El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tenía previsto llegar este jueves 27 de agosto a Andorra acompañado de su esposa, Begoña Gómez, para pasar en el Principado los últimos días de sus vacaciones. El destino señalado por las informaciones publicadas era nuevamente el Sport Hotel Hermitage & Spa de Soldeu, uno de los establecimientos de mayor categoría de Andorra y un lugar que el matrimonio ya había elegido anteriormente.
El viaje no era simplemente un rumor difundido en las redes sociales. El miércoles 26 de agosto diferentes medios españoles y andorranos dieron por previsto el desplazamiento. El Periòdic d’Andorra situaba la llegada para el jueves y la estancia hasta el domingo, mientras otros medios recogían la información adelantada por ABC.
La periodista Ketty Garat, adjunta a la dirección de ABC y autora de la información original, fue todavía más lejos al intervenir el miércoles en varios programas de televisión. Ante la pregunta de si el viaje podía ser suspendido por la polémica política que comenzaba a producirse, sostuvo que en aquel momento continuaba adelante y aseguró expresamente que “las habitaciones ya están reservadas”.
Horas después cambiaron los planes.
Durante la mañana de este jueves 27 de agosto comenzó a darse por suspendido —o, al menos, aplazado— el viaje. Artículo 14, citando la información de ABC y fuentes gubernamentales, sostiene que Sánchez decidió modificar sus planes ante la repercusión política y mediática que estaba provocando la noticia de que regresara de vacaciones apenas unos días después de haber vuelto a Madrid para presidir el Consejo de Ministros y el Consejo de Seguridad Nacional por la crisis de Ceuta.
Hay que precisar la cronología. La cancelación se conoció públicamente el mismo 27 de agosto en que estaba prevista su llegada a Andorra, aunque la reconstrucción publicada posteriormente sitúa la decisión de cambiar los planes durante la tarde del miércoles 26, cuando en Moncloa se habría valorado el coste político que podía tener mantener el viaje. Presidencia del Gobierno, además, no ha comunicado oficialmente que las críticas por sus vacaciones sean la causa de la decisión, por lo que esa relación debe atribuirse a las fuentes periodísticas que la han publicado y no presentarse como una explicación oficial de Moncloa.
A partir de aquí aparece un segundo elemento que merece ser investigado: qué se había reservado exactamente en el Sport Hotel Hermitage para recibir al presidente, su esposa y el correspondiente dispositivo de seguridad.
Existe un precedente relevante. Durante la estancia de Sánchez en Andorra en agosto de 2025, La Veu Lliure publicó que el matrimonio había reservado una planta entera del Hermitage, operación que permitía preservar su intimidad y alojar parte del amplio dispositivo de seguridad desplazado al Principado. El medio hablaba de más de una veintena de escoltas españoles, además de refuerzos de seguridad andorranos.
También El Periódico de Ceuta, al informar este miércoles del nuevo viaje, recordó expresamente aquel precedente de 2025 y la reserva de una planta completa para garantizar la privacidad y facilitar el dispositivo de escoltas.
La pregunta es si se había repetido la operación en 2026.
Por el momento no existe una confirmación documental que permita afirmarlo como un hecho. La periodista que adelantó el desplazamiento sí aseguró públicamente que las habitaciones estaban reservadas, pero no especificó en esas declaraciones cuántas ni que constituyeran una planta completa. Además, La Razón publicó este miércoles una versión expresamente contraria, asegurando que, a diferencia de la estancia anterior, “este año no ha reservado una planta entera”.
Por tanto, la existencia de una planta completa reservada para Sánchez debe permanecer, de momento, en el terreno de la hipótesis.
El Sport Hotel Hermitage no es un establecimiento convencional. Su propia página oficial confirma que dispone de 135 suites: 102 Junior Suites Deluxe, 24 Junior Suites Premium, seis Dúplex y tres Suites Hermitage. Está situado en Soldeu, a 1.850 metros de altitud, y cuenta además con acceso a un complejo de spa de 5.000 metros cuadrados.
La documentación examinada para esta información permite efectuar únicamente una aproximación económica. Si se distribuyeran matemáticamente las 135 suites entre cinco plantas, resultarían unas 27 habitaciones por planta. Aplicando las tarifas públicas que se encontraban disponibles para esas fechas, una hipotética privatización de aproximadamente 27 habitaciones durante cuatro noches podría situarse entre 49.000 y 60.000 euros solamente en alojamiento, con una estimación central próxima a los 52.000 euros.
Sin embargo, esa cifra necesita dos importantes cautelas. El hotel no publica cuántas habitaciones existen exactamente en cada planta, de modo que las 27 son solamente una división teórica. Además, las informaciones difundidas sobre el viaje de Sánchez situaban inicialmente la estancia entre el jueves 27 y el domingo 30, mientras que el cálculo de 52.000 euros corresponde a una hipótesis de cuatro noches, del 27 al 31. Por tanto, 52.000 euros no pueden presentarse como el precio de la reserva presidencial, sino únicamente como una referencia de cuánto podría alcanzar una operación de características semejantes.
Tampoco quedarían incluidos en ese cálculo la restauración, bebidas, salones privados, posibles habitaciones adicionales bloqueadas por razones de seguridad ni otros servicios requeridos por una delegación de esas características. Del mismo modo, una contratación de grupo podría contar con precios negociados distintos de las tarifas disponibles para un cliente particular.
Lo que sí está acreditado es que la noticia del nuevo periodo vacacional apareció en un momento políticamente especialmente delicado. Sánchez acababa de regresar de La Mareta después de unas vacaciones marcadas por la crisis migratoria de Ceuta. Incluso desde el Gobierno de Canarias se había considerado “sorprendente” que el presidente mantuviera sus vacaciones mientras continuaba la emergencia. La oposición, por su parte, intensificó sus críticas y consiguió que Sánchez tenga que comparecer el próximo 3 de septiembre en el Congreso para explicar la gestión de la crisis.
Frente a estas acusaciones, el PSOE sostiene que el Gobierno no ha permanecido de vacaciones durante la crisis y recuerda que Sánchez y sus ministros continuaron trabajando y participando en reuniones, incluidas algunas celebradas telemáticamente.
El resultado final es, en cualquier caso, llamativo. El miércoles se daba por preparado un nuevo viaje privado de Pedro Sánchez a Andorra; las habitaciones estaban, según la periodista que adelantó la información, reservadas; el presidente tenía previsto instalarse nuevamente en el Hermitage de Soldeu y, pocas horas después, el desplazamiento quedó suspendido o aplazado.
Queda por resolver el elemento más interesante: qué había reservado realmente el dispositivo presidencial en el Hermitage y qué ocurrió con esa reserva después de modificarse el viaje.
Porque si finalmente pudiera acreditarse que se había vuelto a bloquear una planta completa, como ocurrió en 2025, la historia ya no sería solamente la de unas vacaciones frustradas por la crisis de Ceuta. Sería también la de una importante operación hotelera preparada para recibir al presidente del Gobierno que quedó vacía pocas horas antes de su llegada.