Un nuevo estudio de la Universidad de Lancashire revela que los suplementos de aceite de menta pueden reducir la presión arterial en adultos con lecturas superiores a la media. Publicado en la revista PLOS One, el ensayo clínico mostró que tomar 100 microlitros de aceite de menta diariamente durante 20 días disminuyó tanto la presión arterial sistólica como diastólica. Este enfoque natural y de bajo costo podría ofrecer una alternativa viable para el manejo de la hipertensión, que afecta a aproximadamente uno de cada tres adultos en el Reino Unido. Sin embargo, los investigadores advierten que se necesitan estudios más amplios y prolongados para confirmar estos resultados y evaluar la seguridad del uso a largo plazo del aceite de menta.
Un nuevo ensayo clínico realizado por la Universidad de Lancashire ha revelado que las dosis diarias de aceite de menta pueden reducir la presión arterial en adultos con lecturas superiores a lo normal. La investigación, publicada en la revista PLOS One, demostró que la ingesta de 100 microlitros de aceite de menta durante 20 días disminuyó tanto la presión sistólica como la diastólica.
El costo de estos suplementos es bastante accesible, aproximadamente £10 para un suministro de 90 días, lo que equivale a alrededor de una penique al día. Este hallazgo sugiere que un remedio natural ampliamente disponible, ya utilizado para problemas digestivos, podría ofrecer una opción económica y libre de medicamentos para el manejo de la hipertensión.
El ensayo aleatorizado y controlado por placebo incluyó a 40 participantes de entre 18 y 65 años con hipertensión leve. Los resultados indicaron que el grupo que recibió el aceite de menta experimentó una disminución notable en su presión arterial. Al inicio del estudio, el grupo que tomó el aceite tenía una presión arterial promedio de 130.05/83.25 mmHg, mientras que el grupo placebo registró 130.93/83.20 mmHg. Al final del periodo de 20 días, la presión sistólica del grupo que consumió aceite de menta bajó a 121.97 mmHg y la diastólica a 78.52 mmHg; en contraste, el grupo placebo vio un ligero aumento en su presión sistólica.
El Dr. Jonnie Sinclair, autor principal y lector en ciencias del deporte y la salud en la Universidad de Lancashire, subrayó que los resultados tienen “implicaciones clínicas significativas”, especialmente considerando que la hipertensión arterial es el factor de riesgo prevenible más común para enfermedades cardiometabólicas y representa uno de los mayores riesgos para la mortalidad global.
La hipertensión sigue siendo un problema extendido, afectando aproximadamente a uno de cada tres adultos en el Reino Unido, según datos del NHS. Esta condición incrementa el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y demencia vascular. El Dr. Sinclair destacó que los medicamentos antihipertensivos prescritos actualmente pueden ocasionar efectos secundarios indeseados y su eficacia a largo plazo no siempre está garantizada, lo que convierte al aceite de menta en una “solución muy simple y rentable”.
El mecanismo detrás del efecto del aceite de menta se relaciona con el bloqueo de canales de calcio. Según el libro Essential Oil Safety: A Guide for Health Care Professionals, tanto el aceite como su componente principal, el mentol, poseen acciones bloqueadoras sobre estos canales, lo cual relaja el corazón y reduce el tono arterial, disminuyendo así la resistencia al flujo sanguíneo y bajando la presión.
A pesar del prometedor resultado del estudio, los investigadores advirtieron sobre su corta duración y tamaño reducido de muestra. El Dr. Sinclair enfatizó que se requieren ensayos más amplios y prolongados antes de recomendar ampliamente el uso del aceite de menta para controlar la presión arterial. El NHS también aconseja no tomar este suplemento por más de dos semanas sin consultar previamente a un médico.
El NHS indica que personas con enfermedades hepáticas o cálculos biliares, así como aquellas con un peso inferior a 40 kg (aproximadamente 6 piedras), deben evitar el uso del aceite de menta. También está contraindicado para individuos alérgicos al maní o sus derivados, aquellos con condiciones digestivas severas o mujeres embarazadas o lactantes.
El Dr. Sinclair calificó los hallazgos como “muy positivos”, pero insistió en la necesidad urgente de realizar estudios más extensos para confirmar los efectos del aceite y establecer su seguridad en usos prolongados. La investigación fue financiada por la Universidad de Lancashire.
La hipertensión continúa siendo uno de los principales factores individuales responsables de mortalidad global según los investigadores. Si se confirma mediante investigaciones futuras, el aceite de menta podría convertirse en un suplemento accesible y económico para manejar la presión arterial alta.
| Descripción | Cifra |
|---|---|
| Dosis diaria de aceite de menta | 100 microlitros |
| Duración del estudio | 20 días |
| Número de participantes | 40 adultos |
| Presión arterial promedio (aceite de menta) al inicio | 130.05/83.25 mmHg |
| Presión arterial promedio (placebo) al inicio | 130.93/83.20 mmHg |
| Presión sistólica final (aceite de menta) | 121.97 mmHg |
| Presión diastólica final (aceite de menta) | 78.52 mmHg |
| Presión sistólica final (placebo) | 131.05 mmHg |