CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL

El Santander inicia las fusiones de la Banca española con el cierre de 450 oficinas y despidos

Domingo 03 de abril de 2016
Con el anuncio del Banco de Santander, el mayor grupo financiero español, del cierre de 450 oficinas y despidos, arranca el plan defusiones de los seis grandes bancos españoles que supondrá el despido de más de 30.000 empleados y el cierre de miles de oficinas, operación desvelada por mil21 el pasado mes de septiembre. Ante el desplome del negocio bancario, Rajoy pactó con la Banca retrasar su proceso de concentración hasta después de las elecciones del 20D para no perjudicar los resultados económicos del PP, pero el cierre del primer trimestre del año sin la formación de Gobierno ha obligado al Santander a iniciar la reducción de su red comercial de cara a las próximas fusiones.

De las 3.467 oficinas actuales, el Banco Santander cerrará en una primera fase las oficinas más pequeñas, 450, cuya plantilla está formada por un máximo de tres empleados, lo que representará en torno a un millar de despidos en una plantilla total de 24.216 trabajadores. El banco dirigido por Ana Patricia Botín (le gusta que simplifiquen su nombre y llamen Ana Botín) justifica la medida por el “actual entorno económico y el fuerte incremento de costes”. El Santander ganó 5.966 millones de euros en 2015, un 3% más que el año anterior.

El plan de fusiones reducirá a tres grandes bancos las seis primeras entidades del ranking: Santander-Popular, BBVA-Bankia y Caixabank-Sabadell.


El mayor grupo financiero español, con una fuerte implantación en Reino Unido y Brasil, es el primero en acometer el plan de fusiones que reducirá a tres grandes bancos los seis primeros del ranking, con el fin de ser competitivos ante las megafusiones que se preparan en Europa. Unos tipos de interés en el 0%, la caída del ahorro, la falta de demanda de crédito, los excesos especulativos previos a la crisis, el enfado de los clientes por los abusos en el cobro de comisiones, las nuevas tecnologías y la irrupción de los gigantes de internet como Google en el mundo del dinero, han producido el desplome del negocio bancario a nivel mundial.

Cae la rentabilidad de la Banca española

En el caso concreto de España, la rentabilidad de los siete grandes de la Banca española presentes en el Ibex 35 (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Popular, Sabadell y Bankinter) ha bajado del 12% de media registrado antes de 2008, al 6% en 2015. Los analistas financieros y el Banco de España señalan en sus informes que están cifras ponen de manifiesto que la Banca española pierde valor cada día que pasa y que para frenar esta caída es necesario acelerar el previsto proceso de fusiones.

La primera fase de la concentración bancaria española tuvo lugar entre 2008 y 2015, ocho años en los que bancos y cajas de ahorro han pasado de 60 a 18 entidades, y de 46.000 a 31.000 oficinas a finales del pasado año. Pero aun así sobran más de la mitad, pues España cuenta con 70 oficinas por cada 100.000 habitantes, la mayor densidad de sucursales de Europa y del mundo. En cuanto al número de trabajadores, la Banca tenía en plantilla 208.000 empleados a finales de 2014, cerca de 70.000 menos que en 2008.

Las fusiones supondrán el cierre de miles de oficinas y el despido de 35.000 empleados


Una gran parte de las 31.000 oficinas tienen serios problemas de rentabilidad, dado que su nivel de negocio de centra en la domiciliación de las nóminas que sirven para para pagar los recibos generados por las familias españolas y gestionar el negocio de trabajadores autónomos. Este modelo de oficinas está llamado a desaparecer. La ecuación es sencilla para las entidades financieras: menos oficinas suponen menos empleados, reemplazados por una banca digital apoyada en las nuevas tecnologías que permiten a los clientes realizar sus operaciones desde los smartphones y tabletas.

