Solo algunos y ocasionalmente han podido arañar unos euros en chapucillas donde sea y como sea, todo ello obviamente sin horario, seguridad social, etc.

Pues bien, gran parte de esta lamentable situación corresponde a nuestros políticos, así como suena, y que por mucho que les duela, si admitirán que en este renglón, ser los menos resolutivos, incapaces y hueros de iniciativas de Europa, y todo ello sin apuntar a ningún partido en particular por afectar a todos en general.

Aunque resulte grotesco, ya nadie se rasga las vestiduras, por ejemplo, escuchando a Narciso Serra (presunto de Caja de Ahorros) afirmar sin el mínimo recato que “los sueldos escandalosos no existen” y más alucinante aún cuando tal sentencia es pronunciada en presencia de jueces y fiscales, lo que implica ultrajar a millones de ciudadanos. Mal está que existan diferencias salariales, pero el alcanzar tal nivel de abuso actual merece la consideración de insulto.

Superadas las décadas prodigiosas de la economía española, a continuación se elaboró la mas desafortunada estrategia política-empresarial, que no solo supuso los estragos de la crisis que todavía perdura sino el desastre de generaciones por parte de esos mismos que todavía dudan de la existencia de los “sueldos escandalosos”, mientras contemplaban las sucesivas quiebras de entidades, adjudicándose finiquitos de oro, cuyos nombres son de todos conocidos.

Tales personajes, con su inagotable ambición, nos llevaron a la banca rota con el consiguiente destrozo del mercado laboral dejándolo como unos zorros. Desastre que no precisa explicación alguna al ser sufrido por millones de españoles para los cuales, el llegar a final de mes se ha convertido en una aventura de alto riesgo. Fueron justo en esos momentos cuando montones de jóvenes mujeres y hombres estaban intentando incorporarse al mundo del trabajo, pero no con sueldos degradados a la categoría de limosna para terminar militando en una orden mendicante, y si no te interesa no hay problema, tenemos a 800 esperando…Toda una inyección de entusiasmo. Crudo y duro el tener que reconocerlo y más aún el sufrirlo sin expectativas de mejora…

Lo curiosos del caso es que la profesión de político está en alza. Cada día que pasa se observa que son más y aparentemente con mayor profesionalidad. Tal proceso, como todo tiene su justificación. En su momento decidieron hacerse políticos como otros optaron por la medicina, la abogacía, etc. con tal ganarse la vida y prosperar.

Muchos de ellos se incorporaron en las secciones jóvenes de sus partidos que ya no abandonarían jamás y viven al margen del mundo exterior. Escuchándolos hasta emplean una jerga especial para entenderse entre ellos que les distingue. Comenzaron a escalar el escalafón asumiendo que la fidelidad a los líderes es esencial, y a partir de ahí, a subirse a la ola. Muchos realizaron estudios universitarios siendo sus resultados mediocres dado que su objetivo no consiste en ejercer la carrera académica elegida sino el trepar en política. Otra forma de ganarse la vida que les proporciona pingues beneficios, si bien ocasionalmente aparecen en los medios por la comisión de actos presuntamente ilícitos.

El despilfarro y las irregularidades cometidas en las antiguas Cajas de Ahorros provocaron el rescate millonario por parte del Estado, evidenciándose los contubernios existentes entre política y gestión financiera. De ahí que resulte inexcusable el depurar responsabilidades de todos los que se lucraron indebidamente en entidades como Bankia, Caixa Galicia, Caixa Penedés, La CAM o Caja Castilla la Mancha, etc.

Nos parece justo que se les juzgue con todo el rigor y si procede que los Sres. Rato, Serra y quienes proceda ingresen en la cárcel, con la pretensión de que una vez reformado el sistema financiero, dejar atrás esta vergonzosa etapa y que la clase dirigente pague sus delitos hasta el último céntimo para que los próximos tomen nota y no se repitan nuevos latrocinios con sus asquerosas apropiaciones indebidas prueba de su desmedida ambición.

El Gobierno y más concretamente el ministerio de Trabajo, deberán elevar el control y nivel de cumplimiento por parte de los empresarios con respecto a sus trabajadores, ya sea a través de inspecciones o con los medios que estimen más idóneos para evitar y sancionar los frades cometidos. En cuanto a la empresas por su parte, intentarán adecuar la cuantía de sus salarios a los rendimientos y beneficios de la entidad, como igualmente la supresión de los sueldos limosna .Actualmente en muchas casos no se respetan los horarios pactados. Se retribuye por 8 horas y se trabajan 12 y otros muchos abusos que el trabajador soporta y obedece sin protestar ni denunciar para no ser despedido porque tiene una familia a la que alimentar y eso es una crueldad social. En efecto, "una empresa, si no es negocio, deja de ser empresa", pero de eso a la explotación practicada en algunos casos existe un abismo, y tal comportamiento atenta contra la más elemental dignidad de los trabajadores, es decir, de las personas... ¡¡Tiempo al tiempo!!

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