Un estudio publicado en la revista Nutrients revela que la suplementación con aceite de pescado omega-3 reduce la resistencia a la insulina y mejora el control del azúcar en sangre en ratas diabéticas no obesas. Investigadores utilizaron ratas Goto-Kakizaki, un modelo animal para la diabetes tipo 2 no obesa, administrando 2 gramos de aceite de pescado por kilogramo de peso corporal tres veces a la semana durante ocho semanas. Al finalizar el tratamiento, se observó una disminución en la resistencia a la insulina, mejor regulación de glucosa y reducción de marcadores inflamatorios. Los hallazgos sugieren que los ácidos grasos omega-3 pueden influir positivamente en la salud metabólica, incluso en ausencia de obesidad, destacando su potencial para abordar procesos inflamatorios relacionados con la diabetes. Sin embargo, se requieren estudios clínicos adicionales para confirmar estos efectos en humanos.
Un reciente estudio publicado en la revista Nutrients ha revelado que la suplementación con aceite de pescado reduce la resistencia a la insulina y mejora el control del azúcar en sangre en ratas diabéticas no obesas. Esta investigación, financiada por la Fundación de Investigación de São Paulo (FAPESP), utilizó ratas Goto-Kakizaki, un modelo animal bien establecido para la diabetes tipo 2 no obesa.
Durante ocho semanas, las ratas recibieron una dosis de 2 gramos de aceite de pescado por kilogramo de peso corporal tres veces a la semana. El aceite contenía 540 mg/g de ácido eicosapentaenoico (EPA) y 100 mg/g de ácido docosahexaenoico (DHA). Al finalizar el tratamiento, los animales presentaron una menor resistencia a la insulina, una mejor regulación de glucosa, así como reducciones en marcadores inflamatorios y mejoras en el colesterol total, el colesterol LDL y los triglicéridos. Investigaciones anteriores habían sugerido que las dietas ricas en aceites de pescado están asociadas con una menor incidencia de diabetes y un aumento en la sensibilidad a la insulina.
El experimento fue llevado a cabo durante la candidatura doctoral de Tiago Bertola Lobato en la Universidad Cruzeiro do Sul (UNICSUL). Las ratas Goto-Kakizaki fueron seleccionadas debido a su capacidad para desarrollar resistencia a la insulina e intolerancia a la glucosa sin volverse obesas, lo que simula un subconjunto de pacientes humanos con diabetes tipo 2.
Los investigadores administraron el suplemento de aceite de pescado tres veces por semana durante ocho semanas. Un grupo control no recibió ningún suplemento. Este estudio se publicó en Nutrients como parte de un proyecto más amplio apoyado por FAPESP que investiga cómo se desarrolla la resistencia a la insulina en animales no obesos. Los hallazgos contribuyen a una creciente literatura que sugiere que los ácidos grasos omega-3 pueden influir en la salud metabólica incluso en ausencia de obesidad.
El estudio demostró que el aceite de pescado alteró la actividad de los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco, pasando de un estado proinflamatorio a uno antiinflamatorio. En particular, se observó una reducción en la polarización de las células Th1 y Th17, que promueven inflamación, mientras que aumentó el porcentaje de células T reguladoras (Tregs), conocidas por sus propiedades antiinflamatorias.
«Descubrimos que es posible reducir la resistencia a la insulina en estos animales modulando la respuesta inflamatoria para cambiar el perfil de las células defensivas [linfocitos] hacia un estado antiinflamatorio», comentó Rui Curi, coordinador del estudio y Director del Centro Educativo del Instituto Butantan. Renata Gorjao, última autora del artículo y Co-Directora del Programa de Estudios Graduados en Ciencias de la Salud de UNICSUL, añadió: «Nuestros hallazgos aumentan nuestro conocimiento sobre el vínculo entre inflamación y resistencia a la insulina en animales no obesos, confirmando que este es un factor clave en la diabetes incluso sin obesidad». Los efectos inmunomoduladores de los ácidos grasos omega-3 son coherentes con investigaciones previas que muestran que las dietas ricas en aceites pesqueros protegen contra condiciones inflamatorias.
A partir del estudio animal publicado, investigaciones adicionales han examinado los efectos de los ácidos grasos omega-3 sobre la salud metabólica humana. Un ensayo controlado aleatorio doble ciego realizado en 2025 evaluó suplementos de aceite de pescado en adultos sanos mayores y reportó disminuciones tanto en insulina en ayunas como en el índice HOMA-IR, un marcador relevante para medir resistencia a la insulina. Además, un análisis realizado en 2024 involucrando a 161 pacientes con diabetes tipo 2 encontró una asociación dosis-dependiente entre los niveles omega-3 y HbA1c, un indicador del control glucémico a largo plazo.
Los ácidos grasos omega-3 también han sido vinculados con una reducción del riesgo de diabetes autoinmune según estudios citados. Asimismo, se ha demostrado que estos suplementos benefician la pérdida de grasa en mujeres diabéticas. Actualmente, nutricionistas consideran los omega-3 como nutrientes indispensables para un envejecimiento saludable, aunque se observan deficiencias comunes entre personas mayores. Estos hallazgos sugieren que los ácidos grasos omega-3 pueden influir sobre resistencia a la insulina e inflamación, lo cual merece ser investigado más profundamente.
Los investigadores enfatizaron que los resultados deben interpretarse con cautela debido al diseño animal del estudio. Se requieren ensayos clínicos para determinar si ocurren efectos similares en humanos con diabetes tipo 2 no obesos. Se estima que entre el 10% y el 20% de las personas con diabetes tipo 2 mundialmente no son obesas; además, se señala que la inflamación podría jugar un papel central en su resistencia a la insulina.
«Son necesarios ensayos clínicos para estimar cuál es la dosis ideal y qué tipo específico de ácido graso omega-3 es el más indicado», afirmó Curi. Este estudio ofrece pistas sobre cómo el peso corporal no es el único factor determinante para explicar la resistencia a la insulina; al centrarse en reducir inflamación, los ácidos grasos omega-3 podrían ayudar a abordar procesos subyacentes asociados con diabetes incluso entre quienes no presentan sobrepeso.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 2 g/kg | Dosis de aceite de pescado administrada |
| 3 veces/semana | Frecuencia de administración del suplemento |
| 8 semanas | Duración del tratamiento |
| 540 mg/g | Concentración de EPA en el aceite |
| 100 mg/g | Concentración de DHA en el aceite |