Dos legisladores estadounidenses han presentado un proyecto de ley para impedir la entrada de vehículos conectados de origen chino a través de Canadá y México, citando riesgos de seguridad nacional relacionados con la recopilación de datos y vigilancia. La ley, denominada "Protecting America from Chinese Cars Act", busca prohibir estos vehículos, especialmente aquellos fabricados por empresas con participación china superior al 15%. Se establece un mecanismo para que los fabricantes soliciten autorización bajo estrictas condiciones. Los expertos en ciberseguridad advierten que estos vehículos podrían ser utilizados para espionaje y ataques, lo que ha llevado a otros países, como Polonia, a prohibir su acceso a sitios militares. Mientras tanto, Canadá ha comenzado a permitir un número creciente de vehículos eléctricos chinos en su mercado, lo que genera tensiones entre la integración económica con EE.UU. y el interés por atraer inversión china.
Un grupo de legisladores estadounidenses presentó la semana pasada un proyecto de ley con el objetivo de impedir que los vehículos conectados a China ingresen a Estados Unidos a través de Canadá y México. Esta iniciativa surge en un contexto de preocupaciones sobre la seguridad nacional vinculadas a la recopilación de datos y la vigilancia.
La representante Haley Stevens y la senadora Elissa Slotkin, ambas demócratas de Michigan, dieron a conocer el Protecting America from Chinese Cars Act durante una conferencia en Michigan. Según un comunicado emitido por la oficina de Stevens, la legislación se enfoca en vehículos fabricados o diseñados en China, así como aquellos producidos por empresas en las que entidades chinas poseen más del 15% de participación. Además, se aplica a cualquier «nación adversaria» según lo definido por el proyecto.
El proyecto establece una prohibición para los vehículos conectados provenientes de China que intenten ingresar a EE.UU., aunque permite que los fabricantes soliciten una autorización específica bajo «condiciones estrictas, con transparencia y supervisión del Congreso». Un resumen adjunto al proyecto indica que estos vehículos pueden recopilar y transmitir grandes cantidades de datos, incluyendo geolocalización de conductores, mapeo de infraestructura crítica y video en tiempo real, lo cual podría ser accedido y manipulado a distancia, representando un riesgo considerable para la seguridad estadounidense.
Stevens afirmó que «el Partido Comunista Chino nunca debería tener acceso a información sensible sobre conductores estadounidenses, carreteras o infraestructura crítica». La legisladora enfatizó que esta iniciativa cerraría «lagunas peligrosas» que actualmente permiten la entrada de tales vehículos a través de Canadá y México.
Estas inquietudes son respaldadas por Margaret McCuaig-Johnston, investigadora senior en la Universidad de Ottawa. McCuaig-Johnston advirtió a los legisladores canadienses que los vehículos eléctricos (EV) fabricados en China e importados representan riesgos significativos de vigilancia y recopilación de datos, especialmente para individuos críticos del gobierno chino.
Este proyecto se presenta en un momento en que Canadá ha permitido un número creciente de vehículos eléctricos chinos en su mercado bajo un acuerdo de cuotas. Datos proporcionados por Global Affairs Canada indican que 2,910 EVs chinos fueron autorizados para ingresar a Canadá por primera vez en mayo, después de que el Primer Ministro Mark Carney acordara en enero permitir hasta 49,000 EVs chinos con una tasa arancelaria reducida del 6.1%, frente al anterior 100%.
El Ministro de Comercio Internacional Maninder Sidhu mencionó que la cuota inicial crecerá un 6.5% anualmente, superando las 63,000 unidades para febrero de 2031. Además, al menos el 10% del volumen total debe reservarse para EVs más económicos durante el segundo año del sistema de cuotas, alcanzando eventualmente el 50% para el quinto año.
El fabricante chino BYD anunció planes para entrar al mercado canadiense antes del final del año, abriendo más de 20 concesionarios en ciudades como Vancouver, Calgary, Toronto y Montreal. Las acciones de BYD experimentaron un aumento significativo en marzo tras informes sobre órdenes de exportación desde su fábrica en Brasil para aproximadamente 100,000 vehículos destinados a Argentina y México.
Diversos grupos defensores de derechos humanos han expresado inquietudes acerca del uso potencial de mano de obra forzada en la fabricación de automóviles y piezas ensambladas en China. La Uyghur Forced Labor Prevention Act, reintroducida en el Senado estadounidense en 2021, establece una «presunción refutable» según la cual los productos procedentes de Xinjiang son considerados hechos con trabajo esclavo, prohibiéndolos efectivamente en Estados Unidos.
A pesar de que la Agencia Canadiense de Servicios Fronterizos ha bloqueado algunos envíos de piezas automotrices chinas debido a preocupaciones sobre trabajo forzado en años recientes, ha habido significativamente menos casos aplicados en Canadá comparado con Estados Unidos. Sidhu indicó recientemente que todos los fabricantes automotrices chinos interesados en vender EVs en Canadá deben cumplir con las leyes canadienses relacionadas con gobernanza de datos, estándares laborales y requisitos ambientales.
No obstante, críticos argumentan que la aplicación sigue siendo débil. En este contexto más amplio también se encuentra el dominio chino en la producción de tierras raras esenciales para baterías eléctricas y otras tecnologías; China controla más del 90% del suministro global de estas materias primas, otorgándole un poder considerable sobre la cadena logística.
El Protecting America from Chinese Cars Act representa un esfuerzo legislativo por cerrar una vulnerabilidad percibida en la seguridad fronteriza estadounidense mediante el enfoque hacia los vehículos conectados provenientes de China. Los patrocinadores del proyecto sostienen que sin tales medidas, Estados Unidos arriesga exponer su infraestructura y ciudadanos a la vigilancia y explotación data por parte de un adversario extranjero.
A medida que las políticas arancelarias y las cuotas canadienses continúan evolucionando permitiendo mayor ingreso a fabricantes chinos, se genera tensión entre la integración económica con Washington y el deseo por atraer inversiones desde Beijing. A medida que el proyecto avanza por el Congreso, su destino dependerá probablemente del equilibrio entre las preocupaciones sobre seguridad nacional y las realidades del mercado automotriz global cada vez más dominado por fabricantes chinos.
| Descripción | Cifra |
|---|---|
| Número de vehículos eléctricos chinos permitidos en Canadá en mayo 2026 | 2,910 |
| Cuota total de vehículos eléctricos chinos permitidos en Canadá para 2031 | 63,000 |
| Tasa arancelaria reducida para vehículos eléctricos chinos en Canadá | 6.1% |
| Porcentaje de autos canadienses vendidos en EE.UU. | 90% |