OPINIÓN

El estado del estado (96): La verdad (XXI)

Carlos González | Domingo 18 de abril de 2021
Leído lo anterior, Yony nos hace comprender, y elevar a verdad objetiva, el funcionamiento de los individuos hacia el exterior en la defensa de su “Yo”, su cultura y la civilización en la que ha nacido y está inmerso. Y el cómo unos y otros se enfrentan a otras organizaciones humanas similares.

Ahora ya podemos comprender de forma general, y con visión objetiva -como decía Nietzsche, a vista de pájaro- el funcionamiento de todos los colectivos humanos cuando abordan el trato que deben dar al exterior, a otros estados, culturas o civilizaciones. Y también, por supuesto, a las minorías interiores, por eso en general la defensa de las minorías es un tema de Democracia mientras que la destrucción de las mismas siempre es un tema de uniformidad y Dictadura. Unos individuos –y autoridades que ya disponen de poderes concretos- serán más partidarios de conciliar, negociar y convivir, y otros lo serán de combatir hasta la muerte al enemigo y destruirlo. Hemos comprobado la versión Trump y la versión Obama en el pasado reciente de EEUU. Ahora comprendemos porqué en todos los colectivos -de esto no se ha librado nunca ni el pueblo seguidor a ultranza de su Dios Jehová, los Judíos- porque también en estos últimos siempre han existido, y existen: Los Halcones y Las Palomas. Compruébese la Biblia y su relato de la historia del pueblo elegido por Dios como el único verdadero.

También podemos comprobar el hecho de que los que están en una u otra posición –siempre hay un abanico intermedio y los colores blanco y negro no existen- lo hacen en función a presupuestos que podemos, y por ello, debemos estudiar:

Primero está el componente de la buena posición social y económica y el disfrute de privilegios. Los que gozan de estas circunstancias, los llamados “Halcones” siempre son más partidarios de la defensa de lo propio y de que nada cambie. Combatir al “Enemigo” a muerte y destrucción de la otra cultura, o de las minorías interiores. Lo hacen porque ellos creen que siempre seguirán ganadores en la propia y por ello su situación de preponderancia no solo continuará sino que se acrecentará. Los defensores de la visión y actuación “Paloma” son en muchas ocasiones los que desean cambios profundos, o los oprimidos de esta estructura social que creen, vanamente, que cambiarán su prerrogativas si nos mezclamos. También los jóvenes que no disponen de poder y acceso a la actual jerarquía que creen que ellos capitanearán los mejores puestos de la nueva fusión.

Otro componente muy importante es el de la educación, formación y madurez. Aquí nos encontramos que los diplomáticos, catedráticos, científicos y estudiosos de todo tipo, y mayoritariamente los ancianos con experiencia, siempre adoptarán la postura del mayor y mejor respeto posible hacia la otra cultura y la búsqueda de encuentros, pactos, convivencias y líneas de actuación conjunta para buscar la fusión y la mejor armonía posible. Los no formados, tercos y “Guerreros” siempre buscarán el enfrentamiento, la tozudez y el intento de dominación hacia el exterior. También los jóvenes e inexpertos, que en su intento de ganar glorias, desconocen los efectos que la brutalidad del enfrentamiento acarreará. Los más viajados y conocedores siempre abogarán por la apertura. Los más tercos, analfabetos y encerrados en su cultura siempre abogarán por la defensa a ultranza de la propia, la destrucción de cualquier otra y… De que nada cambie.

Nosotros lo que sí apreciamos en todas esas posturas es una defensa cerrada de los intereses propios, individuales o de sub-grupo. Y como nos ha enseñado Yony, la mayoría de las veces esos intereses se manifiestan de forman inconsciente. Unos creen por idealismo que están defendiendo a su “Patria”, otros que sus ideas y creencias, los que más alegarán que solo pretenden esforzarse y defender su cultura, tal como sus mayores y maestros les han enseñado, pero nosotros sabemos que lo hacen porque en esa jerarquía social ostentan puestos de privilegio y quieren al menos mantenerlos. Es muy fácil defender el Franquismo cuando tú eres hijo de un gran propietario, un juez o un general del ejército y gozas de la mayoría de los beneficios sociales. O defender al Dios o a los Dogmas de turno cuando gozas de una buena posición social. Cuando eres pobre y tienes hambre lo que quieres es comer y todas esas cosas anteriores, el Franquismo, el dios de turno o las creencias míticas, te suelen importar bastante menos. En ese caso crees que eres Comunista, solo que lo que hay en tu inconsciente es tu deseo de que repartan y te toque a ti algo. Y mejor si te dejan repartir, porque entonces…

En otros casos, los menos, los intereses son plenamente conscientes, y así comprobamos que los defensores de entenderse con otras culturas siempre es de Diplomáticos –así tienen más trabajo y prerrogativas-, de dueños de grandes multinacionales, de esa forma expanden su negocio…

Nos tiene dicho Yony hasta la saciedad que dice el viejo saber popular… “Todo el mundo arrima el ascua a su sardina”…

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