El bloque de izquierda en Suecia, liderado por los Socialdemócratas, se encuentra ligeramente por delante en las elecciones, aunque el resultado final aún no está claro. Con el 94% de los votos reportados, el bloque de izquierda tiene 176 mandatos frente a 173 del bloque de derecha. La ex primera ministra Magdalena Andersson ha advertido que si los resultados se mantienen, Suecia podría tener un nuevo gobierno. Las elecciones han estado marcadas por temas como la seguridad nacional y el gasto social, y la participación electoral ha caído al 80%. Los Socialdemócratas están en camino a su peor resultado en más de un siglo, mientras que el partido de extrema derecha, los Demócratas de Suecia, también ha perdido apoyo.
En la mañana del lunes, el primer ministro Kristersson expresó su incertidumbre sobre quién formará el próximo gobierno de Suecia. «Los votantes han hablado, pero aún no tenemos un resultado final. Qué gobierno liderará Suecia en los próximos años sigue siendo una pregunta abierta», declaró a sus seguidores. Hasta el momento, ningún medio importante ha proclamado un ganador.
Suecia emplea un sistema de distribución de mandatos basado en la representación proporcional para elegir a los miembros del Riksdag, el parlamento sueco. Para que un partido pueda acceder al parlamento, necesita obtener al menos el 4% de los votos.
Con el 94% de los votos contabilizados, el bloque de izquierda encabezado por los Socialdemócratas se encontraba adelante con 176 mandatos frente a los 173 del bloque de derecha. En este contexto político, Suecia cuenta con dos grandes bloques que agrupan a cuatro partidos cada uno, lo que hace que los gobiernos de coalición y las minorías sean relativamente comunes.
La noche del domingo, Andersson, líder del principal partido opositor, instó a sus seguidores a esperar por el resultado final, aunque añadió que si los resultados actuales se mantienen, «Suecia tendrá un nuevo gobierno».
El partido Socialdemócrata ha sido una fuerza predominante en la política sueca desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el partido Demócratas de Suecia (SD), fundado por simpatizantes nazis en la década de 1980 y que había sido marginado durante años, se convirtió en la segunda fuerza política más grande del país tras centrar su campaña en temas como la violencia y la inmigración.
A pesar de esto, tanto el partido de Andersson como el SD han visto una disminución en su apoyo según los primeros resultados. A primera hora del lunes, se preveía que los Socialdemócratas alcanzaran su peor resultado en más de un siglo con un 28%, mientras que el SD experimentaba una caída en su respaldo por primera vez desde 2010.
Otros partidos dentro del bloque de izquierda, como el Partido Izquierda, los Verdes y el Partido Centro, han incrementado su apoyo. La participación electoral también mostró una caída significativa, situándose alrededor del 80%, cuatro puntos menos comparado con las elecciones de 2022.
Después de emitir su voto el domingo, Andersson planteó la disyuntiva ante el electorado sueco: «¿Deberíamos tener un gobierno completamente dominado por los Demócratas de Suecia, algo que nunca ha sucedido antes? ¿O deberíamos optar por un gobierno liderado por mí, que guiará a Suecia hacia un nuevo espíritu de cooperación?»
Por su parte, Kristersson subrayó la importancia de continuar con su trabajo junto a su alianza. «Creo que hay un entusiasmo genuino por poder seguir realizando nuestro trabajo esencial», afirmó después de votar en su municipio natal de Strängnäs.
Los temas centrales durante esta campaña electoral fueron la seguridad nacional, la delincuencia organizada y el gasto social.
| Descripción | Cifra |
|---|---|
| Mandatos del bloque de izquierda | 176 |
| Mandatos del bloque de derecha | 173 |
| Porcentaje de votos para los Socialdemócratas | 28% |
| Porcentaje de participación electoral | 80% |