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EE. UU. intensifica la lucha contra grupos de izquierda y activistas pro-Palestina

Contraterrorismo EE.UU

OpenAI | Miércoles 22 de julio de 2026

La administración Trump ha anunciado un enfoque ampliado de contrarrestar el terrorismo que se centra en grupos militantes de izquierda, incluidos los activistas pro-Palestina. En una cumbre global de contrarresto al terrorismo, el Secretario de Estado Marco Rubio destacó que Estados Unidos ha ignorado históricamente la amenaza de las organizaciones de extrema izquierda, describiéndola como un "punto ciego" para las agencias de inteligencia. La política ha generado críticas por parte de algunos legisladores demócratas, quienes argumentan que no hay evidencia significativa del peligro que representan estos grupos y que la estrategia es políticamente motivada. Además, se han implementado medidas como designaciones de organizaciones anarquistas europeas como Terroristas Extranjeros y restricciones de visa para individuos que incitan a la violencia. Esta nueva dirección también plantea preocupaciones sobre los derechos a la libre expresión y protesta.



La administración Trump ha revelado un enfoque ampliado en la lucha contra el terrorismo, dirigido a grupos militantes de izquierda, incluidos aquellos que participan en actividades pro-Palestina. Según funcionarios familiarizados con este cambio de política, el Secretario de Estado Marco Rubio, durante una cumbre global sobre contrarrestar el terrorismo celebrada el 17 de julio en Washington, afirmó ante representantes de más de 60 países que Estados Unidos ha ignorado históricamente la amenaza que representan las organizaciones de extrema izquierda, describiéndola como un «punto ciego» para las agencias de inteligencia.

Rubio hizo referencia a la destrucción de propiedades y los saqueos que se produjeron durante las protestas por George Floyd en 2020 como un ejemplo de violencia de izquierda, destacando la participación del grupo Antifa. El ex Fiscal General William Barr había calificado anteriormente a Antifa como un «grupo revolucionario» similar a los bolcheviques, afirmando que busca establecer el socialismo y el comunismo en Estados Unidos.

Acciones Previas y Justificación

La administración ya ha tomado medidas para abordar esta amenaza percibida. En los últimos meses, el Departamento de Estado designó a cuatro grupos anarquistas europeos como Organizaciones Terroristas Extranjeras, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional implementó nuevas restricciones de visado dirigidas a individuos que incitan a la violencia o al sabotaje económico. Los funcionarios indicaron que estas acciones son parte de un esfuerzo más amplio para confrontar lo que consideran una creciente tendencia hacia la radicalización de izquierda.

Un informe de vigilancia publicado en febrero advirtió que los activistas de extrema izquierda que protestan contra las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) están adoptando cada vez más una retórica violenta y tácticas insurreccionales armadas, incluyendo llamados a la «aniquilación completa» de sus oponentes políticos. Rubio también señaló las protestas por George Floyd como un catalizador para esta nueva política. Durante esas manifestaciones, caracterizadas por disturbios y saqueos generalizados, los demócratas inicialmente culparon a nacionalistas blancos; sin embargo, evidencias sugieren que elementos izquierdistas, incluidos partidarios de Bernie Sanders, fueron responsables en gran medida de la violencia.

Críticas desde el Congreso

Este cambio político ha suscitado críticas entre algunos legisladores demócratas, quienes argumentan que responde a motivaciones políticas. Once miembros demócratas del Congreso enviaron una carta al Secretario Rubio afirmando que no hay evidencia significativa del peligro que representan los grupos de izquierda y calificando la estrategia antiterrorista como un «documento políticamente partidista». Instaron a la administración a regresar a un enfoque apolítico basado en datos y expresaron su preocupación por el uso potencial de estas designaciones para reprimir protestas legales y opositores políticos.

Los críticos han señalado casos anteriores donde se aplicaron herramientas antiterroristas de manera amplia. En un caso particular, un capellán cristiano en Gran Bretaña fue despedido y reportado al programa antiterrorista del gobierno por ofrecer un sermón instando a los estudiantes a cuestionar la ideología LGBT. Un libro del periodista David Kirby documenta cómo el FBI y las fuerzas del orden locales han vigilado históricamente a los alborotadores domésticos, extendiendo así el estado de derecho.

Afirmaciones Adicionales y Reacción Internacional

Rubio alegó además, sin proporcionar evidencia pública, que redes iraníes están vinculadas a grupos militantes izquierdistas y que Cuba ha contribuido al fortalecimiento del ala izquierda en Estados Unidos. El Ministro de Relaciones Exteriores israelí Gideon Saar también abordó la cumbre, afirmando que existe una «creciente alianza operativa» entre el activismo izquierdista y organizaciones terroristas islamistas. Estos anuncios llegan en medio del descontento tanto estadounidense como israelí frente al activismo izquierdista en protestas pro-Palestina en campus universitarios.

Se han planteado preocupaciones sobre la influencia extranjera en los movimientos protestatarios estadounidenses anteriormente. Actualmente, republicanos en la Cámara están investigando al multimillonario Neville Singham, con base en China, por su presunta financiación a grupos protestatarios vinculados con disturbios en Los Ángeles. Relatos históricos del ex agente del KGB Yuri Bezmenov describen tácticas soviéticas para desestabilizar Occidente mediante el cultivo de movimientos izquierdistas.

Desarrollos Recientes e Implicaciones

El enfoque ampliado del gobierno hacia las voces izquierdistas ha generado inquietudes sobre la libertad de expresión y los derechos a protestar. La historia muestra que el FBI ha utilizado previamente informantes pagados para infiltrarse en organizaciones izquierdistas. Un documento desclasificado del FBI datado en 1984 revela que esta agencia tenía intención de proporcionar un pago único a un informante encargado de penetrar en el liderazgo del grupo solidario con El Salvador – CISPES – para obtener información sobre sus actividades. Estas prácticas destacan el potencial abuso bajo la nueva política.

En otro desarrollo relacionado, un activista marxista fue arrestado en Ibiza bajo una solicitud de extradición estadounidense. Este individuo había donado más de $1 millón a causas palestinas, incluida ayuda para víctimas en Gaza, siendo detenido bajo acusaciones relacionadas con apoyo al terrorismo. Este caso subraya el alcance global del impulso antiterrorista ampliado por Washington.

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