A la vuelta del pasado verano Mariano Rajoy pidió a los siete grandes bancos que retrasasen hasta después de las elecciones generales del 20 de diciembre el plan de fusiones con el cierre masivo de oficinas y despidos, para no perjudicar los resultados económicos del Gobierno. El PP hizo de la recuperación económica y la creación de empleo su bandera para volver a ganar las elecciones. La Banca aceptó, en la creencia de que tendría nuevos interlocutores políticos, fuese cual fuese el resultado electoral, a finales de enero.

Mariano Rajoy pactó con la Banca retrasar las fusiones para después del 20D ante el coste electoral que le supondría al PP

Pero el pasado 31 de marzo concluyó el primer trimestre sin la formación de Gobierno, el país sumido en la inestabilidad política y los bancos viendo como día a día se reduce su rentabilidad, que no sus beneficios. De ahí que Ana Botín, sin esperar más, diese el pistoletazo de salida al plan de fusiones al anunciar el 1 de abril la primera fase de la reducción de sucursales y los consiguientes despidos.

Por su interés reproducimos la información publicada por mil21 en la que se adelantaba el plan de fusiones para reducir a tres grandes entidades los seis primerosbancos del ranking, con el fin de frenar el desplome del negocio tradicional, adaptarse a la nueva banca digital y ser competitivas ante las megafusiones que se preparan en Europa.

Información publicada el 5 de octubre de 2015

La Banca española tiene muy avanzado el plan de fusiones que reducirá a tres grandes entidades los seis primeros bancos del ranking, con el fin de ser competitiva ante las megafusiones que se preparan en Europa. La concentración bancaria no se anunciará hasta después de las elecciones del 20 de diciembre para no deteriorar la imagen del Gobierno, dado que implicará unos 35.000 despidos y el cierre de un millar de oficinas.

El presidente del Banco Popular, Angel Ron, destapó la caja de Pandora al anunciar, en una entrevista al diario “La Nueva España” de Oviedo, que está en marcha el proceso de concentración del sector bancario, del que el Gobierno de Mariano Rajoy evita hablar por el coste electoral que supondrá la desaparición de miles de puestos de trabajo.

El plan de fusiones que preparan los banqueros contempla pasar de los actuales seis grandes bancos -Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Popular y Sabadell- a tres macroentidades.

El proceso comenzará con la absorción de los “siete enanitos”, o entidades menores, y culminará con las macrofusiones los “seis grandes” bancos españoles


Pero antes se producirá la absorción de los “siete enanitos” (por oposición a los “seis grandes”): Abanca, Bankinter, BMN, Ibercaja, Kutxabank, Liberbank y Unicaja. El Banco de España y las propias entidades se decantan por este paso previo antes de proceder a las macrofusiones.

La concentración del sector bancario se produce ante la bajísima rentabilidad por los tipos de interés cero y los costes operativos. A juicio de los expertos, lo que se busca con las fusiones no son entidades más grandes, sino reducir el exceso de capacidad, es decir, el número de empleados y de oficinas.

Quedarán tres macrobancos

En los últimos días se han disparado las quinielas sobre las fusiones entre los seis grandes bancos españoles. Las que parecen tener más fundamento “emparejan” Santander-Popular, BBVA-Bankia, y Caixabank-Sabadell.

El Gobierno, aunque impulsa la concentración del sector bancario que viene dictada por Europa, ha pedido a los banqueros discreción para que mantengan “dormido” el tema hasta después de las elecciones generales del 20 de diciembre.

El ajuste del sector bancario en las dos fases señaladas, primero absorción de los “siete enanitos” y a continuación fusiones entre los “seis grandes”, implicará prescindir de 35.000 empleados y el cierre de más de un millar de oficinas en toda España.

Naturalmente, está lejos de los deseos de Mariano Rajoy el que se aireen estas cifras y le estropeen en plena campaña electoral la venta de la recuperación económica, aunque ésta poco tenga que ver con la concentración bancaria, un proceso que afecta a toda la Unión Europea.

El plan de Bruselas pasa por reducir los bancos de la Eurozona a una decena


El presidente del Banco Popular afirmaba en la citada entrevista que las fusiones “primero se harán dentro de los países porque para acometer las transfronterizas se necesita tamaño y que haya antes homogeneidad en las normas de los países. Así que preveo primero más fusiones nacionales y luego, a medio o largo plazo, habrá concentraciones europeas”.

