OPINIÓN

¿Pobrecillos? Víctimas independentistas

Nicolás Poveda | Lunes 25 de abril de 2022
No podían aguantar más. Llevábamos meses sin que los independentistas fueran cabeceros de noticias y ombligo del mundo, y eso no lo podían consentir. La pandemia, con sus consecuencias del confinamiento, las mascarillas de Illa y sobre todos los muertos incuantificables, Después, la invasión de Ucrania por parte de Rusia y hasta el buen tiempo en Semana Santa, con sus procesiones como corresponde por las calles de las ciudades y los alojamientos turísticos casi llenos, habían copado la información nacional, con lo que de los independentistas nadie hablaba. No eran carne de noticia, mas que alguna salida de tono del futbolista Pique y poco más. Y eso no, eso no, como diría Antonio Ozores.

Como consecuencia de ello, se había producido una caída de su presencia en el noticiario nacional, como si hubieran caído por un precipicio, con el consiguiente resultado negativo en las encuestas, y como quiera que solo viven, de ser víctimas a pesar de ser superiores a los demás, y sin que por el contrario y como seria lo correcto hicieran algo positivo por su gente y su contorno, pero eso sí que eso no ya que conlleva un ejercicio de pensar y hacer, para lo que no están ni dispuestos y según algunos ni preparados, pues tenían que cogerse a cualquier clavo, aun cuando estuviera ardiendo para aparentar una presencia que nadie en su sano juicio considera.

Lo de ser superiores, mentira total, ya viene de antiguo cuando en la época de la Republica afirmaban que tenían un hueso más que el resto de los españoles, y como consecuencia de esa superioridad, dicho resto de los españoles se dedicaban a acosarlos con malsanas intenciones `producto de una ¿envidia?, que solo ven ellos, con lo que generaban una situación que se ha denominado victimario, son victimas de la maldad de los españoles.

Porque no es otra cosa que maldad, el pretender estudiar en español no solo en catalán, sin pensar que el que no tenga cultura española, difícilmente se podrá abrir camino profesional ni en el resto de España ni en el extranjero, ya que la lengua catalana la hablan pocos y mal y lo escriben peor, salvo honrosas excepciones, y solo con ella no se podrán promocionar ni profesional ni humanamente en ningún sitio más allá del Llobregat, pero claro como son superiores y victimas de abuso, es du derecho inalienable, humano y universal, o más que eso sideral, aun cuando tal conducta conlleve la vulneración del derecho humano que ellos aluden como base de su posición, cual es la elección de idioma por los demás para sus estudios y comunicación.

Al parecer el motivo de este rollo que se han montado los mentados independentistas es la noticia aparecida en un periódico canadiense, en el que según algunos trabajan diversos aragoneses (60) del litoral (catalanes), de que ciertas autoridades de la Comunidad Autónoma habían sido espiadas por un sistema informático llamado Pegasus o algo así ideado por los judíos de Israel, y del que solo son beneficiarios gobiernos de estado.

Sin perjuicio de que tal hecho no ha tenido corroboración alguna por parte de nadie que no sea catalán, cabe decir, en primer lugar, que de donde sacan las 60 autoridades catalanas relevantes para su espionaje, ya que estando al corriente de la situación no pasan de 15; en segundo lugar, el estado beneficiario del espionaje es el estado español, ya que pudiera ser el ruso, puesto que con él, han tenido contacto los independentistas para montar un posible golpe secesionista de España, y dada su nula relevancia política internacional, y lo curiosos que son los rusos, no hubiera sido raro que montaran algo para saber con quien se gastaban los cuartos; en tercer lugar, cual es la importancia del medio que da la noticia, su relevancia es nula, no porque sea de Canadá, al parecer, sino porque es rarito que tenga en nomina periodistas catalanes que solo hablan catalán, lengua no hablada precisamente en Canadá, lo mismo lo hacían en inglés, vaya Vd. a saber, o se lo han inventado, también vaya Vd. a saber.

Pero con tal memez han conseguido lo que pretendían, salir en la primera página de los periódicos del estado opresor, como victimas claro está, ya que no puede ser porque tuvieran la intención de hacer algo positivo para la ciudadanía, ya que esta posibilidad no existe. Han conseguido volver a los periódicos y como víctimas, y con ello contraatacan las noticias sobre el incumplimiento de sentencias judiciales firmes, lo que es un ejemplo para los ciudadanos, hacer lo que nos dé la gana a cada uno, negar la educación pretendida a jóvenes que viven allí, vulnerando su derecho constitucional a la educación, ya que al estar comprendido en la Constitución Española, es evidente que está ahí puesto para ser violado, pero solo faltaría más, por ellos, y por algún valenciano por aquello de la simpatía, y eso que el himno de estos comienza diciendo “Para ofrendar nuevas glorias a España..” pero de esto hablaremos otro día.

Protagonismo, aunque sea dudoso cuando menos y victimismo por norma, como es costumbre, pero nada más. Es su razón de ser, si no tuvieran estas dos cosas no serian más que otra región de España, y eso como decía Antonio Ozores. Eso no, aun cuando si se trata de dineros, piden más que nadie.

Han bajado en las encuestas porque son malos a rabiar, no dan una a derechas, ni a izquierdas ni a nada, alguien puede concretar una Ley relevante en Cataluña en los últimos años no para regularlos, mejorándolos. Nadie, porque no la hay, se han limitado como otros a gobernar por decreto y para limitar derechos, Así les va.

Bueno y, por último, espiar, cabría preguntar el qué. Si no hacen nada, nada habrá que espiar, los movimientos de la Cup o de otras bandas, son mas conocidos que la estatua de Colon, quien pese a quien pese, se puede decir sin temor a equivocarse que no era catalán.

Pero en esa zona de España, viven muchos, y todos son españoles, lo quieran o no y precisan el esfuerzo y la ayuda de todos y la comprensión, aunque venga desde la critica como este es el caso, ya que se trata de conductas que no merecen la más mínima consideración.

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