OPINIÓN

Francia, ejemplo de unidad ante la barbarie

J.M.MARTÍNEZ DE HARO | Sábado 21 de noviembre de 2015
Resulta difícil emocionarse tras una vida plena de experiencias, pero sentado ante el televisor veía emocionado cómo los espectadores desalojaban el Estadio de Francia en ordenada fila, cantando La Marsellesa, entre las explosiones y el caos que sacudieron el centro de París y el propio estadio.

Venciendo al miedo, al terror y al caos, cientos de ciudadanos salieron cantando el himno de Francia con la emoción en las gargantas como respuesta de un pueblo orgulloso de su Patria. Francia por encima de todo, y todos los franceses y sus políticos unidos ante la amenaza. Y eso me emociona con ramalazos de envidia y resabios de cierto complejo.

Francia ahora es más que su dimensión territorial o política, Francia es Europa, es España, Italia, Alemania, es el mundo libre que se siente amenazado por los bárbaros sanguinarios del Estado Islámico.

Somos la cuna de una cultura, de una civilización, de un orden político, y justamente por ello somos atacados de manera implacable y sangrienta. Por su atraso cultural, por su fanatismo irracional, desprecian lo que somos y representamos en el mundo, y quieren barrernos de la faz de la tierra.

Nos han declarado la guerra y en ella estamos, pero no podrán vencer a una Europa convencida del valor de la libertad y la democracia

Europa tuvo una edad oscura, pero superada la Edad Media llegó el Renacimiento y desde entonces hemos logrado organizar un equilibrio que ha permitido, entre guerras y atrocidades, éxitos y avances, un modo de vida que nos une en la condición de europeos asentada en los sólidos pilares de la razón y el espíritu; el pensamiento griego, el derecho romano y el cristianismo.

Queramos o no, somos hijos de este gran legado y gracias a él hemos logrado superar nuestras propias miserias avanzando hacia una sociedad plural y moderna alejada de la barbarie. Todo ese sistema de valores es el que odian las bestias que han masacrado vidas inocentes en New York, en Madrid, en Londres y en París: han quedado atrapados en el siglo IX y pretenden que retrocedamos a la caverna.

El Papa Francisco ha definido la actitud de estos yihadistas como “algo no humano” y tiene razón. Estos asesinos irracionales no han alcanzado el nivel y la dignidad para equipararlos entre los humanos. Son fanáticos que traicionan el amor y perdón de ese Dios que dicen adorar y el mensaje de su venerado Profeta.

La cuestión es que nos han declarado la guerra y en ella estamos, como ha afirmado el Presidente François Hollande. Pero no podrán vencer frente a una Europa unida y convencida del valor de la libertad y la democracia.

Admirable ejemplo el dado por la Asamblea Nacional francesa, unidos todos los grupos políticos en torno a su Presidente en esta guerra contra la horda. Magnífico ejemplo también el de los países de la UE, de Rusia y de Estados Unidos. Ello se traduce en que una gran parte del mundo ya está haciendo frente a esta amenaza.

Francia y Europa han resistido los zarpazos de déspotas sanguinarios y el horror de tantas guerras que han regado con sangre los campos de este viejo continente. Ahora volvemos a sentir todo aquello que padecieron los europeos en las dos guerras mundiales: sangre, sudor y lágrimas. Nos harán mucho daño, los yihadistas ya lo han hecho. Pero no vencerán.

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