CLAVES

EE. UU. busca aumentar su presencia militar en Groenlandia

Presencia Estados Unidos

OpenAI | Lunes 25 de mayo de 2026

El enviado especial de EE. UU. a Groenlandia, Jeff Landry, ha instado a reestablecer la presencia militar estadounidense en la isla ártica durante su primera visita, destacando la necesidad de expandir las operaciones militares y revivir bases antiguas. Este llamado se produce en un contexto de tensiones crecientes tras los comentarios del expresidente Trump sobre una posible adquisición de Groenlandia. Aunque EE. UU. tiene un acuerdo de defensa con Dinamarca que permite el despliegue militar, las autoridades groenlandesas han reafirmado su derecho a la autodeterminación y rechazado cualquier presión externa. La visita refleja una creciente división dentro de la OTAN respecto a la soberanía de Groenlandia y las ambiciones estratégicas en el Ártico, especialmente ante el aumento de la influencia rusa en la región.



El enviado especial de Estados Unidos para Groenlandia, Jeff Landry, ha manifestado durante su primera visita a este territorio que es momento de que el país reestablezca su presencia militar y estratégica en la isla ártica. Estas declaraciones fueron reportadas el 21 de mayo de 2026.

Landry, quien también es gobernador de Luisiana, llegó a Nuuk el 18 de mayo por designación del presidente Donald Trump. En una entrevista con AFP, comentó que Washington está considerando la expansión de operaciones militares y la reactivación de antiguas bases en Groenlandia. Esta visita se produce en un contexto de tensiones crecientes tras los llamados de Trump a una posible toma estadounidense del territorio autónomo danés.

Antecedentes: presencia militar estadounidense en Groenlandia

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos operó 17 instalaciones militares en Groenlandia, aunque la mayoría fueron cerradas al finalizar el conflicto. Actualmente, solo queda como puesto permanente el Pituffik Space Base, ubicado en el extremo norte de la isla. Según un acuerdo de defensa firmado en 1951 con Dinamarca —actualizado en 2004—, EE.UU. tiene permiso para ampliar el despliegue de tropas e infraestructura militar en la isla, siempre que notifique previamente a las autoridades danesas y groenlandesas.

Informes recientes sugieren que Washington está llevando a cabo negociaciones discretas con Dinamarca para abrir tres nuevas bases en el sur de Groenlandia. Varios funcionarios familiarizados con las conversaciones han confirmado que las negociaciones han avanzado en los últimos meses, mientras la administración Trump intenta resolver una crisis diplomática provocada por las amenazas del presidente sobre una posible anexión forzada de Groenlandia.

Reacciones de funcionarios groenlandeses y daneses

El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, se reunió con Landry en Nuuk el 18 de mayo. Según informes, Nielsen calificó el encuentro como “respetuoso y constructivo”, pero reiteró que la posición de Groenlandia hacia Estados Unidos “no ha cambiado ni un centímetro”. Subrayó que el derecho a la autodeterminación “no puede ser negociado” y que los groenlandeses “no están a la venta”. También observó que no había “señales” de que Washington hubiera suavizado su postura.

Al ser preguntado por el medio danés DR sobre si una mayor presencia estadounidense respetaría la autogobernanza groenlandesa, Landry cuestionó si Groenlandia posee actualmente soberanía. Afirmó que Washington siempre ha respetado la soberanía "incluso en lugares donde hemos tenido que intervenir para liberar". Desestimó los temores sobre una posible toma estadounidense, asegurando que los groenlandeses “no deberían tener miedo”. Estas declaraciones fueron criticadas por funcionarios groenlandeses y daneses, quienes han insistido repetidamente en que solo la isla decidirá su futuro.

Contexto estratégico más amplio

El interés de Washington por Groenlandia no es nuevo. Documentos militares desclasificados muestran que desde 1946 Estados Unidos consideraba a Groenlandia vital para su seguridad nacional, llegando incluso a ofrecer 100 millones de dólares por la isla y discutir un intercambio con parte de Alaska. Dinamarca rechazó estas propuestas y el asunto fue dejado de lado tras unirse Copenhague a la OTAN y aceptar albergar bases estadounidenses.

El presidente Trump renovó el impulso por un mayor control estadounidense sobre este territorio rico en minerales, citando el riesgo de que caiga bajo influencia china o rusa. Rusia ha estado modernizando agresivamente sus bases árticas heredadas de la Guerra Fría y desplegando submarinos nucleares avanzados capaces de evadir radar bajo el hielo ártico. Ejercicios rusos a gran escala con más de 100,000 tropas han subrayado las ambiciones estratégicas del Kremlin en esta región.

Conclusión

La visita de Landry refleja una creciente división dentro de la OTAN, ya que Dinamarca —un miembro fundador de la alianza— se encuentra en desacuerdo con Washington respecto a la soberanía groenlandesa. Funcionarios groenlandeses y daneses han reiterado su posición: solo Groenlandia decidirá su futuro, rechazando presiones externas. El impulso del gobierno Trump por una presencia más fuerte en la isla sigue enfrentando firme oposición tanto desde Nuuk como desde Copenhague, lo cual destaca la creciente brecha entre Estados Unidos y sus tradicionales aliados europeos en cuestiones relacionadas con la seguridad ártica.


Noticias relacionadas