OPINIÓN

El estado del estado (85): La verdad (X)

Carlos González | Sábado 13 de marzo de 2021
Realizado una especie de planteamiento inicial en todo lo redactado en los anteriores artículos, Yony nos conmina a que saquemos una primera conclusión que podemos establecer como premisa de gran conocimiento, y, como diría Wittgenstein, de gran proposición inicial que nos sirva de sustento general.

Hasta la actualidad, los seres humanos han ideado una serie de ensoñaciones, teorías, que les han permitido avanzar en el camino de la existencia, y, en la medida de lo posible, tratar de organizar sus vidas. Como la relación con el entorno en base a sus suposiciones ideales les llevaban a sufrir, y comprobaban que era el resultado de la no adecuación de sus diseños ideales a lo que tenían delante, en base a ese sufrimiento han ido descubriendo la verdad de la naturaleza de la que estaban hechos. A esa verdad es a la que llamamos conocimientos objetivos de nosotros y de nuestro entorno.

Producto de esa verdad incontrovertible han ido almacenando los conocimientos contrastados que no fallaban nunca, a los que llamaban “Estudio del mundo físico, La Física” y dejaban aparte aquel otro gran mundo que, por no disponer de conocimientos contrastados, sino de simple suposiciones, deseos, anhelos, elucubraciones, seguían llamando mundo espiritual, mágico, mítico. Al que Aristóteles llamó… La “Metafísica”.

En cuanto al mundo de la materia ya está plenamente aceptado que debemos investigar, así se asume desde hace más de diez mil años, los de la llamada civilización, y obtener conocimientos objetivos, válidos. Comprobando que son susceptibles de ser utilizados de forma general en cualquier tiempo y lugar, y lo que es mejor, susceptibles de ser enseñados a los alumnos para que, basándose en ellos, sigan avanzando y creando o descubriendo otros mayores y mejores. De esa forma ha nacido la Física, la Química, las Matemáticas, la Astronomía, la Medicina, la Arquitectura, la Agricultura, la Botánica…

De todo lo anterior el lector puede -y debe- buscar los mejores y más profundos soportes de almacenaje de esos ya profundos conocimientos, y estudiar al máximo lo que pueda. De lo que ahora queremos tratar es de esa otra “Verdad Objetiva” que se ha dejado de lado, porque se ha seguido, y peor aún, se sigue, en el mundo de la ilusión, la creación literaria, por no atreverse a fijar un suelo firme, unos cimientos inquebrantables en los que sustentar los nuevos conocimientos que se fuesen adquiriendo. Ese apartado es el de las conductas humanas, el funcionamiento de los grupos humanos y todo lo que lleva aparejado: La conducta individual frente al grupo y las leyes generales que rijan a ese grupo en todas sus actuaciones. También la conducta que ese grupo, como un nuevo sujeto único, ha de adoptar frente a otros grupos de igual o similar naturaleza. Más complejo resulta frente a los grupos más fuertes y más aún, frente a los más débiles.

Es cierto que ha ocupado la mente, el tiempo y los esfuerzos de los mejores pensadores, y en base a ello se han creado las ciencias –para otros las seudo-ciencias- llamadas sociales –por no disponer de bases indiscutibles como las Matemáticas o la Física- y son la ciencia Política, la Jurídica, la Sociología, o para otros, y quizá esto es lo más grave, La Psicología –el estudio de la mente humana-. Pero también es cierto que en muchas de estas ciencias se trabaja con “Creencias” “Dogmas religiosos o ideológicos, y lo que es peor, con “Mitos” que son designados y aceptados como tales. Por ello, basta que alguien, con mejor o peor intención, cambie esas creencias, ideas o mitos, por otros, en principio igual de válidos -porque basta que se alegue que son la “Creencia” o Tradición” de algún grupo- y todo ese llamado saber científico se viene abajo como un castillo de naipes. Algo que no sucede con la Física o la Química.

Pero lo que vamos a tratar de hacer, tal como nos indica Yony, es intentar dejar claro que toda la conducta humana, y el actuar de los grupos humanos como tales, es algo físico, biológico, y por ello sometido a las leyes de la materia como cualquier otro aspecto de la madre naturaleza. Es decir, es posible fijar un suelo sobre el que apoyarse y construir una ingente cantidad de Conocimientos contrastables y demostrables que no nos van a fallar nunca porque están adquiridos y explicados con bases super-sólidas. Esto es así porque podemos demostrar que en cualquier tiempo y lugar esas personas y esos grupos sociales se comportarán como henos previsto, lo mismo que sucede con el agua sometida a frio o calor, o a una planta sometida a riego o sequía.

Intentaremos crear y demostrar conocimientos de que sabemos por qué un ser humano, o los grupos de miles o millones de individuos que creamos, funcionan como funcionan y el por qué funcionan de esa forma y no de otra.

Pero nuestro trabajo consiste, tal como nos exige Yony para que sea creíble, en demostrar que es incontrovertible y no algo sometido a “Opinión”.

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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