Son inviables 200 bancos europeos

Fuentes comunitarias argumentan que para que la armonización fiscal europea y el euro avancen, cada país miembro de la Eurozona no puede mantener una docena de bancos, que multiplicados por los 19 Estados, suman más de 200 entidades bancarias con escasa homogeneidad entre ellos, como señalaba Ángel Ron. Algo inasumible y de imposible gestión con la moneda única.

La concentración de los bancos de cada país de la Eurozona en solo 3 o 4 entidades es solo la primera fase de una operación más compleja: abordar las fusiones de bancas pertenecientes a distintos Estados, para que antes de 20 años en toda Europa no haya más de una decena de entidades financieras capaces de competir en un entorno global.

Masiva reducción de puestos de trabajo

Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, la Banca española lleva adelgazando sus costes salariales con bajas incentivadas, prejubilaciones o recolocaciones de personal en otras unidades de negocio ajenas al bancario. Al comienzo de la crisis económica el sector bancario empleaba a 275.000 trabajadores.

La fusión bancaria obligará a prescindir de 35.000 empleados y un millar de oficinas


Entre 2009 y 2012, con los procesos de fusiones de las cajas de ahorro y las primeras absorciones salieron en torno a 35.000 empleados. En las macrofusiones en ciernes, perderán su puesto de trabajo otras 35.000 personas. En 2017 el sector contará con unos 200.000 empleados.

Para las fuentes consultadas con solo tres grandes bancos y algunas entidades menores de ámbito territorial bien gestionadas, 200.000 trabajadores sigue siendo una cifra excesiva.

Apple, Samsung y Google entran en el negocio bancario

La Banca de todo el mundo se enfrenta a una revolución imparable en el modo de entender las transacciones comerciales entre particulares: la irrupción de las multinacionales de las comunicaciones como Apple y Samsung, que van camino de convertirse en sustitutos de los bancos, con fondos propios y medios de pago a través de los dispositivos móviles de sus clientes.

La multinacional de la manzana anuncia que, en breve, Apple Pay transformará los pagos a nivel mundial, ya que se podrá utilizar el móvil para comprar en cualquier tienda sin necesidad de tarjeta de plástico.

Con Google Wallet los usuarios pueden ponerse de acuerdo y transferirse dinero sin que intervenga banco alguno, con el consiguiente ahorro de comisiones, gastos de mantenimiento y cuotas de todo tipo que las entidades bancarias han cobrado durante décadas a sus millones de clientes cautivos.

Quienes ya utilizan los servicios de Google en Estados Unidos, la mayoría con un alto nivel de destreza tecnológica de la que carecen las generaciones que no son nativos digitales, han obviado a las entidades bancarias. No las necesitan. Google ha anunciado que próximamente operará en Europa.

Ante este panorama la banca española ha entrado en pánico. El pasado año empezaron a verle las orejas al lobo cuando Paypal anunció que sus clientes podían hacerse con una tarjeta prepago emitida y gestionada por la multinacional especializada Younique Money.

Esta empresa utilizaba el dinero que los usuarios tenían depositado en su cuenta de Paypal. La Banca presionó al Gobierno y al Banco de España y este retiró la licencia a Younique, que tuvo que cerrar en España.

La explicación del Banco de España fue que habían detectado deficiencias en la organización y en los procedimientos de control interno, incluidos los de gestión de riesgos, ya que la emisora de la tarjeta de Paypal no disponía de los recursos mínimos exigidos a las entidades de dinero electrónico.

A partir de febrero, una vez abierta la nueva Legislatura y constituido el Gobierno, la Banca comenzará un duro proceso de absorciones y fusiones que, como dice el sector, desterrará de España la imagen de una oficina bancaria cada tres bares y nos llevará a parecernos más a Europa. Al menos, en lo que a densidad por habitante de sucursales bancarias se refiere.

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