La tendencia conocida como 'kidmaxxing' está ganando atención, ya que un grupo selecto de hombres ultrarricos, incluidos destacados empresarios del sector tecnológico, están desafiando las tasas históricamente bajas de natalidad en economías desarrolladas al tener numerosos hijos. Este fenómeno combina recursos económicos significativos con técnicas de reproducción asistida, permitiendo a estos individuos tener descendencia en cantidades inusuales. Figuras como Elon Musk y Pavel Durov son ejemplos notables, con Musk defendiendo la idea de que las personas inteligentes deberían tener más hijos. Sin embargo, este aumento en la procreación plantea preguntas éticas sobre el bienestar de los niños y las implicaciones sociales de una crianza que a menudo queda en manos de niñeras, además de generar controversias sobre la industria de la fertilidad y situaciones potencialmente problemáticas relacionadas con la gestación subrogada.
En un contexto global donde las tasas de natalidad han alcanzado niveles mínimos en muchas economías desarrolladas, un selecto grupo de hombres ultrarricos está desafiando esta tendencia al optar por tener un número de hijos que antes se consideraba impensable.
Este fenómeno, conocido como ‘kidsmaxxing’, está estrechamente vinculado a figuras prominentes del sector tecnológico. Se caracteriza por la combinación de vastos recursos económicos, técnicas de reproducción asistida y, en algunos casos, una concepción de la descendencia como parte integral de un proyecto personal. Ejemplos notables incluyen a Stefan Soloviev, quien tiene 22 hijos; Pavel Durov, que ha revelado tener más de 100 hijos gracias a sus donaciones de esperma; y otros empresarios que han optado por óvulos donados y gestación subrogada para aumentar el tamaño de sus familias.
Uno de los rostros más reconocibles en esta tendencia es Elon Musk, quien cuenta con 14 hijos conocidos con cuatro mujeres. Musk ha defendido públicamente la idea de que las personas inteligentes deberían tener más hijos, mostrando interés por ampliar su ya considerable descendencia. En una ocasión, al comentar sobre la prolífica paternidad de Durov, escribió: «Números de novato, jajaja — Genghis Khan», haciendo referencia a los supuestos millones de descendientes del líder mongol.
Detrás de estas iniciativas se encuentran diversas motivaciones; sin embargo, hay un elemento común: la relevancia que algunos hombres otorgan a su linaje y la transmisión de su patrimonio o influencia a futuras generaciones.
La tecnología reproductiva ha revolucionado las posibilidades en este ámbito. A diferencia de los antiguos monarcas, cuya capacidad para procrear estaba limitada por factores biológicos, aquellos con recursos suficientes pueden ahora combinar fertilización in vitro, donación de óvulos y múltiples madres sustitutas. Estas herramientas permiten incluso seleccionar embriones basándose en criterios genéticos específicos.
Un caso notable es el del empresario Greg Lindberg, quien según testimonios buscaba tener 12 niños rubios y de ojos azules. Documentos relacionados con Jeffrey Epstein también revelaron su interés por ciertas características físicas. Se supo que Epstein había expresado su deseo de propagar su ADN inseminando hasta 20 madres sustitutas simultáneamente.
El auge de estas prácticas ha suscitado interrogantes sobre la industria que las posibilita. Se han documentado situaciones controvertidas, como el caso de mujeres tailandesas trasladadas a Georgia, donde algunas podrían haber sido sometidas a procedimientos para extracción de óvulos sin su consentimiento.
Otro dilema que persiste es el futuro de los niños nacidos en contextos donde el número supera lo convencional. En ciertos casos, como el del empresario chino Xu Bo —acusado por su expareja de haber engendrado cientos—, muchos niños permanecen bajo el cuidado exclusivo de niñeras mientras esperan ser trasladados a China. Xu admitió no haber conocido aún a varios de ellos.
A pesar de que los costos asociados a la gestación subrogada y la donación de óvulos pueden ascender a cientos de miles de dólares —una barrera significativa para muchas familias—, para los multimillonarios esto representa una oportunidad para organizar múltiples procesos reproductivos simultáneamente y delegar gran parte del trabajo relacionado con la crianza. Así, mientras que para muchos la tecnología es una solución ante problemas de fertilidad, para unos pocos extremadamente ricos se convierte en una herramienta para multiplicar deliberadamente su descendencia.
| Nombre | Número de Hijos |
|---|---|
| Stefan Soloviev | 22 |
| Pavel Durov | Más de 100 |
| Elon Musk | 14 |