OPINIÓN

Los terroristas mediáticos y el CoronaCircus, pretexto para el genocidio poblacional.

Luys Coleto | Viernes 05 de marzo de 2021
Los mismos que nos dejan morir de hambre. Los mismos que desde hace décadas elaboran guerras de diseño y lanzan sus crematísticas y criminales bombas en ellas. Los mismos que nos esclavizan con salarios mezquinos. Los mismos que nos desahucian cuando entramos en sus inducidas crisis, económicas y más allá. Los mismos que nos suben los imprescindibles recursos para poder subsistir (comida, vivienda, agua, luz y gas…). Los mismos que nos ponen multas y nos persiguen para cumplir normas arrebatando impunemente derechos y libertades...

Siempre atacaron tu salud…y no dejarán de hacerlo

…Los mismos que llevan esos mismos decenios demoliendo nuestra salud, a través de comidas y bebidas (incluyendo el agua) tóxicas, letales radiaciones electromagnéticas, atroces bazofias químicas, mortíferas tiranías sanitarias... estos mismos son los que ahora nos quieren vacunar por el bien común, por nuestro bien y por tu salud y la de todos. Tal chusma mandarina, AHORA, se “preocupa” por nosotros y nuestra salud... manda huevos, como graznaría El Hondureño. Luego mosquéate cuando te llamo covidiota. Todos nosotros, todos, estamos en la base de la Pirámide, cóscate, apreciado gaznápiro.

Y te recuerdo que todo este macabro circo del covid se sostiene, esencialmente, merced a la irresponsable y criminal cooperación de una corte de payasos llamados perrodistas, vendidos colaboracionistas, entre otros, a la subvención estatal. Parásitos y garrapatas catódicas, verbigracia. El nivel de absurdo y falsedad que tales desvergonzados terroristas mediáticos difunden con absoluta impunidad (por el momento, al menos) parece no tener límites. Parece.

¿Murió la libertad de expresión?

La libertad de expresión palidece. Estamos asistiendo a su aceleradísimo y estremecido ocaso. Incluso las fingidas libertades del constitucionalismo liberal están continuamente evaporándose. Pero siempre un libérrimo Darcatat caza ratas, digo autoridades, te alegra el día. Al modo, por ejemplo, de Harry El Sucio Callahan.

En fin.

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