OPINIÓN

Roman Abramovich, dueño del Chelsea, ahora también una importante pieza en la alta política

Israel Rabinowicz | Martes 05 de junio de 2018
En mi Córdoba natal recuerdo cuando a principios de la década de los 70 cada vez que se escuchaban ráfagas de tiros, automáticamente se los relacionaba con enfrentamientos entre algunos de los varios grupos guerrilleros que en aquellos momentos operaban y las fuerzas de seguridad, en mi particular caso por la zona en que residía los varios intentos de ataques contra la Jefatura de Policía o contra la Guardia de Infantería de la Policía de la Provincia de Córdoba son los que más quedaron grabados en mi memoria.

Fue la de ésta última en particular ya que el ataque se produjo en momento en que con dos amigos me encontraba cenando en una cercana parilla en donde el lujo era reemplazado por una excelente carne, los tiros perdidos que se cruzaron sobre nuestras cabezas nos obligaron a arrastrarnos por el piso hasta un lugar interno que consideramos más seguro.

Ahora, en las silenciosas noches de Kfar Sava, cuando los vientos acercan ráfagas de tiros, de disparos que se producen en alguna de las aldeas árabes en las que seguramente se están celebrando bodas u otras festejos, la tradición y costumbre lleva a que con cientos de disparos al aire las fiestas lleguen a su plenitud, hay una vieja expresión que dice que para dichas ocasiones el invitado no debe llevar su mejor traje sino su mejor arma para no desentonar en la fiesta, fueron muchas veces que como parte de mi humorada dije que deben ser los montoneros que se reencarnaron…

Fueron casi 175 las raquetas que el Jihad Islámico y el Hamás desde la franja de Gaza lanzaron hacia territorio israelí el mismo día en que el oligarca ruso Roman Abramovich, propietario del Chelsea de Inglaterra, según Forbes no menos de US$ 18 mil millones de patrimonio lo avalan, en su avión particular aterrizaba en el aeropuerto Ben Gurión en su calidad de nuevo inmigrante, al instante recibió la ciudadanía israelí apoyado en la Ley de Retorno, las raquetas lanzadas algunos pueden haberlas visto como una amenaza, otros como parte del festejo por la llegada de tan especial nuevo inmigrante.

Un simpático detalle me indicó que el lanzamiento de las raquetas desde la franja de Gaza, pese a lo inusitado en su cantidad, en nada alteraba lo hasta ahora ya conocido, al recibir el llamado de Bibi Netanyahu para saludarnos por el nacimiento de nuestra nueva nieta, la octava, ello nos decía que si él podía invertir un minuto de su tiempo en un saludo el tema de las raquetas desde Gaza no salía de lo tradicional, mucho ruido y pocas nueces, más de lo mismo, cada uno cumpliendo con sus conocidos y repetidos papeles, hasta que algún imponderable obligue a modificar la rutina.

Las mismas declaraciones, los mismos comentaristas políticos y militares que repiten exactamente lo mismo que ya hace años vienen diciendo, todos miran a las cámaras en sus estudiadas y doctorales poses pensando que sus palabras son tan importantes que marcarán el futuro de Israel, nadie los escucha, lo más, nadie les cree.

Para Roman Abramovich el convertirse en un nuevo inmigrante en Israel y fijar allí su residencia oficial es puro formalismo, inversiones, propiedades, decenas de viajes lo confirman, pero lo más importante es su relación de amistad con todos aquellos que están en las puntas de las pirámides en sus respectivas funciones, Benjamín Netanyahu uno de ellos, el principal de entre todos.

Cientos de páginas en todo el mundo se están escribiendo analizando sobre los proyectos industriales que Roman Abramovich podrá ingresar o encabezar en Israel, sobre cuánto podrá repercutir en su economía, dejo a mis lectores la búsqueda y lectura de dicho material, los hay para todos los gustos e idiomas, todos válidos ya que todos son exclusivamente especulaciones.

Para el que estas líneas escribe algo muy grande que aún está por verse, que no pasa por lo económico, debe haber detrás para que el Reino Unido decidiera no prorrogarle la visa que desde decenas de años allí mantenía, una decisión política que con seguridad llego a la firma de la Sra Theresa May, en ella no debe ser extraña la estrecha amistad que éste mantiene con el Presidente Putin pieza fundamental en todo lo relacionado a Irán, su desarrollo nuclear y penetración, armas y personal militar mediante, en Siria.

Todos los indicadores señalan que Benjamín Netanyahu y su Ministro de Defensa Avigdor Liberman se movieron rápido y bien para captar a Putin apoyando las posiciones de Israel que se opone radicalmente a cualquier presencia de Irán en territorio Sirio, no se oponen a que sea Rusia quien los ocupe, al declarar el Canciller ruso que ven con buenos ojos que solamente fuerzas Sirias ocupen hasta 40 kilómetros de las fronteras con Israel es solo el primer paso de lo que ya está acordado y cerrado, Irán fuera.

Con seguridad la óptica y planes de Irán son muy diferentes, a su alcance demasiados hilos para mover para que no todo resulte tan claro, contundente y, fundamentalmente, tranquilo e idílico, para ellos el hacer saltar el tablero es un juego de niños.

Bibi no debe frotarse las manos, tiene un muy sólido frente externo que las encuestas bien lo marcan, el Presidente Trump como gran apoyo, pero uno interno en el cual lo único que no dispone son amigos y gente en quienes confiar, la caída en España del Presidente Rajoy cuando nadie lo calculaba, él estaba seguro que completaría mandato hasta el 2020 demuestra que los imponderables existen y que a éstos hasta a los grandes genios políticos, Benjamín Netanyahu sin duda lo es, se les escapa la perdiz.

El debate abierto por las sorpresivas declaraciones del ex jefe del Mossad Tamir Pardo en donde asegura que en el año 2013 Netanyahu ordenó al jefe de los servicios de seguridad interferir las comunicaciones del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Benny Gantz y las de él mismo, el destinatario de la orden se negó a cumplirlas, todo ello en su personal decisión de avanzar con un ataque directo a Irán, su obsesión el descubrir potenciales filtraciones que operen en su contra, una vergonzosa falta de confianza hacia quienes fueron sus principales asesores en lo que a seguridad respecta.

Un espejo político válido y de permanente actualidad en donde solamente cambiando nombres está vigente en cualquier país en los que residen mis lectores, en Israel no se está exento que lo que sucedió en España con Rajoy no suceda con Netanyahu, las fuerzas políticas ya están preparando su artillería pesada.

Hasta la próxima

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