CLAVES

Grecia, capital Moscú: Salida de la eurozona

Lunes 18 de mayo de 2015
Según pasan los días y los meses, da la creciente impresión de que las negociaciones del Gobierno de Alexis Tsipras con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional por el rescate de la deuda griega no conducen a ninguna parte.

Viajes, reuniones, relevo de negociadores, intercambio de cartas, avisos de que determinadas medidas deben consultarse en referéndum a todos los helenos, declaraciones que plagan cualquier telediario, empiezan a parecer simples mareos de perdiz. Un paripé para cubrir apariencias mientras se avanza hacia otro objetivo fijado.

Rusia ofreció su apoyo financiero a Grecia nada más producirse las elecciones de enero. Rumores insistentes hablan ahora de que el pago de intereses (200 millones de euros) efectuado por Atenas a sus acreedores a principios de este mes podría haberse efectuado con dinero facilitado por Moscú.

No es descabellado pensar que el Kremlim esté interesado en conseguir la salida griega de la Eurozona (‘Grexit’) y atraer al país heleno a su órbita económica. La ruptura de la moneda única, e incluso de la unidad europea, sería un plato frío grato al oso ruso, que no olvida la beligerancia, como mínimo en forma de sanciones económicas, que la UE y EE.UU. le han mostrado por la crisis ucraniana.

Las cosas incluso pueden ir más lejos. Aunque hay generaciones que no han conocido la Guerra Fría o la han olvidado, lo cierto es que la tensión estratégica entre Occidente y Rusia es hoy mucho mayor que en los años anteriores al colapso del Este.

La Rusia de Vladímir Putin parece retomar las formas y el fondo soviéticos y encona su enfrentamiento con una Alianza Atlántica, muchos de cuyos responsables están alertando de forma creciente sobre la decadencia de la defensa occidental. En ese contexto, no es descartable que Moscú haya desempolvado el viejo axioma estalinista de desestabilizar los extremos oriental y occidental del Mediterráneo. Por ejemplo, fomentando partidos populistas en países de la OTAN en esos espacios geoestratégicos.

Grecia ofrece el atractivo de su perenne enfrentamiento con una Turquía que siempre fue el ‘tapón’ occidental al sur de la antigua Unión Soviética, así como su tradicional alineamiento con las posturas de Serbia y Rusia, por ejemplo durante las guerras de los Balcanes.

Mientras, más a occidente, por ejemplo en Torrejón (Madrid) como ocurrió el pasado 24 de abril, vuelven a ponerse de moda las que ya parecían rancias marchas contra bases militares, organizadas por nebulosas plataformas anti-OTAN para gritar “contra los gobiernos criminales” que integran la Alianza.

Noticias relacionadas