Análisis del sistema de vigilancia marroquí y su impacto en la crisis migratoria de Ceuta en 2026.
Un informe de inteligencia OSINT fechado el 12 de agosto de 2026 revela la existencia de un sistema de vigilancia complejo y escalonado implementado por Marruecos, que combina métodos físicos, humanos y tecnológicos, incluyendo el uso del spyware Pegasus. Este documento, basado en investigaciones periodísticas, análisis técnicos y testimonios de fuentes internas, detalla la arquitectura de vigilancia marroquí, sus objetivos exteriores y evalúa la atribución de la crisis migratoria ocurrida en Ceuta en julio de 2026.
El sistema de vigilancia marroquí opera por capas, comenzando con la observación física y redes humanas (HUMINT), pasando por la interceptación de telecomunicaciones, acceso físico a dispositivos, análisis forense y culminando en el uso de spyware mercenario de altas prestaciones como Pegasus para objetivos de alto valor. Según el informe, Pegasus no es la única herramienta, sino parte de una arquitectura escalonada que se activa cuando otros medios resultan insuficientes o ineficaces.
Forbidden Stories y trece socios periodísticos publicaron en julio de 2026 un paquete de cinco investigaciones que, apoyadas por documentos internos inéditos y el testimonio de un exagente identificado como "Safir", amplían el conocimiento sobre la adquisición, empleo, responsables e infraestructura del uso de Pegasus por Marruecos desde al menos 2017. El nombre en clave "Morgan" aparece asociado al cliente marroquí en la documentación de NSO Group, según el análisis del consorcio.
La investigación también documenta que la DGST (Direction Générale de la Surveillance du Territoire) utilizó técnicas previas a Pegasus, como la preinfección de aproximadamente cincuenta teléfonos Samsung Galaxy S6 Edge con software no identificado como Pegasus, distribuidos en tiendas del Rif para llegar a activistas. Además, se comprometieron cibercafés con el malware Remote Control System (RCS) desarrollado por Hacking Team, evidenciando una cultura operativa consolidada y una evolución tecnológica sostenida.
El informe destaca una relación compleja y asimétrica entre España y Marruecos. Desde 2014, la Guardia Civil ha cooperado con la DGST en formación y operaciones conjuntas, especialmente en la lucha contra el terrorismo y la inmigración irregular. Sin embargo, esta cooperación ha generado una paradoja contrainteligente: instructores españoles habrían sido vigilados por el servicio marroquí al que formaban, según documentos filtrados y testimonios.
El caso del antiguo agregado de Interior en Rabat y responsable de inteligencia de la Guardia Civil en Cataluña, Alberto Aguilera, cuyo número aparece cinco veces en listas de potenciales objetivos del sistema marroquí desde marzo de 2019, ejemplifica la exposición de personal español. Además, se confirma la infección con Pegasus de teléfonos de altos cargos españoles, incluyendo al presidente Pedro Sánchez y a la ministra de Defensa Margarita Robles, aunque la atribución judicial completa a Marruecos no ha sido establecida debido a la falta de cooperación internacional.
La cooperación institucional incluyó visitas recíprocas, entrenamientos en España y Marruecos, y un grupo conjunto de WhatsApp, generando un contexto de confianza que, paradójicamente, aumentó la superficie de exposición de los agentes españoles. Mientras que la Policía Nacional aplicaba medidas de seguridad en sus dispositivos durante viajes, miembros de la Guardia Civil reconocieron no haber adoptado las mismas precauciones, lo que incrementó su vulnerabilidad.
El informe también documenta la vigilancia de ministros franceses, con siete miembros del gobierno francés presentando indicios de compromiso con Pegasus mientras Francia evaluaba su compra, la cual fue vetada por el Elíseo en 2020 por riesgos de soberanía y reputación. Esta situación evidencia la doble naturaleza de herramientas como Pegasus: deseadas para capacidades ofensivas, pero también vectores de dependencia y riesgo para el Estado comprador.
Asimismo, se señala la vigilancia de figuras políticas gabonesas durante la crisis sucesoria de 2019, incluyendo tanto a miembros del entorno presidencial como a opositores, reflejando que la condición de aliado no excluye la recopilación de inteligencia. Marruecos habría utilizado esta vigilancia para anticipar sucesiones, medir lealtades y comprender redes internas de poder en países aliados.
Uno de los aspectos más controvertidos del informe es la hipótesis de que la masiva entrada de migrantes a Ceuta a finales de julio de 2026 fue una represalia del aparato de seguridad marroquí por las revelaciones sobre Pegasus publicadas entre el 16 y el 18 de julio por catorce medios. Esta atribución se basa en testimonios de dos exagentes marroquíes exiliados y en la secuencia temporal de los eventos, pero se mantiene con una confianza baja a media debido a la falta de evidencia documental directa, como órdenes o comunicaciones interceptadas.
El informe analiza otras hipótesis concurrentes: una presión estatal más amplia motivada por una agenda bilateral que incluye el Sáhara Occidental y la cooperación fronteriza; una movilización descentralizada en redes sociales que amplificó la crisis mediante coordinación y contagio social; la participación de mafias y redes criminales que pudieron aprovechar la ventana de oportunidad; y un posible fallo de control o error administrativo que desencadenó una cascada espontánea de entradas masivas.
La explicación más robusta, según el análisis competitivo, combina la existencia de una ventana de oportunidad facilitada por una postura menos estricta de las fuerzas marroquíes y la movilización social en redes, sin que se pueda confirmar que la motivación principal fuera una represalia directa por las revelaciones de Pegasus.
El documento subraya que la principal vulnerabilidad de España no es una herramienta específica, sino la combinación de dependencia operativa, proximidad política y exposición técnica frente a un socio con intereses propios y divergentes. Se recomienda tratar la cooperación con Marruecos como una relación de "socio y colector" simultáneamente, aplicando controles de contrainteligencia equivalentes a los que se aplicarían a cualquier servicio extranjero activo.
Entre las medidas prioritarias destacan la aplicación de terminales de viaje segregados para personal sensible, la revisión de los módulos de formación transferidos para evitar reutilización adversa, la creación de una célula permanente de fusión OSINT-frontera-ciber-diplomacia en Ceuta y Melilla, y el establecimiento de procedimientos para preservar evidencia en crisis fronterizas. Además, se aconseja mantener capacidad forense propia para analizar spyware mercenario y compartir indicadores de compromiso bajo estrictos controles con socios europeos.
También se enfatiza la necesidad de evitar atribuciones públicas prematuras, utilizando niveles de confianza y presentando evidencia por capas para preservar la credibilidad, así como diseñar mecanismos diplomáticos que eviten que desacuerdos políticos degraden sin aviso la cooperación policial y fronteriza esencial.
El informe de inteligencia sobre Pegasus, Marruecos y Ceuta ofrece una visión detallada y documentada de un sistema de vigilancia sofisticado y multifacético que ha impactado tanto a objetivos nacionales como internacionales. La crisis migratoria de Ceuta en 2026, aunque atribuida en parte a represalias por las revelaciones periodísticas, requiere más evidencia para una confirmación definitiva.
España se encuentra en una posición delicada que exige un equilibrio entre la cooperación operativa indispensable con Marruecos en seguridad y migración, y la defensa contra posibles espionajes y exposiciones técnicas. La mitigación de riesgos debe ser integral, por capas, y asumir que la cooperación no implica ausencia de espionaje, sino una relación compleja y asimétrica de intereses y riesgos.