OPINIÓN

Eficacia y liderazgo

Lunes 22 de enero de 2018
Actualmente, las dos palabras clave en cualquier empresa u organización para abordar el mercado con ciertas garantías de éxito, se llaman eficacia y liderazgo, algo que solo se logra con profesionales bien formados y dotados de las siguientes habilidades: agilidad mental, capacidad de respuesta y comunicación fluida.

Creatividad, improvisación y acierto en la ejecución, son igualmente necesarios como lo es la comunicación para trasladar la información a terceros. Se pueden tener grandes ideas, pero si no se poseen dichas cualidades, difícilmente se alcanzarán los objetivos. Lo verdaderamente importante es analizar y decidir acertadamente en el menor tiempo posible. Las empresas se diferencian unas de otras por su forma de actuar, crecer y conseguir resultados que conduzcan al éxito. Una empresa que no es negocio, deja de ser empresa…

Resulta incongruente a estas alturas lo remisos que resultan muchos empresarios a la hora de invertir en la formación de sus ejecutivos con la intención de mejorar su cualificación, dándose la circunstancia de que disponemos de las mejores herramientas para solventar este tipo de carencias al gozar de escuelas de negocios y centros de formación con gran prestigio internacional.

Lo apuntado anteriormente y su consecución corre a cargo de los líderes. Sin la ayuda de estos especialistas es prácticamente el alcanzar los objetivos, y por ende, cubrir presupuestos e incrementar la cuenta de resultados.

Los tipos de liderazgo empresarial son muchos y diversos, si bien prácticamente en casi todos los casos este colectivo de directivos privilegiados reúnen una serie de características y aptitudes muy similares, tales como:

PERSONALIDAD. Entendido como la habilidad natural para atraer a personas y grupos. Dicha cualidad deberá permitirle ganarse al equipo de trabajo, y que a su vez estos colaboradores consigan un crecimiento sostenido en beneficio de la empresa y de ellos mismos al convertirse en aliados estratégicos de la gestión.

CAPACIDAD DE ORGANIZACIÓN. Al margen de disponer de un conocimiento profundo de la empresa, el líder, debe ocuparse de mejorar y administrar los recursos de que dispone, prestando especial atención a las diversas situaciones conflictivas que puedan surgir y la consiguiente capacidad para solucionarlas.

COMUNICACIÓN. Cualidad indispensable. El líder debe disponer de una oratoria sencilla, coherente y eficaz para transmitir adecuadamente su estrategia de actuación al resto del equipo, exponiendo, convenciendo y persuadiendo. Ejercer el liderazgo demanda un examen diario prácticamente. El grupo le observa y juzga, lo que exige predicar con el ejemplo, obligándole a realizar un esfuerzo personal de formación permanente.

ENTUSIASMO. Un buen líder debe ocuparse y preocuparse de inculcar este sentimiento. No es nada fácil y si cualidad indispensable para que su grupo confíe en él despertando sus inquietudes y a que a su vez capten su mensaje y lo ponderen positivamente. Disponer un equipo bien formado e integrado facilita mucho las cosas.

DISCIPLINA. El líder debe cuidar y fomentar el contacto humano para lo cual resulta indispensable mantener una escucha activa y permanente de los suyos, lo que no impide que cuando las circunstancias lo requieran deba imponer su razonada autoridad y obrar en consecuencia. El grupo desea y exige un trato adecuado pero nunca débil a la hora de aplicar e interpretar la norma.

CREATIVIDAD. Es una de las habilidades que distinguen a los líderes del resto. Normalmente se trata de personas intuitivas, moderadamente atrevidos y con cierta capacidad para improvisar soluciones e incluso aportar nuevos enfoques y perspectivas. Entre otras cualidades argumentan con criterio y predisposición para asumir riesgos controlables.

CAPACIDAD NEGOCIADORA. Característica prácticamente necesaria cuando parte de su trabajo consiste en tratar y/o negociar con clientes, proveedores, empleados, etc. Saber como venderse exponiendo y aportando ideas interesantes para lograr convencer a la otra parte, negociar con flexibilidad y habilidad pero sin desviarse del objetivo perseguido.

HONESTIDAD. Valor ético y necesario en cualquier directivo con responsabilidades. Cuando el equipo detecta tales cualidades en su líder, se sientan más seguros y respaldados ante la empresa. Confían en él y eso les proporciona confianza y tranquilidad.

Resultaría prácticamente inviable encontrar un líder dotado en grado sumo de las referidas aptitudes y si admitir que son muchos los que las cumplan en mayor o menor medida, pero lo que ninguna empresa u organización cuestiona es su necesidad. Sobre cada una de las características anteriormente citadas, existen cientos de publicaciones. Lo pretendido es una simplificación sobre las habilidades que debe reunir todo directivo que aspire a ejercer el liderazgo empresarial. Sobre la vieja discusión de si el líder nace o se hace, no es la pretensión de este artículo. Las posturas son muchas y cada una con sus aciertos y equivocaciones. Lo importante es reconocer su inestimable colaboración para alcanzar la meta… ¡¡Tiempo al tiempo!!

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