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Dinamarca reafirma que Groenlandia "no está en venta" ante amenazas de anexión de Trump

Greenland política

OpenAI | Lunes 13 de julio de 2026

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reafirmó que Groenlandia "no está en venta" tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posibilidad de controlar el territorio autónomo danés. Durante una reunión en la cumbre de la OTAN en Ankara, Trump sugirió que Groenlandia debería ser controlada por Estados Unidos y propuso incentivos económicos para sus residentes. Frederiksen y el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, han rechazado firmemente estas propuestas, defendiendo el derecho a la autodeterminación del pueblo groenlandés. La situación ha generado tensiones entre Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, con preocupaciones sobre la seguridad nacional y los intereses estratégicos en el Ártico.



La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reafirmó que Groenlandia no está en venta tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien renovó su interés por el control estadounidense sobre este territorio autónomo danés durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, Turquía. En una reunión bilateral con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, Trump afirmó que Groenlandia «debería estar bajo control de Estados Unidos, no de Dinamarca».

Frederiksen respondió el 8 de julio diciendo: «Estamos listos para defender cada pulgada de la OTAN, incluyendo nuestro propio territorio. Por supuesto que defenderemos el reino de Dinamarca». Además, expresó su esperanza de que todos los aliados respeten el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación.

Rechazo a las propuestas estadounidenses

El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, también ha rechazado firmemente las propuestas de EE.UU., afirmando que los groenlandeses «no están en venta» y que su derecho a la autodeterminación «no puede ser negociado». Esta situación se da en un contexto donde Washington ha mostrado interés por Groenlandia desde el siglo XIX, siendo la oferta formal más notable realizada bajo la presidencia de Harry Truman en 1946.

La ubicación estratégica de Groenlandia entre América del Norte y Europa, junto con sus vastas reservas de minerales raros y la apertura de rutas marítimas en el Ártico, han intensificado el interés estadounidense, especialmente ante la creciente competencia con China y Rusia. Según informes, Groenlandia alberga 25 de los 34 minerales clasificados como críticos por la Unión Europea.

Intereses militares y económicos

El acceso militar estadounidense a la isla está regulado por un acuerdo de defensa de 1951 con Dinamarca. La administración Trump ha renovado su impulso por la anexión ofreciendo hasta $100,000 por persona a los 57,000 residentes groenlandeses para persuadirlos a unirse a Estados Unidos. También ha amenazado con imponer aranceles a países que se opongan a esta propuesta.

Desde la Casa Blanca se ha declarado que adquirir Groenlandia es una «prioridad de seguridad nacional». La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, mencionó que se están considerando “una variedad de opciones”, incluyendo el uso del ejército estadounidense. Históricamente, precedentes como la necesidad de estaciones coaleras en el siglo XIX ilustran motivos estratégicos duraderos detrás del interés estadounidense.

Crisis diplomática y reacciones locales

Nielsen ha mantenido una postura firme contra cualquier intento de toma estadounidense. Durante una reunión con el enviado especial de Trump para Groenlandia, el gobernador de Luisiana Jeff Landry, Nielsen enfatizó que la autodeterminación groenlandesa «no está en negociación» y advirtió a los ciudadanos sobre posibles interrupciones debido al escalamiento del conflicto.

Líderes groenlandeses han subrayado la autonomía del territorio bajo la Ley de Autogobierno de 2009, que otorga control sobre asuntos internos mientras Dinamarca retiene políticas exteriores y defensa. En Nuuk se han llevado a cabo protestas contra las ambiciones estadounidenses, donde los manifestantes gritaron «No significa no» frente al nuevo consulado estadounidense.

Puntos críticos y respuesta internacional

Frederiksen calificó las propuestas de Trump como «absurdas», reafirmando el compromiso danés hacia Groenlandia. Dinamarca ha desplegado una unidad militar avanzada en Groenlandia y preparado planes contingentes ante una posible invasión estadounidense. Informes indican que se han considerado medidas extremas como destruir pistas aeroportuarias si se produjera un ataque.

A nivel internacional, las reacciones han sido variadas. El primer ministro británico Keir Starmer criticó a Trump insistiendo en que el futuro de Groenlandia «pertenece únicamente a Groenlandia y al Reino de Dinamarca». Por otro lado, algunos legisladores republicanos han introducido legislación para autorizar la anexión como el estado número 51.

Análisis final sobre las tensiones actuales

La amenaza de anexión ha tensado las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados en la OTAN, Dinamarca y Groenlandia. Tanto líderes daneses como groenlandeses han rechazado firmemente las propuestas del presidente Trump sin que se hayan anunciado negociaciones oficiales para una compra o transferencia soberana.

Expertos legales advierten que adquirir un territorio soberano requeriría consentimiento tanto de Groenlandia como de Dinamarca y que cualquier intento forzado probablemente violaría leyes internacionales. Con una fuerte oposición política y legal presente, parece poco probable que esta cuestión avance significativamente mientras continúa la búsqueda por parte del gobierno estadounidense mediante diversas medidas coercitivas para avanzar sus reclamaciones.

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