OPINIÓN

El estado del estado (82): La verdad (VII)

Carlos González | Domingo 28 de febrero de 2021
Por todo lo expuesto en el artículo anterior hemos de concluir, y así nos lo hace ver Yony con suma sencillez, que la primera y fundamental “Verdad Objetiva”, es la siguiente: Todo el mundo que conocemos, y del que irremisiblemente estamos compuestos, no son más que… Organizaciones… Grupos… Composiciones…

Por ello, a la pregunta de ¿Qué somos? –responderemos sencillamente… Somos una organización compleja compuesta de otras organizaciones más sencillas

Tal es así que no existen más que partículas subatómicas cargadas de energía, unas sin masa y otras, -lo estamos investigando- ya incorporan masa –aunque no sabemos exactamente cómo-. Cuando a través de las cuatro fuerzas que operan en toda la Física conocida –Gravitación, Electromagnética, Nuclear fuerte y Nuclear débil- esas partículas se agrupan, construyen los elementos de un átomo. Estas partículas ya sabemos cuáles son: Protones y Neutrones en el núcleo y Electrones en rotación constante por la fuerza de la gravitación. En función a las mayores presiones se han construido los elementos más pesados, hoy conocemos 117, que ya Dmitri Mendeléyev nos demostró cómo se ordenaban y distribuían en función a su carga atómica. Luego todos los distintos materiales –elementos de la tabla- no son otra cosa que distintas organizaciones, grupos o composiciones de lo mismo, Neutrones, Protones y Electrones colocados en distintas cantidades, nada más.

Una vez que dos o más átomos consiguen agruparse y actuar como un conjunto estable, y con sus especiales reacciones frente a su entorno, estamos ante la primera Molécula. Que, a su vez, cuando una de esas organizaciones de átomos incorporan átomos de Carbono ya estamos ante la primera Molécula orgánica, la única que puede dar lugar a la “Vida”. De nuevo no vemos más que agrupaciones de átomos que comienzan a funcionar como grupo y obtener unas reacciones distintas en función a su mayor o menor cantidad de unos compuestos, y a la diversidad o calidad de los mismos.

Al pasar a una organización de moléculas, que incorporan alguna de ellas Carbono, y que funcionan como una unidad frente al exterior, y, ya con una compleja reacción frente a los estímulos del entorno –luz, calor, presión atmosférica, ácidos…-, decimos que estamos ante la primera Célula Procariota. Como vemos esta no es más que una organización o grupo de moléculas que actúan frente al exterior con sus características propias de reacción en función a su estructura grupal.

Para dar otro salto hacia la complejidad se añade otra organización más completa –por incorporar nuevos elementos- y así surge la primera célula Eucariota, la cual, al disponer del ADN en su núcleo, ya puede almacenar y trasmitir mejor la carga genética y replicarse y perfeccionarse al incorporar más y mejor información.

Ya es bien conocido que una organización de células da lugar a los tejidos tanto vegetales como después animales. Estos se organizarán en órganos que a su vez constituyen entre todos ellos un cuerpo autónomo.

Todo lo anterior nos da mucho pie para estudiar a los seres humanos. Viendo el desarrollo de las organizaciones o grupos, los individuos humanos son incapaces de nacer y desarrollarse de forma individual. Nacen, viven y mueren dentro de un grupo. Organizados y sometidos constantemente a las leyes del grupo y a sus dinámicas. No podemos entender nada de cultura o civilización alguna si no apreciamos que es una organización de individuos, los cuales, en función a las distintas posiciones que se ven obligados a adoptar en su crecimiento, surgen la gran cantidad de variables en sus respuestas. De esta forma apreciamos que son bebés, niños, infantes, adultos y viejos, son hijos y padres y abuelos. Pueden disponer de recursos o no, poderosos o débiles, ricos o pobres, sanos o enfermos, valientes, cobardes, fuertes o débiles, y un sin fin de características individuales que permeabilizaran a sus respectivos grupos de pertenencia. Todo ello en movimiento nos lleva a observar todo el juego de la vida dentro de un grupo y, también, de cara a las respuestas que sus miembros realizan hacia el exterior.

El estudio de la Especie Humana es un estudio de sus organizaciones de individuos y sus respuestas frente al entorno agresivo y exigente que les causa dolor cada día y sin posibilidad de terminación del mismo –excepto la muerte- por lo que han de luchar constantemente frente a su entorno, tanto contra el hambre, el frio, el calor, la lluvia, el aburrimiento, la pereza, la desidia y la competencia constante frente a otros individuos de su grupo. No digamos ya frente a los predadores o enemigos.

¿Qué somos? –Una organización o grupo de individuos que luchan constantemente por sobrevivir en un medio hostil. Sometidos, inexorablemente, a las leyes que rigen todo grupo.

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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